Durante esta semana, diversas escuelas entraron en paro como muestra de apoyo hacia los maestros que se oponen a la Reforma Educativa. El fin era acompañarlos en sus marchas y demostrar que ni la juventud ni el pueblo los dejarían solos. En su mayoría fueron planteles pertenecientes a la UNAM, IPN, UAM y UACM. Algunos cerraron la puerta de sus instituciones mientras que otros declararon paro activo, en el que sólo se dejan de lado las actividades académicas y administrativas pero se mantiene el canal abierto para discusiones, debates y otro tipo de actividades en las áreas libres de las instituciones.

   Si hablar de cualquier tipo de reforma ya implica polémica y opiniones encontradas, hay ciertas iniciativas que tienen aún más impacto y son capaces de despertar descontentos inimaginables y grandes movilizaciones. Sin embargo, sin importar tu opinión al respecto de estas modificaciones a la ley y más allá de lo que pienses sobre los maestros, los paros estudiantiles son harina de otro costal.

   Hay quienes estar a favor de la movilización del CNTE y agradecen estos ceses en las actividades escolares para lanzarse en apoyo de sus compatriotas, hay quienes también apoyan a los maestros pero creen que cerrar las escuelas es dispersar las mayores cunas del pensamiento. Hay quienes repudian todo lo que ha generado este movimiento pero acepta el paro porque le sirve para descansar, y están los que no apoyan ni uno ni otro y nada más pasan de indignados a extra indignados.

   Y yo me pregunto, ¿paro?, ¿para qué? O mejor dicho, ¿para quién?

   Escucharán que para ser un movimiento que se preocupa por la educación y la calidad de la misma, el hecho de suspender la educación es la peor de las contradicciones. Y quién soy yo para negarlo. Escucharán también que estas acciones sirven para que la comunidad pueda informarse más y sumarse a la causa. Pero a nadie engañamos.

   La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, perteneciente a la UNAM cesó sus actividades desde el miércoles a las 8pm y fue liberada 48 horas después. Para tomar esta decisión fue necesaria una asamblea en la que se votaba en contra o a favor del paro. El resultado fueron 752 votos positivos y 442 negativos. A quienes se quejaban de la decisión se les pedía que no opinaran si no habían participado con su voto, y es cierto. Pero, independientemente de eso y con una población de aproximadamente 10, 000 alumnos; ¿será válida una decisión tomada por menos del 20% de la comunidad?

   Es totalmente cierto que las actividades alternas pueden ser de mucha utilidad. Quienes quisieran informarse se encontrarían con mucha información y con muchas opiniones que podrían ayudarlos a formar su propio criterio y aprender de la situación, tomar una postura. Para quienes querían sumarse al movimiento y acudir a las actividades de la CNTE, esto sería una oportunidad única para no perder clases y poder dedicarse de tiempo completo a esta noble causa.

   Pero hay que ser realistas y decir que si la facultad estuvo abierta más de 12 horas y apenas se le dedicaron poco más de  4 horas a las actividades informativas y se discutieron cosas muy desviadas del tema, ¿era necesario cerrar la escuela? A mí me parece que quienes quieren estar informados encuentran la manera y las fuentes para hacerlo, y quienes quieren compartir lo que saben encuentran la forma de hacerlo sin afectar los intereses de los demás.

   Por otra parte, espero que de aquellos 750 votantes a favor, todos hayan participado en la marcha junto con la CNTE y por la cual se pidió el paro originalmente, puesto que en la FCPyS no había más de 60 personas quienes, por cierto, no se encontraban allí precisamente con el fin de empaparse en la situación del momento.

   Para un movimiento que de por sí ya está muy desprestigiado por los medios masivos de comunicación y que solamente puede ganar apoyo y buena posición gracias a la difusión de información en redes sociales, de boca en boca y por testimonio propio, quizá esta situación sólo dio más hilo para la tela de la que cortan quienes se desviven por atacar y estar en contra de los maestros.

   No dudo de las buenas intenciones de muchos de los paristas ni que muchos de ellos  en verdad aprovecharon estos días e hicieron algo bueno con ellos. Pero con o sin paro, quien quiera hacer algo al respecto de cualquier cosa encontrará la manera de hacerlo. Hasta ahora, no he podido pensar en algo que se haya logrado gracias al paro o algo que no se lograría dejando las escuelas abiertas. Ojalá éste no haya sido uno de esos casos en los que se toma una decisión por los intereses y beneficios personales sino por verdadero apego a la causa.

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Mariana Huerta
Soy Mariana, estudiante de la escuela y de la casa, de las amistades y del día a día, estudiante de la vida. Quizá mis cortos años; porque sí, son pocos; no me permitan decirles todo lo que he hecho pero sí todo lo que soy. Me gusta sorprenderme pero me gusta aún más sorprender. Escribir es un lujo, mi pasión, mi escape y contacto con la Mariana de adentro, con todo lo que me rodea. Un gusto estar aquí.

2 Comentarios

  1. Hola Mary, lo malo no es votar en contra o a favor, lo malo esta en hacerlo sin saber, o solamente por lo que los medios publican. Leer es en bienestar de todos, tenemos que leer para saber de hablamos, mucha gente opina de los maestros y no conoce de primera mano la reforma educativa. En mi humilde opinión no estoy a favor de la Reforma Educativa de Peña Nieto, pero es un hecho que se lleva a cabo y unirnos en movimientos sin ton ni son, no es lo mas conveniente y me atrevo a asegurar que inclusive a la UNAM, le puede afectar desfavorablemente, reitero no por el hecho de apoyar, sino porque no se va a lograr nada, y se le dan motivos al ya arbitrario gobierno que tenemos de intervenir en C.U. y quitarle la autonomía a la UNAM.

    • Estoy totalmente de acuerdo, tía. No podemos quedarnos solamente con lo que pasa en le tv y lo que sale en un periódico, hay que tratar de informarnos con todos nuestros recursos y no es justo hablar o criticar de algo que no conocemos. Y de nuevo te doy la razón; no podemos ser indiferentes con algo que afecta a tantas personas en nuestro país, pero debemos actuar con inteligencia y tratar de tomar las medidas más efectivas y menos dañinas para nuestra sociedad.

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