El sueldo que recibimos por nuestro trabajo es sagrado, porque lo ganamos con esfuerzo, por lo cual tenemos el derecho a administrarlo de la forma que mejor nos convenga, también tenemos el derecho de comunicar o no cuales son nuestro ingreso y egresos a quien lo pregunte. En algún momento hemos tenido que preguntar a alguien cuánto gana o ha sido nosotros a los que nos han preguntado nuestro sueldo, por una o por otra razón.

Hay personas para las que preguntar o decir cuánto ganan representa una total falta de respeto un atentado a su propia seguridad por lo cual se reservan ese dato como secreto de estado, hay quienes van por la vida divulgando esta información.

Hay ciertas situaciones en las que nos vamos en la necesidad de hablar sobre los sueldos, principalmente en estos tres ámbitos

1. En las búsquedas laborales:
Personalmente soy una de las personas que siempre pregunta el sueldo y prestaciones a detalle, principalmente para saber si cumple con las expectativas de lo que estoy buscando, debido a esto en cierta empresa me tacharon de “centavero”, de interesado sólo en el dinero, todo por haber hecho esta pregunta.
Siempre es bueno saber qué ofrece la empresa a la que ingresamos a laborar y aunque hay muchas que acostumbran reservarse el sueldo hasta ya tener un candidato definitivo y/o una propuesta final para él, siempre va a haber una cifra específica de nuestro sueldo, si se presenta este caso es recomendable saber al menos un aproximado de lo que estaríamos recibiendo de trabajar ahí. Y si la empresa se niega o ve mal esta situación podemos deducir que probablemente no está bien definido el puesto y las prestaciones que recibirá o que de plano la empresa tiene problemas con el manejo de dinero, hay que tomar esto en cuenta ya que nuestro trabajo es valioso y merece ser recompensado en tiempo y forma.

2. En la pareja:
No podemos dejar de lado la cuestión económica en la relación de pareja, sobre todo si la relación ya lleva un tono más avanzado o ya hay planes de boda, esto con la finalidad de saber el presupuesto del que se va a disponer y hacer una buena planeación de los gastos, si aquí se presentan discrepancias, al menos puedo resultar como una buena forma pensar en que probablemente no estamos con la persona correcta.Lo que no es muy recomendable es que en la primera cita, se pregunte sobre esto, ya que la cita es para conocer otros aspectos, además de que podemos ser vistos como personas interesadas sólo en el dinero.

3. Entre colegas y amigos:

Hay quienes preguntan sólo para que les regresen la pregunta y ellos poder presumir que gran sueldo que tienen y los lujos que se pueden dar, incluso aún sin ser cierto o incrementando las cifras manejadas y hay quienes siendo más reservadas se lo guardan para ellos mismos sin que nadie más lo sepa. En esta situación depende de la intención con la que se pregunta, hay quienes suelen preguntar para burlarse, menospreciar o hacer ver que alguien gana bien, en este y todos los casos es de pésima educación, hay que evaluar cuál es la intención de quien pregunta y si es necesario o no que sepa el sueldo, de lo contrario no hay motivo para que lo sepa.

En estos casos siempre va depender de la intención con la que se quiera saber el sueldo y nos podemos apegar a lo indispensable que resulte el sueldo o no, por ejemplo no nos podemos negar a decirle el sueldo a un vendedor que intenta tramitarnos un crédito o a nuestra propia esposa, pero se lo podemos negar a alguien que nos quiere vender algo a crédito que no queremos o necesitamos al igual que a esos amigos que resultan muy comunicativos y que van a informar nuestro sueldo a todo el que le sea posible.

Por: Josué González

Twitter: joss_gonzalez

Imagen obtenida en: http://www.gamernenas.com/?p=11312

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