Antes que nada, quisiera decir que es un honor pertenecer a esta familia. Un placer hacer parte de este buen proyecto que se encamina a crecer y cumplir con todas las expectativas trazadas.

Ahora, para conocernos un poco mejor, y para que sepan más de mí, quisiera hacer de esta mi primera entrada. La historia de cómo me enamoré de una actriz de Hollywood. Les comparto.

Recuerdo la primera vez que la vi; fue hace mucho, pero aún recuerdo ese momento.

Yo tenía aproximadamente 10 años de edad en ese entonces, la edad en la que se es más libre, pero que es a la vez la puerta de entrada a la pre adolescencia, cuando te enamoras por primera vez, al menos para mí fue así.

Toda la semana estuvieron anunciando por televisión la transmisión de una película en el horario de la noche del domingo. Una película que había logrado recaudar millones de dólares en todo el mundo al momento de su lanzamiento. Era nada más y nada menos que Armaggedon , esa película con Bruce Willis en la que lo mandan con su equipo de taladradores a destruir un meteorito que se dirige a la tierra. Efectos especiales impresionantes, y una historia de amor de por medio (cómo no), prometían entretenimiento antes de irse a la cama y empezar de nuevo la aburrida semana.

armageddon

La hora llegó, ya con las tareas hechas (cuando las hacía) y la comida servida frente al televisor, me disponía con algunos miembros de mi familia a ver la tan esperada película. Empezó con una escena increíble que nos amarró de una a la historia. Un astronauta era aniquilado por una lluvia de meteoritos que terminaban cayendo como siempre en estados unidos, dejando explosiones y rascacielos atravesados de lado a lado al mejor estilo Michael Bay. «Increíble», pensaba, «los efectos son muy buenos, con razón es tan famosa esta película». Pasaron unos minutos tensos, en los que los directivos de la NASA hablaban y debatían preocupadamente, porque otro meteorito, aun más grande que los otros, se dirigía directamente a la tierra y su impacto, provocaría inevitablemente la destrucción del planeta. ¿La solución? ir en un dos súper cohetes tripulados por los mejores expertos en taladrar cosas, e instalar una bomba en el interior del meteorito. El problema era que en la NASA sabían hacer de todo, menos manejar un taladro gigante, por lo que investigaron y descubrieron a un viejo casi calvo que trabajaba con taladros gigantes extrayendo petróleo, Bruce Willis.

La película iba bien, ya estaba del todo atrapado, y la intriga por saber si los norteamericanos lograrían salvarnos de nuevo a todos me tenía consumido, hasta que el momento inesperado llegó, y me dejó de importar la película. Bruce Willis se encontraba en una plataforma gigante extrayendo petróleo del fondo del mar, cuando uno de sus empleados le informa que algo andaba mal con una de las máquinas. Corre buscando al culpable, Ben Affleck, y lo regaña por lo sucedido. Este se disculpa, le promete que no volverá a suceder y que enseguida vuelve al trabajo. A Bruce Willis se le hace muy extraño el comportamiento de Ben Affleck en ese momento, así que decide inspeccionar su habitación encontrándose con lo peor para él: su hija, desnuda, debajo de las cobijas de Ben Affleck.

Aquél momento de la película fue normal para todos los que la veían en ese momento, menos para mí. Mi mundo se paralizó, el corazón me latía a mil. No oía ni entendía nada, solo la veía a ella, abriendo sus ojos azules y dirigiendo la mirada a Bruce Willis. Minutos después, Bruce Willis se encontraba cazando a Ben Affleck con una escopeta (yo también lo hubiera hecho), pero no entendía qué pasaba, ya ni me acordaba del marica meteorito.

Liv Tyler.

Seguí viendo la película como si nada hubiera pasado, pero odiaba los momentos en que ella no aparecía, ese ángel de cabello negro y labios rojos. No podía creer que tanta perfección existiera en una persona, es como si Dios hubiera pasado años creándola, perfeccionándola.

La película acabó como debía acabar. El meteorito fue destruido y no impactó con la tierra. Bruce Willis sacrificó su vida por Ben Affleck para que su hija fuera feliz y se casaran, dándole un toque de sentimentalismo al asunto. Yo esperaba los créditos finales para saber el nombre de la mujer de mi vida, pero como sucede en los canales privados de Colombia, apenas acabó la película cortaron a otro programa y no dejaron ver los créditos, malditos.

Pasó un largo tiempo para que descubriera para qué sirve internet, la busqué y la encontré. Liv Tyler es el nombre de ella, la mujer más hermosa del planeta. Me enteré que es hija de Steven Tyler, el vocalista de Aerosmith, y que debutó en la pantalla precisamente en un video musical de la banda.

Así me volví fanático de esta mujer, siguiéndola en cada una de sus películas y enamorándome cada día más, tanto así, que tengo su nombre tatuado en la piel hace unos años. Algunos me llamarán «ridículo» por venerar tanto a alguien, pero es que cuando el corazón habla no hay quién lo contradiga. Sé que nunca me romperá el corazón, y así ella no me conozca, no dejo de agradecerle por alegrarme los días. Gracias por existir, Liv.

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