Hospitales sin médicos, robos a mano armada e inseguridad en todos los aspectos, mientras el dinero de sus impuestos lo están invirtiendo en remodelar los estadios, es por lo que, desde hace varias semanas están protestando los ciudadanos del país del fútbol y la samba.

Muchas figuras del fútbol han mostrado sus puntos de vista, hace poco el astro del fútbol, elegido como mejor jugador de la historia y campeón de tres mundiales, Edson Arantes do Nascimento, Pelé; dijo ante unas cámaras de televisión que los brasileños deberían concentrarse en el fútbol y dejar de lado las protestas sin importancia, estas palabras sorprendieron a sus seguidores, pues, viniendo de él que vivió en la pobreza absoluta debería entender por  lo que sus ciudadanos están pasando. Por el contrario, otros jugadores de re nombre como Dani Alves, lateral derecho del Fútbol Club Barcelona, dieron su apoyo moral a los protestantes, que si él estuviera en las mismas condiciones, también  saldría a las calles, que no dejaría sola a su gente porque es de ahí de donde viene; fueron algunas de sus palabras.

¿Se habrá olvidado Pelé dónde nació y cómo fue su niñez?

Sea como sea, los manifestantes están usando bien esta vitrina del fútbol para mostrarle al mundo las condiciones en las que están viviendo y cómo se han manejado los dineros, ¿estará en juego el mundial del próximo año? En todo caso cuando lleguemos a Brasil o cuando veamos por televisión las trasmisiones desde la inauguración hasta la clausura, vamos a recordar a todos esos manifestantes, a tanta gente que desalojaron de sus hogares para ampliar las instalaciones de los estadios, los muertos en hospitales por falta de médicos y otros tantos a manos de atracadores y pensemos por un minutos si el espectáculo de fútbol amerita todo esto.

No estoy en contra del fútbol, pues como a cualquier hombre promedio le apasiona la idea de un mundial, pero si Colombia algún día fuera sede de uno, pensaría en cómo se están dando las cosas, en la gente, su tierra, y además las condiciones económicas de sus habitantes; pienso que la máxima autoridad del fútbol debería mirar todos estos aspectos de un país antes de entregarles el privilegio de ser sede de un mundial, sino miren las consecuencias.

Realmente hay cosas mucho más importantes que ver correr a veintidós maricones detrás de un balón, estrellas o no, como por ejemplo el hecho de que una madre soltera con dos o tres hijos no tenga un lugar donde dormir, o un hijo esperando a que su padre, a punto de morir,  sea atendido en un hospital.

¿Vale la pena cambiar la dignidad de unos pocos por la felicidad de muchos?

 Imagen fuente: http://www.flickr.com/photos/telesurtv/9099039499/in/photostream/

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