Muchas personas tienen la costumbre de realizar rituales para iniciar el año de la mejor forma. Así hay quienes sacan maletas o visten ropa de determinados colores, los que comen 12 uvas y piden deseos.

También algunos aprovechan la ocasión para hacer una limpieza general de su hogar y así purifican su espacio y comienzan el año con una actitud más optimista.

Hay quienes acuden a sus iglesias o templos para agradecer a un poder superior por las bendiciones recibidas y pedirle bendiciones para el año que comienza.

Y no faltan quienes hacen sus propósitos de año nuevo, pensando en motivarse así para lograr un objetivo especifico.

Personalmente no acostumbro hacer nada de lo anterior. De hecho le rehuyo a las celebraciones, cenas con la familia, etc.

Aunque me gusta aprovechar la esta temporada para reflexionar sobre las decisiones que he tomado a lo largo del año y las consecuencias de estas. Creo que es además un momento propicio para hacer “reset” a todo aquello que nos da vuelta por la mente y nos tiene intranquilos, estresados o preocupados. Y así mismo, me gusta plantearme cinco preguntas para definir mis metas y un plan de acción: ¿Qué es lo que en realidad necesito?¿Qué es lo que quiero hacer? ¿Qué es lo quiero lograr? ¿Qué es lo me gustaría tener? Y ¿como voy a actuar para llegar a obtener todo esto?

Creo este año mi proceso de reflexión ha girado en cuatro cuestiones básicas:

  • Agradecer. Aunque muchas veces lo que obtenemos no es ni lejano a lo que queremos, es un beneficio o una atención consecuente con nuestros actos y actitudes. Creo que a veces los detalles más elementales son aquellos que más agradezco, aquellos que me hacen sentir feliz y sonreir. Este año estuvo lleno de esos detalles, recibí atenciones inesperadas y eso es lo que más agradezco.
  • Reconocerse. El reconocimiento de nuestros logros por lo general tienden a dos extremos, a) a la minimización de los mismos, o b) la maximización de aquello que hace crecer el ego. Hay que reconocer que quizá no cumplimos ni de lejos la expectativa que teníamos de nosotros este año, pero eso no significa que todo alrededor de ti es fracaso. En el hacer cotidiano realizamos actividades que dejan pequeñas satisfacciones que nutren nuestra existencia y no están peleadas con aquellas actividades que realizamos para obtener ingresos y cumplir con nuestras obligaciones. Reconocerse es tener la conciencia que con nuestros éxitos y nuestros fracasos somos seres humanos completos, que aprendemos y crecemos con cada tropiezo y que nos ennoblecemos con nuestros aciertos.
  • Autoevaluarse. Aquí se trata de ser bien objetivo y honesto con uno mismo: ¿Has hecho todo lo que se necesita para llegar al punto que quieres? ¿Eres honesto con los demás? ¿Juegas limpio? ¿Te comprometes en cada nuevo proyecto en el que te ves involucrado? ¿Eres justo en tus acciones? Sólo a responder sinceramente estas cuestiones te darás cuenta que quizá algo está fallando en la forma en que hacemos las cosas porque los resultados que vemos no son los que esperábamos. Esta es la oportunidad de replantearse las decisiones y acciones que hacemos cotidianamente para sentirnos mejor con el resultado obtenido.
  • Perdonar y perdonarse. Guardar rencores, culpar, odiar, etc, en verdad no nos ayuda en nada, nos nublan la visión y nos hace actuar de manera visceral, lastimando a otros y lastimándonos a nosotros mismo. Creo que aquellas rencillas, desavenencia, desamores y desilusiones hay que echarlos en saco roto. Perdonar a esas personas que de alguna manera han logrado herirte, y perdonarte a ti mismo por permitirte ser herido por acciones de otros. Perdonar es liberar, y al liberar te liberas.

Tampoco pretendo descoserme hablando de lo como llego a esto, las situaciones en particular que me llevan a exponer lo que reflexiono. Pero si deseo compartir a grosso modo con ustedes el como lo hago habitualmente, creo que es un ejercicio muy personal e intimo que podría llegar a ser útil ahora que están planteándose propósitos y objetivos por el año nuevo.

Tengo un solo objetivo para este año 2015, y es a la vez mi deseo para todos aquellos que siguieron mis colaboraciones con Neostuff, que me han seguido en otras publicaciones y en la radio: Espero que los logros profesionales, de negocios, materiales y financieros sean los esperados, que sólo serán producto del trabajo honesto, la dedicación, y la inteligencia que se empleen en ellos. Espero además que al poner el corazón en lo que se hace, la recompensa nos llene de satisfacción y felicidad.

¡Feliz 2015!

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