Desde que escuché sobre Sex Education y pese a que Netflix me la recomendaba una y otra vez, me rehusé a verla. ¿Otra comedia sobre adolescentes listillos que se cree mejor que el resto pero acaba siendo más de lo mismo? No,gracias. Sin embargo, a pesar que las semanas seguían avanzando y las redes sociales no dejaban de hablar de ella -hoy día, gracias al sistema de Netflix, las series viven y mueren el mismo día que se estrenan- me parecía curioso. Llegaron otros estrenos y la gente seguía hablando de «lo buena que es Sex Education«.

Entonces me di por vencida, le hice caso a mis seguidos en twitter y sobre todo al algoritmo de Netflix que suele atinar bien en sus recomendaciones. Y la verdad es que Sex Education es, de hecho, una serie de adolescentes listillos pero mejor que el resto. Primordialmente porque se siente natural, tanto en historia como en comicidad.

Mejor te cuento porque deberías darle una oportunidad a este último éxito de la plataforma de streaming.

¿De qué trata Sex Education?

Se trata de una serie británica, creada por Laurie Nunn, la cual se centra en Ottis (Asa Butterfield), un adolescente tímido y asocial, hijo de una psicoterapeouta sexual (Gillian Anderson), que pese a su inexperiencia sexual domina muy bien la parte teórica debido al trabajo de su mamá. Una de sus compañeras, la irreverente Maeve (Emma Mackey) se da cuenta del potencial de Ottis para el tema del sexo y le propone crear una clínica clandestina entre clases para ayudar a sus compañeros.

Cuando Ottis acepta comienza a desarrollarse una serie de hechos vinculados a temas como la virginidad, la homosexualidad, las relaciones sexuales, el aborto, entre otros, que dan forma y fondo a la serie a lo largo de los ocho episodios que compone la primera temporada. Además somos testigos de como a medida que Otis y Maeve se acercan más y su relación con el mejor amigo Eric (Ncuti Gatwa) sufre, ¿a qué costo llegan sus esfuerzos para liberar sexualmente a sus compañeros?

Muy británica y muy universal a la vez

Las series británicas tienden a ser, pues eso, muy británicas. Por ejemplo, los mayores éxitos provenientes del Reino Unido abordan temas muy locales (The Crown, sobre el reinado de Isabel II; o Bodyguard sobre los temas políticos que abarcan el terrorismo y la inmigración); ese concepto tan propio de Inglaterra es lo que suele deternos -aunque no a mi- de ver ficciones inglesas. Sin embargo, aunque Sex Education puede ser fundamentalmente británica (filmada en las colinas del valle de Wye a lo largo de la frontera entre Inglaterra y Gales) pero sabe como ser muy universal, algo que juega a su favor ya que la hace accesible para adolescentes de cualquier lado del mundo e incluso es una opción para cualquier miembro mayor de la familia.

Esa universalidad de la serie se debe a que tiene un aura de ficción estadounidense claramente llamativa, mejor aún, que data de los 80. Entonces, así como Stranger Things, una serie de suspenso y aventura protagonizada por niños (ya adolescentes) se ha convertido en un fenómeno de masas gracias en parte por apelar a la nostalgia de los ochenta; Sex Education, aun estando ambientada en la actualidad se aferra a ciertos factores y elementos de la década para funcionar de igual manera entre el público. Si la banda sonora funky, las chaquetas de estilo de béisbol, las zapatillas deportivas al mejor estilo de Back to the Future, las hombreras o los personajes estereotipados no te convence, entonces no sé qué lo hará.

Pero gracias a ese tono ochentero que evoca clásicos como The Breakfast Club o Sixteen Candles y las estupendas locaciones la serie se torna fresca, pese a ser muy progresiva y sexualmente explícita.

Coming of age y comedia sexual fusionadas

Aunque, como he dicho, los personajes tienden a ser un puñado de estereotipos (el chico tímido, la chica guay, el mejor amigo gay, el abusón, la chica friki, e incluso un trío que recuerda a las Mean Girls) estos sirven para plantear problemas reales; por lo que se agradece el equilibrio narrativo que pese a ser personajes que ya conocemos, se encuentran en situaciones realmente complejas.

El sexo es una parte importante de la vida de la mayoría de las personas, y para muchos, los primeros encuentros ocurren durante sus últimos años de adolescencia. Tal tiempo puede estar lleno de la mezcla más desconcertante de emoción, decepción, miedo y vergüenza. Quienquiera que seas, en algún momento, el sexo probablemente hubiera sido un gran problema, principalmente porque no tenías idea de qué demonios estabas haciendo. Practicar besos con el doblez de tu codo podría haber sido una opción, pero había pocas formas de aprender a tener relaciones sexuales aparte de los escenarios masivamente poco realistas que se presentan en las películas.

Entonces Sex Education es esa clase de educación sexual que siempre quisimos tener, no tan incomoda como la de los padres ni aburrida como en la escuela. Para eso, la mejor arma de la serie es su comicidad. El sexo no tiene porque ser un tabú y por eso lo aborda con bastante libertad, muchas de las escenas son incluso torpes que pueden funcionar en plan “esto es lo que no debes hacer” y para los que ya han estado allí no queda más remedio que reír de aquellos encuentros fallidos.

Las comedias para adolescentes, como Skins, han estado cubriendo los entresijos del sexo, pero pocos lo hacen con la misma franqueza empática que Nunn y sus co-escritores, Sophie Goodhart, Laura Neal, Laura Hunter y Freddy Syborn. Este espectáculo, que es sabio más allá de los años de sus personajes, evita tratar el tema del sexo de forma gratuita o salaz. Más bien, se basa en una manera razonable, concienzuda y realista de abordar los problemas reales de los adolescentes.

El producto final es algo que fácilmente resulta tan maravillosamente conmovedor en algunas partes como deliciosamente histérico, ridículo y muy hilarante en otras. Gracias a una escritura aguda y bien desarrollada, en un momento estarás luchando contra las lágrimas, y al siguiente tendrás un ataque de risa.

Cada episodio de Sex Education ofrece nuevas sorpresas, pocas de las cuales se pueden ver venir. Hay algunos que tirarán de tu mandíbula al piso, pero desde el principio hay uno o dos giros. Sin embargo, sus revelaciones no son menos agradables como consecuencia. Ninguna de las interpretaciones del reparto de conjunto es digna de crítica, cada miembro hace que sus personajes y los problemas a los que se enfrentan sean realmente creíbles. Butterfield y Gatwa se distinguen del resto, ambas potencias de la actuación muy jóvenes que tienen futuros muy brillantes por delante. Alistair Petrie, quien interpreta al director autoritario, el Sr.Groff, así como al padre excesivamente severo del acosador y problemático Adam de Eric (Connor Swindells) también está muy bien.

Para una buena dosis de coming of age o comedia sexual o concienciación social, dale una oportunidad a Sex Education que abarca todos y cada uno de estos temas de forma equilibrada y honesta. Y si te acaba gustando (que es lo más probable), buenas noticias: ya comenzó la producción de su segunda temporada.

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