No cabe duda que el amor mueve al mundo; no por nada la mayoría de las canciones que tenemos son de amor y canciones de desamor, de ilusiones y desilusión, de enamoramiento y decepción. Sí, el amor inspira y nos hace escribir, componer, crear, ser arte.

Pensaba en todas las veces que hemos escuchado una canción y ha venido alguien a nuestra mente. De las noches en vela escuchando una y otra vez ese disco o playlist que tiene “sus” canciones. De las veces que hemos ido a un concierto y decimos “esa es nuestra canción“.

Un sin número de veces hemos dedicado canciones que creemos nunca volveremos a escuchar cuando terminamos una relación. Cosa que me da gusto que no sea cierta, ya que si fuera real pues no podría volver a escuchar música en mi vida. En una ocasión hice un CD de 200 canciones que le dedicaba a una persona; exacto, soy una ridícula de lo peor.

Y bueno confieso que aún escucho The Used y siento un algo por dentro que poco a poco ha ido desapareciendo. Bueno, ser cursi es parte de mi naturaleza pero no está a discusión.

Bien, hace unos días volví a escuchar Cursi de División Minúscula, canción que pensé no volvería a escuchar a gusto después de que salí de prepa, pero casual pasó; la escuché y ya no sentí ese algo feíto que da cuando escuchas “su” canción. Incluso pude reírme y contarle la anécdota a mis compañeros de trabajo.

De las veces que esa persona llamaba a mi casa DIARIO solo para escucharme. De cómo me cantó con todo y guitarra esa canción para pedirme ser su novia. De cómo terminó todo cuando me enteré que ese “mejor amigo” no era su mejor amigo sino “mi socio“. Y como después de mucho pudimos volver a ser amigos.

Ése es el tipo de cosas que te hace recordar una sola canción, un acorde, algún artista. Canciones que nos hacen suspirar, llorar y querer cortarte las venas con galletas de animalitos. Ya que si bien dice Selena Gómez “Todos los pensamientos bellos han sido cantados“, escuche por ahí que “también de dolor se canta“.

Espero que las canciones te traigan recuerdos, no importa si son bellos o dolorosos, recordar es volver a vivir. Es saber que sigues vivo y que tienes la capacidad de sentir; que eres real. Por eso ¿Qué importa escuchar mil veces Smother Me con The Used? ¿Qué importa si me identifico con Mírame a los ojos de Sofi Mayen? Somos seres humanos y tenemos esa capacidad.

Por tanto creo necesario cerrar con un extracto de una canción de Paul McCartney “Pensaríamos que la gente ha tenido suficiente de bobas canciones de amor, pero veo alrededor y veo que no es así.  Algunas personas quieren llenar el mundo con bobas canciones de amor. ¿Y qué hay de malo en eso?“.

Sea como sea, mientras exista vida en el planeta, existirá el amor y por tanto siempre tendremos otra canción que nos hable, nos mueva y nos llene de vida. No por nada sé que secretamente o muy quitad@ de la pena cantas esa canción que le dedicas a ese alguien.

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