Llegaste así, sin previo aviso, derribando la puerta y arrasando con todo a tu paso como si de un huracán se tratase. Yo que había jurado que nunca más construiría ventanas ni remodelaría las habitaciones donde guardaba el amor y otras emociones, me tienes aquí, pintando paredes y abriendo cortinas porque tu llegada me tomó por sorpresa.

Removiste todo e hice limpieza obligatoria de miedos e inquietudes, olvide mis temores y sin más me entregue por completo. Te convertiste en eso que no sabía que faltaba y que sin embargo ahora está aquí, llenándome de todo lo que extrañaba en silencio. Recordandome que las caricias y besos no lastiman sino que erizan la piel y te llevan lentamente al cielo.

Derribaste ese muro que tarde tanto en construir, sin que lo notara te colaste por todos los poros de mi piel, me hiciste más tuya de lo que nadie me había hecho nunca. Tomaste el tintero y la pluma con ganas de escribir un nuevo capítulo en el cual sin saber porque tú me eras familiar.

Pues bien, si ese es el caso entre más te conozco más te recuerdo. Cada sonrisa, cada susurro, cada suspiro me lleva a la conclusión de que te conozco desde antes; que nos amamos en otro tiempo, en otro lugar. Dejame decirte que en este momento te dejaría entrar a ti un millón de veces más, en cualquier mundo y en cualquier versión de esta realidad. Te buscaría y te pediría volver a entrar.

Me has acostumbrado a ti, a amarte de esta manera. Llegaste sin advertencias ni instructivos y tomaste mi corazón antes de poder negarme y créeme que nunca creí que se pudiera amar con los trozos de un corazón roto y pensar tanto en alguien con la cabeza hecha una maraña.

Hoy quiero ser esa persona por la que en algún momento, en 20 años o más, te pregunten y en vez de ser sólo un nombre más en tu lista pueda provocar tu sonrisa. Que cuando alguien te detenga en la calle y te pregunte por esta historia puedas decirle que seguimos juntos, tan enamorados como en el primer “te amo”.

Amarte es un caos; provoca que cada emoción me desborde. Es un lío maravilloso, la más maravillosa aventura. Gracias por llegar así, sin pedir permiso; por encontrar mi punto débil y llegar hasta el fondo de mi alma. Gracias por llegar.

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