¿Cuándo fue la última vez que sentiste que estabas sincronizado con el universo con toda la pasión que eres capaz de sentir?

   Algunos tendrán que hacer mucha memoria, algunos pocos afortunados podrán decir con certeza la fecha, mientras se les dibuja en el rostro una sonrisa única y vienen a la mente los recuerdos de aquella ocasión. Yo las llamo cosquillas intelectuales, y me gusta sentirlas; pero lo más difícil de todo no es tratar de recordar cuántas veces las hemos sentido, sino ¿cómo podemos provocárnoslas a nosotros mismos?

   Hace poco estaba dando clase a unos niños de 4º de primaria, y el tema era la exposición, yo les aconsejaba que escogieran un tema que les interesara, que aprovecharan la ocasión para mostrarles a sus compañeros sus temas de interés, les dije que buscaran en su memoria qué cosas les hacían sentir “cosquillas”, pero no en su cuerpo, sino en su intelecto. Qué cosas los movían a seguir averiguando qué había más adelante, qué seguía, qué había PARA ELLOS.

   Comenzó la lluvia de aportaciones, todos alzaron la mano y algunos simplemente gritaron sus experiencias, que si el videojuego de la consola de moda, que si las nuevas hazañas en la bicicleta, el nuevo giro en el ballet…sus ojos brillaban; todos, sin excepción, conocían la sensación y parecía que la vivían a cada momento.

   Si le preguntamos esto a un adulto, probablemente tarde un poco más en responder intentando recordar ese momento, y ése es justo el tema que me interesa; ¿en dónde quedaron esas cosquillitas intelectuales que solíamos sentir a cada instante cuando éramos niños?

   Algunos se han olvidado de ellas, les perdieron la pista y las siguen buscando, otros equivocadamente van tras ellas al enamorarse de una nueva pareja, y así siguen, persiguen en otra parte lo que se encuentra dentro de uno mismo.

¿Qué nos mueve? ¿Qué nos hace vibrar y convertirnos en seres con iniciativa y voluntad?

   No es otra persona, definitivamente. Creemos que nos enamoramos de la meta, objetivo u otra persona; pero en realidad nos enamoramos de nosotros mismos, del ser en el que nos convertimos cuando vamos tras esa meta. Sin miedo, cantamos, bailamos, tenemos voluntad y fuerza para todo obstáculo.

   De eso se trata la vida, creo yo; de encontrar una motivación para seguir adelante, la curiosidad que nos lleva a dar el siguiente paso, con la seguridad que algo está esperándonos del otro lado, que es sólo para nosotros, nos hace vibrar y vivir apasionadamente.

   Cada experiencia, buena o mala, es una oportunidad para conocer nuestra reacción; la mejor forma de conocernos a nosotros mismos.

Y a ti, ¿qué te provoca cosquillitas intelectuales?

Excelente semana para todos, y hasta la próxima.

por Verónica Guerrero

twitter @vhuesca

20 Comentarios

  1. Vero, excelente reflexión, me encanto. Me hiciste pensar en realidad. También te reitero mi admiración porque tus pensamientos siempre son muy claros e interesantes. Me gusta mucho la capacidad que tienes para reflexionar sobre las experiencias de la vida y para ponerlas por escrito. Muchas felicidades! Un abrazo.

    • Amiga Gely, es un placer platicar contigo de la vida; y una gran satisfacción leer tu opinión de lo que escribo. Mil gracias y espero contar con tus visitas por aquí. ¡Un abrazo!

  2. Es como explorar y descubrir nuevos entornos por donde no había senderos antes, con la curiosidad innata del gato. Quizá en eso radica su majestad, en saber todo de lo que les es propio.

  3. Excelente artículo!! A mi me dan cosquillitas intelectuales lo nuevo, el saber más de lo que ahora descubrí que me apasiona, después de mucha búsqueda, vivo esas cosquillitas intelectuales mucho más seguido ;) . . es padrísimo descubrir ese “algo” que nos mueve, y como dices, no siempre está en otra persona, está en nosotros mismos.. y creo que tú tmb ya la estás encontrando ;) Exito siempre!! Te quiero

    • Muchas gracias por compartir tu experiencia, que por cierto es contagiosa; y felicidades por haberla descubierto, no importa cuánto tiempo tardes, siempre vale la pena. Gracias por leerme ¡Un abrazo!

  4. Es un artículo que te lleva a recomocer si eres feliz o no, si sigues buscando ” eso” , o si ya lo tienes y es necesario reavivar lo si es amor o pasión perdida de antemano te puedo decir que a mi lo que me mueve es poder establecer una relación, en este caso con la mejor mujer que existe y poder disfrutar de todo lo que la vida te ofrece , en ella encuentro todo de lo que soy capaz de compartir: ej nobleza ,ternura y sobre todo esas ganas de vivir y reconocer en cada cosa la oportunidad de compartir .
    También me gustan mucho las películas.

    • Estoy de acuerdo, el artículo invita a hacer una reflexión y un análisis, y en el caso correspondiente, un “rescate”. Qué bueno que en tu caso tienes grandes motivos para seguir descubriendo el hilo que has encontrado. Gracias por lerr y ¡un abrazo!

  5. Me gustó mucho tu texto, Vero. Imagino que cuando niño es mucho más fácil recordar lo que más te hace cosquillas: la curiosidad está a flor de piel. Cuando crecemos, la acumulacion de buenas y malas experiencias castiga nuestra capacidad de sorprendernos e ilusionarnos: como si madurar fuera una especie de barrera emocional, para bien y para mal. Por otro lado, es probable que aún haya muchas cosas que nos produzcan cosquillas intelectuales, pero quizá no nos atrevamos a admitirlo públicamente.

    • Es correcto Javier, pareciera que crecer es sinónimo de distanciarse de uno mismo; la opinión de la sociedad pesa como si fuera ella la que saliera afectada, y no es así. En fin, creo que vale la pena rescatar de qué estamos hechos y para qué lo usamos. ¡Un abrazo!

    • Muchas gracias por tu comentario Roberto, y tienes razón; hay que darle su verdadera importancia a conocer lo que te hace feliz y hacerlo sin remordimientos. Gracias por leer y ¡un abrazo!

  6. Excelente reflexión. La cotidianidad a veces nos impide reflexionar en torno a lo que verdaderamente es importante en la vida. Que merece a mi? El amor que siento por mi esposo. El entusiasmo y la entrega con cada cosa que realiza. El y mi profesión son lo que me llena el alma y gracias a este artículo puedo recordar y volver a sentir ese motor que me impulsa. Muy buen artículo.

    • Muchas gracias por tu comentario. Esperemos no olvidar esas sensaciones tan maravillosas que le dan sentido a la vida diaria y buscarlas en lo cotidiano. Los milagros son sencillos y abundantes.
      ¡Un abrazo!

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