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Necesito iniciar este texto haciendo una aclaración: amo a los animales, desde pequeño en casa siempre tuvimos mascotas y me interesa el trato digno hacia los animales.

Ahora bien, en días pasados vi en redes sociales una horda de comentarios pugnando por el respeto y reconocimiento a los “derechos de los animales”; hasta que alguien hizo la pregunta que me llevó a esta reflexión: ¿los animales tienen derechos?

Por principio, recordando mis lecciones de Derecho Civil, por definición, lo que conocemos como derecho se refiere al orden normativo que regula la conducta humana. Por lo tanto, los animales no son sujetos de derecho de acuerdo a nuestro sistema jurídico. Por definición, y sólo ateniéndonos a eso, diría que no hay más qué decir al respecto, que activistas y amantes de los animales que buscan plasmar darle una personalidad jurídica a éstos se equivocan y necesitan pugnar por una redefinición del derecho para otorgar dicha personalidad a los animales (semovientes hasta donde los califican las leyes).

Sin embargo, lo que sí se puede hacer en nuestro sistema legal, y debería ser trasladado a los diferentes códigos civiles o leyes complementarias de los estados, es impulsar el trato ético de los animales, la forma en que las personas tratan a sus mascotas o explotan a otros seres. En otros términos, estamos ante una cuestión ética.

Son desde mi perspectiva tareas pendientes del estado:

1.- Un padrón de propietarios de mascotas y criadores/productores de artículos pecuarios (animales para consumo).

2.- La regulación en materia de salubridad relativa a los animales domésticos (pendiente) y a los destinados a la industria alimentaria y del vestido (una normatividad clara).

3.- La obligatoriedad legal de los propietarios de procurar alimento, espacio apropiado y aspectos de salud.

4.- La prohibición total de la explotación con crueldad o violencia de los animales en actividades de entretenimiento. Entiéndase corridas de toros, peleas de gallos, peleas de perros, espectáculos circenses, etc.

5.- El control efectivo y la correspondiente penalización al tráfico de especies protegidas o animales exóticos.

En cuanto a los ciudadanos propietarios de mascotas nos corresponde: Procurar un espacio digno, que garantice condiciones de salud e higiene a nuestros animales; alimentarlos apropiadamente de acuerdo a su especie, raza, tamaño y edad; darles el entrenamiento correspondiente para una conducta aceptable (no a todas las personas les agradan las mascotas y no tienen por qué tolerar un lengüetazo, un rasguño o una mordida); responsabilizarnos de las “travesuras” de nuestros animales.

Las mascotas no son juguetes, son seres vivos que generan lazos afectivos, dependen integralmente de nosotros; debemos ser propietarios responsables.

En una sociedad ideal, las mascotas tendrían un trato digno, pero ¿Qué podemos esperar de un pueblo que no pelea, ni defiende sus propios derechos; que tolera el abuso; que ante la represión del estado no se inmuta? ¿Qué podemos esperar de un pueblo desinformado?

Pasó la reforma educativa con gran descontento del gremio magisterial, la reforma energética está casi amarrada y la reforma hacendaria viene con impuestos más altos y nuevos. ¿No creen señores “activistas” que tenemos que replantear nuestras prioridades?

Siempre he amado a mis mascotas (actualmente tengo un gato de cuatro años llamado Freud que está en la imagen de este artículo); y hago lo que está en mis alcances para que viva dignamente. Desearía que todos pudieran sentir el cariño que emana de él, pero también quiero una sociedad de derechos plenos, justa, equitativa, que la alimentación, la salud, vivienda, la educación y el empleo; el patrimonio familiar sean certezas y no se tambaleen en cada reforma ¿Tú qué piensas?

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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