El ambiente de trabajo determina en gran medida el desempeño que pueden llegar a tener los trabajadores, un ambiento hostil o cargado de tensión difícilmente va a proporcionar la comodidad para el florecimiento de la creatividad o para hacer estallar las cualidades de cada uno que lo lleven al mejor rendimiento, ya sea el ambiente este siendo trasgredido por los mismos jefes, supervisores o el personal con poder de la empresa o por entre los compañeros del mismo nivel jerárquico sin duda va a mermar el rendimiento. Cuando la problemática proviene de un nivel jerárquico superior es más fácil detectar la problemática, pero cuando proviene de un nivel similar en el que los afectados son los propios compañeros conviene tener en cuenta el perfil de lo que Benoit Consulting Services denomina como empleados tóxicos.

1. El renegado es quien no se apega a los estrictos lineamientos de la empresa, no es aquel innovador o creativo que implementa situaciones nuevas o formas de trabajo, no hay que confundir, es aquel que se pone en riesgo a sí mismo o pone en riesgo a la empresa por no seguir las reglas, puede ser que por no operar la maquinaria correctamente, no usar equipo de protección, o violando las reglas de seguridad, haciendo las cosas a su modo, empeñado en demostrar que él no sigue las reglas. Puede dar pie a caer en riesgos y poner a otros empleados en la postura de que ellos también pueden hacer lo que quieran.

2. El intocable es aquel que no permite que nadie más conozca su trabajo, sin él un departamento o la empresa se ve en problemas, la línea de funcionamiento no puede seguir por que lo necesitan a él. Se ha vuelto en el sujeto indispensable para la empresa, aprovechándose de eso para faltar a la visión de la empresa y para amedrentar a compañeros colocándose en una posición de poder ante la inminente necesidad que la empresa tiene con él. En el punto más alto de la escala llega generar miedo por parte de los directivos de que se despida a esa persona por la dependencia que se tiene de él.

3. El agitador es aquel que genera una hostilidad en el ambiente de trabajo, no precisamente con él, sino que pone en contra a otras personas, compañeros a los que lleva mentiras o rumores, ya sean personales o de índole laboral tales como: “fulanito dijo de ti”, “cuando llegaste hizo muecas”, “te van a despedir, por eso contrataron al nuevo”, comentarios hirientes e infundados que generan el conflicto. Normalmente el agitador se encuentra en medios de todo ya sea como mediador o como conocedor del conflicto, encargándose de esparcirlo y que sea del conocimiento de todos.

Lo primero ante estos casos de empleados tóxicos es fijar un ultimátum ante su postura y hacerles saber qué es lo que se espera de ellos y como es que están fallando, pero lo más adecuado es finalizar la relación laboral de la mejor forma posible para ambas partes, no esperando mucho tiempo a que las consecuencias se hagan notar en todo el entorno de la empresa.

Por: Josué González

Twitter: @joss_gonzalez

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