Hay cosas que nunca pensé que pudiera hacer, este fin de semana crucé mis propios limites y lo disfruté inmensamente, aprendí. Les explico, este fin de semana fue La Mole, una convención de cómics que se realizó en la Ciudad de México, Expo Reforma y bueno, mis hermanos postizos y yo decidimos ir. Cabe aclarar que mis hermanos son igual de aficionados a este tipo de eventos que yo, excepto que ellos sí son de usar disfraces para ir y yo, bueno, digamos que fue la primera vez.

Mi hermana Vero, es una amiga maravillosa, me llena de fuerza, valor y decisión para ser quien quiero ser y no tener miedo a nada. Por ella me atreví a “disfrazarme” por primera vez para este tipo de eventos y, bueno, la verdad me sentí realizada en mi outfit de ewok (aún totalmente nivel primaria, pero poco a poco iré perfeccionando eso). Caminé por todo ese lugar con el look y bueno, después cuando Ricky y Vero se compraron su outfit de Ash y Pikachu me sentí completamente normal, pidiéndoles fotos a todos los “locos disfrazados” que topábamos en el camino. Por cierto que ellos fueron todo un éxito con la gente.

Por otro lado, me encontré con gente que la verdad no esperaba volver a ver y menos recordar, pero bueno, gracias a mis hermanos “me mantuve en mi centro”, a pesar de mi reacción primaria. Me di cuenta que hay muchas cosas en mi pasado que aún me siguen pegando, pero sus palabras de apoyo y frases que hicieron maravillas por mi autoestima, especialmente de Francisco, quien me hizo darme cuenta de algunas cuantas cosas que he reflexionado este fin. Me di cuenta que debo ir por la vida viviendo al máximo cada segundo y olvidarme de las cosas que puedan “darme pena”, finalmente solo se vive una vez. Y que quienes no aprecian el estar o haber estado contigo pues no vale la pena darles un lugar en tu presente.

De verdad fue un fin de semana increíble acompañada de estos niños que Dios puso en mi camino. Cada uno de ellos me ha mostrado algo que yo había olvidado en medio de mi ritmo de vida actual: Ricky, con sus catorce años me recuerda esa adolescencia que hace poco dejé y a ser sencilla; Vero, bueno, ella es como la gemela perdida que nunca tuve y creo que eso me hace amarla de la forma en la que lo hago; y Francisco, bueno, a él estoy empezando a conocerlo pero creo que puede llegar a ser de esos amigos que te dicen las cosas demasiado sinceras aunque duelan.

Además, como les comenté, fue cumpleaños de mi hermana y tuvo una pequeña reunión en casa y, bueno, la verdad es que casi nunca convivo con sus amigos, pero en esta ocasión decidí ser diferente y quedarme con ellos. La verdad, la pasé muy bien y conocí algunas personas interesantes, cosa que me dice que a veces debemos darnos la oportunidad a las personas que mostrarnos si aportan algo o no. ¿Cuantas veces intentamos abrirnos con la gente que juzgamos sin conocer?

Todos ellos aportaron algo al fin de semana, algo nuevo para mi vida y comprendí algunas cosas. Solo tenemos esta oportunidad, una sola vida y es demasiado corta para vivir en el pasado, amargándonos por quienes no supieron valorarnos cuando nos tenían al lado; esos amigos que dejaron de hablarnos solo por alguna discusión irrelevante o simplemente decidió alejarse. Debemos atrevernos a ser lo que soñamos, finalmente no sabemos cuanto tiempo tendremos en este mundo. No nos agobiemos por el pasado, la gente que se quedó en el camino simplemente no merecía llegar a nuestro futuro.

Somos hermosos tal cual estamos en este segundo y tendremos a quienes son indispensables para continuar la vida. Aprovechemos cada segundo para dejarnos sorprender, vivamos este presente sin importar que vaya a ocurrir después, vamos a reír más y a preocuparnos menos. Vamos a ser espontáneos y a reírnos de nosotros mismos.

Divirtámonos como cuando eramos niños, vivamos aquí y ahora, creo que es algo que he mencionado, pero de verdad es lo que más fácilmente se olvida y sólo apreciamos cuando nos dejamos llevar por el momento; normalmente perdemos mucho tiempo viviendo en el pasado. Con cada cosa que hemos pasado, hemos aprendido y seguiremos aprendiendo, porque la vida es una escuela en la que no importa cuantas veces repitamos el extraordinario, siempre quedará algo por aprender. Suerte.

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