Zac Efron ha alcanzado la cima de la fama y el éxito en Hollywood, pero como fanática suyo, el actor siempre parece tener un potencial sin explotar. Efron apenas había asomado sus habilidades dramáticas, en las subestimadas Yo y Orson Welles (Richard Linklater) y Parkland (Peter Landesman),  pero ahora el eterno ídolo adolescente está teniendo su oportunidad de oro con Extremadamente cruel, malvado y perverso (título en España). Mientras que el actor brilla como el infame asesino en serie Ted Bundy, la película lamentablemente tropieza por momentos y no está tan a la altura del trabajo del actor.

¿De qué trata Extremadamente cruel, malvado y perverso?

Es difícil creer, pero por muchos años el true-crime fue un subgénero renegado a un pequeño público aficionado a temas sobre desapariciones y asesinos en serie. Hoy, esos mismos temas están inundando el cine y la televisión. Desde series como El Asesinato de Gianni Versace (FX), The Act (Hulu) y documentales seriados como La Desaparición de Madeleine McCann y Las cintas de Ted Bundy; ahora llega lo más reciente de Netflix, que precisamente se centra en la figuta de Bundy y sirve como complemento al documental que estrenó en enero.

Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile (título original) sigue la relación de Bundy (Efron) con Elizabeth Kloepfer (Lilly Collins), quien establece un vínculo con él antes de ser juzgado por varios delitos violentos. La película sigue el caos de la corte mientras Bundy comienza a revelar lentamente su verdadera fachada.

Ted Bundy fue un asesino en serie estadounidense que atacó a numerosas mujeres y niñas durante la década de 1970, y posiblemente antes. Después de más de una década de negaciones, confesó 30 homicidios que cometió en siete estados entre 1974 y 1978. El número real de víctimas es desconocido y posiblemente más alto, pero eso no es exactamente lo que Ted Bundy: durmiendo con el enemigo (título con el que se le conocerá en México) decide contar. En cambio, la película del director Joe Berlinger gira alrededor del frenesí de la corte que rodea a Ted Bundy en la década de 1970 y su relación con la joven madre soltera de la que se enamoró justo antes de su captura. Basado en su libro «El príncipe fantasma: Mi vida con Ted Bundy» la película se centra en gran medida en esa relación; específicamente, cómo alguien tan sádico como Ted Bundy puede entrar en la vida de otra persona, levantarla y tratarlas como si fueran la persona más importante del mundo.

Zac efron brilla con luz propia

Se ha hecho mucha publicidad sobre el desempeño de Efrón como Ted Bundy, con el actor afortunadamente a la altura de tal campaña. Aunque no va a suceder, es comprensible ver como gurús de la temporada de premios, lo incluyen en sus apuestas al Oscar del año que viene. El carisma natural de la estrella se adapta bien a la personalidad de apariencia pasiva de Bundy en público; pero es su talento el que se desata cuando la historia nos abre una rendija para ver el lado oscuro del que fue catalogado como uno de los asesinos en serie más depravados de la historia de Estados Unidos. Zac controla la pantalla desde el principio, siendo a menudo el aspecto más atractivo de cada escena en la que se encuentra.

Si bien la calidad de la película en general se diluye, también ofrece algunos momentos prometedores. Las escenas de la corte en particular rebosan de drama caótico, con el guión de Michael Werwie que captura los tensos enfrentamientos entre Bundy y sus acusadores. El enfoque de Werwie para capturar esta relación en la vida de Bundy es atractiva, ya que Efron y Lilly Collins comparten algunas secuencias efectivas en todo momento. El final se destaca especialmente, con ese encuentro tenso construyendo una conclusión desconcertante.

Es una pena que esta dinámica nunca termine teniendo el matiz que debería. Werwie y el director Joe Berlinger capturan la relación de Ted y Elizabeth en una sola nota, nunca transmitiendo el vínculo emocional profundo de su relación. Es una pena que el personaje de Collins termine ocupando un segundo lugar entre el caos de la corte, ya que su actuación captura efectivamente la confusión interna de Elizabeth.

Un elenco efectivo

A medida que la película avanza, Bundy comienza a volverse cada vez más errático e intenso, Zac Efron está justo ahí, retratando esos momentos de una manera tan genuina que aún es fácil olvidar que se trata de Ted Bundy, el notorio asesino en serie. Está increíblemente bien logrado, y una vez más demuestra que Efron es mucho más que sus raíces musicales.

Lily Collins interpreta a la novia de larga data, Liz Kendall, la chica que pudo ver un esbozo policial de un presunto asesino y pensó que podría haber sido su novio, Ted Bundy. Ella interpreta al personaje de una manera tan sincera que sientes pena por ella y la situación que atraviesa: no es fácil saber que el hombre de tu vida puede ser un asesino en serie. Sientes pena por ella cuando conoce a Ted y se enamora de él y posteriormente cuando empieza a sospechar de este. Es una actuación tan triste y llena de matices que, para el final, evidencia el hecho de que Lily Collins es una actriz maravillosamente multifacética que necesita estar en muchas más cosas.

El resto del elenco es fantástico. Kaya Scodelario interpreta a Carol, la esposa posterior de Ted Bundy y la madre de su hija, y atina muy bien al representar a esta mujer como alguien obsesionada (y desequilibrada) por la figura de Bundy. Mientras que John Malcovich y Jim Parsons tienen apariciones estelares.

La edición desmorona las buenas ideas de la película

Otras películas y miniseries centradas en Ted Bundy se centran principalmente en los asesinatos, sus acciones reales y las cosas horribles que ha hecho. Extremadamente cruel, malvado y perverso quiere que la audiencia primero lo vea como una persona, porque su lado como asesino en serie ya es bien conocido; de hecho, si has visto o te apetece ver esta película es porque ya habrás escuchado de ‘Ted Bundy el asesino’. Así que la cinta no trata de saturar al espectador con asesinatos aleatorios para convencerte de que es alguien a quien temer.

Lo tratan como si estuvieras conociéndolo, utilizando a Zac Efron para interpretar a Ted Bundy de una manera que realmente te desarma. Cuando Ted Bundy se levanta y dice que es inocente, es tan encantador y educado que es posible que lo sea. Y la película al despojarse de los crímenes porque no los necesita para demostrar cuan cruel fue Bundy; prefiere inmiscuirse más en esa doble vida que llevó por tantos años y cómo un hombre listo, atractivo e incluso carismático era también un monstruo.

Lo que Joe Berlinger, su equipo de producción y su elenco hacen es contar la historia de cómo es posible que exista alguien como Ted Bundy, y lo más importante, cómo alguien podría enamorarse de una persona tan despreciable, pero no apoyarla en sus atrocidades.

El problema de la película y que distorsiona la originalidad de la narrativa y las interpretaciones de sus actores, es su edición. La película juega con diferentes líneas narrativas que se tropiezan constantemente y no se siente fluidez absoluta. Vemos a Bundy con Liz, en la carcel, fuera de esta; en un año, luego en otro y no hay claridad.

De no ser por el tosco montaje, Extremadamente cruel, malvado y perverso fuese una película sobresaliente ya que cuenta con la mejor actuación de Zac Efron hasta la fecha, un elenco solvente, una historia que no apunta a los tópicos habituales y que aún así, sin caer en el morbo, resulta bastante entretenida.

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