Todos venimos a este mundo solos y nos vamos de la misma forma, sin dejar de mencionar que somos totalmente autosuficientes para prácticamente cualquier actividad que queramos realizar, entonces ¿para qué necesitamos un amigo?

Sí, ese es el pensamiento de algunas personas, demasiadas, mejor dicho. Últimamente me ha tocado escuchar frases como “En esta vida no hay amigos” o “Si me tengo yo, para que quiero amistades”, y ciertamente es importante ser independientes, capaces de lidiar con la soledad cuando sea necesario, pero hacer de esto un estilo de vida no es sano para nadie.

La amistad esta devaluada en estos días, pasa desapercibida en muchas ocasiones, un claro ejemplo es el 14 de febrero, se supone que se festeja el amor y la amistad pero la mayoría lo asocia con amor de pareja y sufren ese día por estar solteros en lugar de salir a divertirse con sus amigos.

Toda persona necesita amigos, claro que hay que saber marcar una diferencia entre amigo y conocido. Un amigo es aquella persona que tal vez no la veas muy a menudo, pero sabes que cuando necesites una palabra de aliento, una mano para levantarte o simplemente quien te escuche para después sacarte una sonrisa, ese alguien estará presente. También es aquel que siempre aunque con cautela, te hablará con la verdad pese a que no sea lo que quieres escuchar porque se preocupa por tu bienestar, no solo por “quedar bien” contigo. Es aquel con el que no necesitas usar una máscara porque te acepta tal cual eres y aún así decide brindarte su amistad. Aquella persona con la que puedes reír por horas de cosas que tal vez solo ustedes entienden o compartir el silencio cuando sea indispensable. ESO es un amigo.

Por el simple hecho de ser seres humanos somos seres sociales y tarde o temprano tendremos la necesidad de contar con alguien que cuando logremos nuestras metas esté ahí con una sonrisa en el rostro para felicitarnos y compartir el triunfo, de lo contrario el éxito se sentiría vacío, alguien que nos sostenga cuando el camino sea muy pesado porque por más fuertes o capaces que nos creamos todos nos damos golpes que nos derrumban, pero una carga compartida se vuelve mucho más ligera.

Las amistades verdaderas que construimos a lo largo de nuestra vida son como nuestra segunda familia, probablemente quien afirma no creer en la amistad ni necesitarla es porque realmente no ha tenido la fortuna de encontrar un A-M-I-G-O en toda la extensión de la palabra ya que repito, conocidos hay miles pero amigos, esos se cuentan con los dedos de la mano.

amistad

 Samantha Rocha
 

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