Sépase que las pérdidas de amor no se limitan a algo ambiguo, flotante, al común denominador del “no eres tú soy yo”. Hay pérdidas inexorables, donde la pérdida no da lugar a la reconciliación. Es aquí la muerte, la carga penitenciaria de la vida. ¿Qué sucede cuando sabes que el ser amado no puede volver? ¿Es posible volver a enamorarse y disfrutar del amor?

¡Hola queridos lectores!

Hoy les presento una sencilla impresión cinematográfica, con el afán de ser útil a sus elecciones y, desde luego, compartir un poco de lo bello que es el arte del cine.

Iremos de la mano de la película La delicadeza aparentemente nueva. (Para mí, que soy un vejestorio cinematográfico).

La delicadeza (La délicatesse) es una conmovedora historia de amor. Una historia en la que el amor nos ofrece otra panorámica. ¿Por qué? Porque la trama no se limita al desafío que representa la búsqueda del amor, más bien a lo que representa el amor en una vida reconstruida.

Nathalie (Audrey Tautou) se encuentra felizmente casada con François (Pio Marmaï) y viven en una situación normal hasta que la madre de las dificultades vitales alcanza a alguno de los dos: La muerte.

François muere y Nathalie limita su vida a la sobrecarga de trabajo para evitar caer en desolaciones. Sin embargo, después de cierto tiempo, y a través de una serie de situaciones extrañas Nathalie reconoce en Markus (François Damiens), al hombre que podría reconciliarla con el amor. Esto no sucede gratis, Markus es un hombre especial… especialmente poco suertudo con las mujeres.

De esta forma, ambos viven en dilemas sobre lo que podrían ser y lo que son.

Con la dirección de David y Stéphane Foenkinos, La delicadeza es estrenada en el año 2012, bajo el género de comedia romántica. Finalmente llega a México en el 2013.

Los guiones están a cargo de David Foenkinos, puesto que es el autor del libro en el que está basado el filme. Es una trama sencilla con guiones sencillos pero finamente elaborados.

La delicadeza

Perteneciente al cine francés contemporáneo La delicadeza enmarca su calidad en la actuación modesta y libre del reparto actoral. Audrey Taotou (Amelie, 2001) y François Damien emiten una espontaneidad propia del cine francés.

Como elemento ambiental tenemos el soundtrack a cargo de Émilie Simón y un sutil enfoque de cámaras que le da un toque particular.

Desde luego, es una recomendación para todos aquellos cinéfilos amantes de las historias de amor, que no son pocos, y me incluyo adepta también.

¡Saludos virtuales!

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Sofía Hernández
Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en UNAM, enamorada de la literatura y la música. Prototipo de lingüista y escritora en construcción. Amante de los pequeños placeres de la vida.

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