En el pasado se había tenido la idea de que a la mujer se le educaba para tener una familia, lo que en los tiempos de nuestros abuelos, era una de las máximas de la educación femenina, en la que debía ser sumisa y dedicada a su familia. Ahora los tiempos han cambiado, para bien de la sociedad, hoy la mujer se prepara para ser independiente y fuerte, ya después vendrá el esposo y los hijos, esto ha hecho que muchas mujeres sean capaces de sostener una familia, con una calidad de vida alta para ella y sus dependientes con igual o mayor fuerza que un hombre.

Viendo este panorama moderno no podemos negar que el rol en las relaciones entre hombres y mujeres han cambiado, en el pasado podían ocurrir cosas que hoy nos parecen tan distantes o fuera de nuestra realidad, como los matrimonios arreglados, el robo de mujeres, los matrimonios a edades tempranas o incluso el intercambio de productos por mujeres, por esposas.

En la actualidad no cabe la menor duda de que las mujeres saben lo que quieren, son seguras e independientes, es por esto que los hombres tienen que aprender nuevas cosas para poder entablar una relación seria, una relación en la que ambos se puedan poner de acuerdo en temas de relevancia, el hombre también se tiene que preparar, ser independiente, responsable, saber de su pareja, interesarse en ella, saber qué es lo que hace a lo largo de día, no de una manera controladora y posesiva, si no más bien cálida en la que se puedan identificar y ayudar mutuamente, siempre con la posibilidad de que los dos tengan su espacio de libertad.

Espero acertar al decir que los tiempos en lo que las mujeres preferían a hombres físicamente atractivos han cambiado, que las mujeres prefieren a hombres inteligentes, con contenido, seguros de sí mismo y capaces de formar una familia.

Por: Josué González

Twitter: @joss_gonzalez

1 Comentario

  1. Interesante tema Joss, cabe hacer notar que aún son tiempos difíciles para la mujer que se debate entre su vida personal y su vida laboral. Creo que hasta el momento aún estamos en uno de los extremos del péndulo que oscila entre el ni muy muy, ni tan tan. El resultado de dicha oscilación lo vemos reflejado en la niñez y juventud de esta época, nos falta mucho por avanzar, pareciera que tenemos mucha libertad como mujeres, pero a la hora de pagar la factura, está claro que ha sido un alto precio por ella.
    Me gustó mucho tu tema, saludos.

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