La comedia suele ser un género muy subestimado, que cuesta tomar en serio por la forma en que se plantean los contenidos. Las sitcoms reciclan chistes en la tv mientras que las películas de comedia apuestan por cautivar un público basándose en estereotipos y situaciones hilarantes, los directores de comedia deciden repetir los mismos patrones y terminar presentando productos que apenas destacan por su originalidad. El problema reside no sólo en cuestionar la comedia sino en cómo la gente consume estos productos.

¿Es posible un humor inteligente?

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La originalidad de una historia falsa

Hay directores y actores que han marcado un estilo de cine cómico, las películas de Seth Rogen tienden a orientarse siempre por drogas en exceso, alcoholismo y exagerar lo bizarro en cierto grado, Adam Sandler hace un cine cómico que trata de dejar una lección y así siguen otros ejemplos. Pero..¿Es posible un cine de comedia más serio y que rete al espectador y que a lo largo de su desarrollo haga algo original a partir de una premisa sencilla? Sí, tan sólo vean el trabajo de Edgar Wright. What we Do in the Shadows viene en la misma línea de Wright pero destaca en su género y sin recurrir a las mismas fórmulas del cine de comedia.

Dirigida por Taika Waititi y Jemaine Clement la película de Nueva Zelandia nos habla de un falso documental acerca de un grupo de vampiros que sobrevive en pleno siglo XXI. El reto no es burlarse de Twilight o hacer referencias a Drácula de Bram Stoker, el reto es incluso más arriesgado: contar su vida diaria con un pasado sólido y creíble para el espectador, mientras tanto hacer chistes de sus desgracias y de cómo se aferran a la época en que surgieron.

El nivel de detalle de la cinta es memorable dado que se recrean pinturas y escritos que hacen creer que los personajes (encarnados por los actores), efectivamente tuvieron un espacio en la historia. Los 3 vampiros tienen una personalidad definida que justifica su carácter pero aún así se resisten a cambiar ante la globalización. El punto en común se cierne en torno a Steve un vampiro que hace alusión a Nosferatu, el cual transformó a cada uno de los protagonistas.

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De igual forma la parodia refleja cómo los vampiros intentan encajar en la sociedad sin recurrir a los convencionalismos, sino más bien apuesta por un Mockumentary (falso documental), en donde los camarógrafos entran en cada una de sus situaciones, muestran cómo se comportan en sus ratos libres e incluso cómo subsisten en pleno siglo XXI.

El talón de Aquiles del film quizás sea que no va hacia un foco y que en ciertas partes pareciera no tener claro el objetivo del documental, pese a ello las ocurrencias de los personajes hace que el tiempo no sea un mayor obstáculo, al punto de justificar que a futuro se este desarrollando un spin off de los lobos.

Waititi es un director que destaca por hacer un cine que aparenta ser serio pero que al mismo tiempo es cómico y que se burla de miles de aspectos sin llegar a exagerar. Hace lo mismo años después con Hunt for the Wilderpeople (2016), por lo que es un cineasta que pronto tendrá más repercusión por el enfoque original de sus historias.

Nos vemos en la próxima.
@Chdnk

2 Comentarios

  1. El chiste se gasta muy rápido en está película, después de 20 minutos lo que parece fresco y divertido se vuelve simplemente inmamable…

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