La generación X tuvo 90210 y la generación Y, los millennials, tuvimos a Gossip Girl. Cada generación ha encontrado una serie que busca “representarnos”. Pero la vida del adolescente promedio millennial no estuvo plagada de desfiles de moda, encuentros pasionales en limusinas, ni desayunos en los escalones del MET de Nueva York. Es por eso que estas series no lograron cautivarnos por ser representativas sino aspiracionales. Las series emblemáticas de estas generaciones no reflejaban cómo éramos sino cómo queríamos ser. Por eso Euphoria, lo más reciente de HBO resulta tan irreverente.

Drake y A24 se asociaron par producir “un drama de adolescentes mientras navegan por la vida en la era de las redes sociales”. Y si eso no es indicio suficiente para saber que se trata de una disección de la Generación Z, la primera escena establece que la protagonista nació “tres días después del 11 de septiembre”. Pero lo innovador de Euphoria no es que se disponga a representar una generación (como dije, eso ya lo hicieron 90210, One Three Hill, Gossip Girl o The O.C.), es el hecho de que su narrativa no sea aspiracional sino brutalmente verídica.

Euphoria, reflejo de una generación desprotegida

Euphoria sigue a un grupo de adolescentes encabezados por Rue (Zendaya, Spiderman: Far From Home), una drogadicta que acaba de salir de rehabilitación; Jules (Hunter Schaeffer), una chica transgénero promiscua; Nate (Jacob Elordi, The Kissing Booth), un deportista con problemas de ira; y así la lista sigue. Este espectáculo fue creado por Sam Levinson, quien escribió y dirigió el thriller de comedia negra, Assassination Nation, que sigue más o menos la misma temática.

Muchos han dicho que el espectáculo es demasiado explícito para el público. En realidad, es simplemente honesto y crudo. Las generaciones mayores pudimos relacionarnos con series que desplazaban los problemas reales, romantizaban otros; todo a través de adolescentes millonarios cuyos peores días eran mejores que la de muchos adolescentes reales. Por eso no encantaban.

Hoy, no me sorprende que el cine y la televisión estén tan anclados en la nostalgia, tratando de rentabilizar el pasado hasta el cansancio; el presente es bastante deprimente. La Generación Z tiene que luchar con más presiones sociales, especialmente con el aumento de la tecnología y las redes sociales. Y Euphoria no escatima en el poder de su narrativa -visualmente potente- para retratar las desdichas de unos adolescentes que “no saben si llegarán a los cincuenta”. Algo que no es culpa de ellos, desde luego, sino de las circunstancias que les han tocado vivir.

Los horrores de ser adolescente

La cabeza de la serie es Rue, nuestra narradora “poco confiable”. Ella es la guía que en cada episodio puede mostrar su faceta maníaca, deprimida, ansiosa, estable, drogada o sobria. Rue habla sobre la trascendencia del uso de drogas, así como sobre sus caídas. Pero también habla de los otros.

Cada episodio se centra en uno o dos personajes que exponen todos los problemas que los adolescentes de clase media o clase baja de Estados Unidos atraviesa. El viaje de Jules se centra en su transición a mujer; la confrontación de Nate interna y familiar asoma destellos de un en potencia. Kat es el reflejo de la chica con sobrepeso en la vida real que consigue un escape de su realidad en internet y acaba teniendo encuentros en línea -con hombres mucho mayores- a cambio de dinero; Maddie es una chica que que amolda su personalidad a beneficio de su pareja; y Cassie busca constantemente la aceptación de los hombres para sentirse bien consigo misma.

Detrás de cada conflicto hay un por qué enfocado en una familia disfuncional. Un llamado de atención a las generaciones mayores que nos recuerda que si los millennials estamos desilusionados por las entidades que supuestamente debían validarnos y protegernos, la Generación Z está diseñando su propia coraza, por así decirlo, inventando sobre la marcha y haciéndose mayores antes de tiempo.

¿A quién se dirige Euphoria?

Si Euphoria refleja el día a día de muchos adolescentes, eso nos hace formular la pregunta ¿es Euphoria un espectáculo para adolescentes o sus familias? No hay una respuesta correcta. Para algunos espectadores, esto es demasiado explícito, para otros es demasiado real.

Pero yo diría que es adecuada para todos. Un examen de conciencia para los menores y un llamado de atención para los mayores. Auténtica y viciosa pero genuina, con actuaciones destacadas por todas partes, la serie se destaca por ser lo que se propone: tan verídica que resulta incomoda. Incluso 13 Reasons Why que fue bastante polémica y reveladora hace tres años, parece una anécdota en comparación al trabajo de Sam Levinson.

Euphoria está disponible en HBO Go y ha sido renovada para una segunda temporada.

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