¿Qué es lo primero que haces al despertar por las mañanas? ¿Te estiras antes de levantarte bostezando aún?¿Te echas la almohada encima como si eso te fuera a dar más tiempo de sueño?¿Te despiertas pensando en los asuntos que tienes que atender a lo largo del día? ¿Te levantas sin más y comienzas tu rutina?

Despertar es un acto al que generalmente no le prestamos atención, quizá porque es una acción automática de tu organismo: termina el sueño, regresa a la vigilia. Un médico te dirá que el despertar puede ser una simple reacción a una necesidad fisiológica, o que dormiste ya las horas que tu reloj biológico está programado para descansar, o incluso una alarma del inconsciente que te alerta que tienes pendientes que cumplir o estímulos externos como el sonar del despertador o los sonidos que nos indican que ya el día empezó y las personas ya comienzan sus actividades.

Me gusta pensar que el despertar es algo más que un proceso físico o una acción involuntaria de tu organismo. Es difícil con el ritmo agitado de nuestra vida cotidiana detenernos un minuto a reflexionar lo maravilloso que puede ser abrir los ojos cada mañana.

¿Por qué no recibimos el día con una respiración profunda, aun antes de abrir los ojos? ¿Por qué no nos damos la oportunidad de estirarnos un par de minutos? sin pensar en técnicas de estiramiento, sólo hacerlo instintivamente como lo hacen los gatos.

¿Por qué no antes de permitir que el día a día nos consuma el pensamiento, nos damos el tiempo de agradecer el haber despertado, y respirar, y estar viendo las primeras luces de la mañana?

¿Por qué no en vez de preocuparnos por todo lo que tenemos que resolver hoy, simplemente confiamos en que todo saldrá bien?

Despertar es el momento del día en que nos conectamos a la conciencia de que estamos vivos, de que estamos aquí para dar lo mejor de nosotros, para trabajar por nuestras metas, para disfrutar de los buenos momentos, para aprender y crecer en los momentos difíciles. Despertar es el momento de agradecer lo que tenemos, lo que hemos logrado, de plantearnos retos y acciones para estar mejor, y no me refiero al plano material o físico, sino al bienestar interior, a lo espiritual.

Yo me despierto generalmente gruñendo como oso y de malas, debe confesarlo; sin embargo, cuando tengo la oportunidad  de despertar con una inhalación profunda y exhalando en consecuencia, siento que el día será bueno, dejo de preocuparme, me siento completo y agradecido, y siento que el mundo es el mejor lugar para estar hoy. Las cosas buenas y malas que topamos en el camino son parte de estar vivo, son parte de tu crecimiento interior. Todo te hará más fuerte, más sabio, mejor si tú lo permites. Y que mejor manera de programarnos a aprovechar todo esto si adoptamos nuestra mejor actitud al despertar.

¿Hoy te despertaste tranquilo como gato o gruñendo como oso?

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

3 Comentarios

  1. Muy cierto,la mayoria despertamos por tener que seguir una rutina sin antes agradecer que estamos vivos,yo por ejemplo me despierto como gatito grunon y flojo! Pero con la sensacion que me la voy a pasar genial!

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