Actualmente, Luca Guadagnino es uno de los directores más sugerentes del cine; en parte gracias a tres títulos que se desmarcan del resto de su filmografía, éstos son el coming of age Melissa P. (2005) y los dramas romántico y erótico I am Love (2009) y A Bigger Splash (2015) respectivamente. Teniendo conocimiento de estos antecedentes creativos, es curioso ver como Call Me By Your Name (2017) se amolda perfectamente al estilo del director italiano; no sólo por la historia misma que va sobre Elio, un adolescente que en el verano de 1987 descubre lo que es el primer amor y experimenta el despertar sexual gracias a Oliver; sino cómo esta permite que el director saque provecho de todos los elementos que le han coronado como autor.

Call Me By Your Name es una coming of age absoluta pero con una visión particular que la desvincula del montón. El director presenta a Elio como un adolescente promedio, uno bastante inteligente que pasa sus vacaciones escribiendo música, nada sorprendente cuando vemos que sus padres son dos intelectuales; también es vivaz y suficientemente maduro. Luego está Oliver un veinteañero que trabaja con el padre de Elio y que ha sido invitado por este para pasar el resto del verano con ellos; quien despertará una atracción inevitable por parte de Elio, y lo llevará a un debate interno, tanto emocional como físico. Primero está el despertar sexual de Elio quien comienza a ser consciente de sus propios deseos y esas (incontrolables) ansias de experimentar lo nuevo, lo que lo se transformará paulatinamente en amor. Porque Llámame por tu nombre (título en Hispanoamerica) también abraza la típica historia de amor de verano que hemos visto tantas veces (desde Grease hasta Adventureland) pero, de nuevo, aporta un nuevo matiz al género.

Luca Guadagnino se encarga de realizar ante todo un drama sobre un adolescente a punto de ser hombre, sobre los cambios, sobre el primer amor, sobre el deseo sexual, para ello se regodea de su reconocible estilo pero es precisamente esto lo que permite que el resultado final no se asemeje a las películas con las que comparte género. Cuando se trata de retratar emociones, Guadagnino captura las miradas, los gestos, los silencios con una delicadeza casi poética. Y cuando se trata de sensaciones el director opta por desnudar a los personajes en su soledad, en donde estos son más libres. Y se puede percibir como ambos, Elio y Oliver, solo pueden ser ellos mismos cuando están juntos.

También hay que destacar el trabajo de James Avory, encargado de capturar en el guión el intimismo característico de la novela en la que se basa (escrita por André Aciman) y que además ha sabido retrataruna historia de amor gay” como “una historia de amor pues en ningún momento la preferencia sexual de los protagonistas se convierte en un punto argumental que genere conflicto y recibe el tratamiento, cargado de naturalidad y pasión, que una historia de amor entre dos personas debe merecer en cualquier circunstancia. Por su parte, Walter Fusano, editor de la película, aporta delicadeza a la historia ya que la mayoría de las escenas están compuestas de planos fijos, planos largos y hasta un plano secuencia que se mueve con los personajes casi a un ritmo coreográfico, que no interviene en la percepción de la constante evolución emocional de Elio. Por su parte Sayombhu Mukdeeprom, es la mente brillante detrás de la fotografía cargada de mucha luz, muchos tonos pasteles y que retrata el calor y la calidez de un típico verano en las costas italianas. La música que además tiene un rol relevante dentro de la historia y está muy presente, ha sido compuesta por el músico Sifjan Stevens que recurre constantemente al piano y algunos acordes acústicos y también escribe Mistery of Love, una canción que eleva un par de escenas claves dentro de la cinta.

La película además de contar con un gran equipo detrás de cámara, ha reunido uno de los mejores elencos del año donde destacan la interpretación de la francesa Amira Casar como la madre de Elio, Michael Stuhlbarg interpreta al padre y protagoniza una de las escenas más conmovedoras de la película; y sobre todo Armie Hammer quien ha dado con el personaje de su carrera, Oliver, que le permite jugar con todo el magnetismo y la sensualidad que emana y Timothée Chalamet que hace gala de una carisma arrolladora y una sensibilidad que impregna al personaje resultando la mejor interpretación del año.

Call Me By Your Name no dejará indiferente a nadie pues está hecha con una sensibilidad palpable que convierte al espectador en testigo y cómplice de un viaje emocional y sobre todo de una historia de amor, de esas que si se tiene suerte solo se vive una vez.

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