En los Globos de Oro de este año, los presentadores de la gala -Sandra Oh y Andy Samberg- bromearon acerca de cómo la serie Kidding se ha convertido en la oportunidad para que los millennials sepan que Jim Carrey además de caricaturista también es actor. Una broma que tiene todo el sentido del mundo.

Tras convertirse en el rey de la comedia norteamericana y ser el actor mejor pagado en los noventa, y ganar dos Globos de Oro seguido -por El Show de Truman y Man on the Moon-, el nuevo siglo no trató muy bien a Carrey. Sus trabajos más recientes son Dos tontos aun más tontos (2014) y Jim & Andy, un documental sobre como Carrey por poco pierde la cordura al interpretar a Andy Kaufman. En los últimos años, alejado de la interpretación, el actor canadiense se ha dedicado a subir caricaturas en twitter; en su mayoría anti-Trump. Pero eso cambió gracias a Kidding.

Carrey abandonó su semi-retiro para reunirse con Michel Gondry director de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y protagonizar una comedia negra sobre la tristeza, la pérdida y las consecuencias de aparentar ser alguien más.

¿De qué trata la serie Kidding?

Jeff Pickles (Jim Carrey), es el presentador de Mr. Pickles’ Puppet Time, un ficticio programa (muy popular) para niños producido para la cadena PBS. Tres generaciones de niños han aprendido a relacionarse con el mundo gracias al entrañable Sr. Pickles y su colorido grupo de amigos títeres, pero el hombre detrás de la marca está atravesando un colapso nervioso.

Hace exactamente un año que Phil, el hijo de Jeff, de 13 años, murió en un accidente automovilístico, y la pena del hombre se manifiesta de formas extrañas que amenazan directamente a la multimillonaria marca que representa; desde raparse la cabeza o comprar una casa justo al lado de su ex-esposa, Jill (Judy Greer), para que poder mantener un control sobre ella y su nuevo novio y su otro hijo, Will.

Lo más preocupante, al menos para el productor de Mr. Pickles’ Puppet Time, Sebatian Picchirillo (Frank Langella), quien también es el padre de Jeff, es el hecho de que aparentemente Jeff no está interesado en perpetuar los lugares comunes que han caracterizado su espectáculo infantil. Él quiere hacer algo «real», para producir una temporada entera dedicada a la pérdida, con un episodio final que confronta explícitamente la muerte.

Una comedia… Sobre la tristeza

Sí, así es. Para una serie sobre un espectáculo de títeres para niños, los temas existenciales de Kidding comienzan a asomarse por la superficie de forma inesperada y rápida. El creador Dave Holstein y el productor ejecutivo Michel Gondry, que también dirigió varios episodios, dejan al descubierto sus intenciones en un episodio piloto de 32 minutos del programa.

La serie se abre cuando Conan O’Brien se prepara para su próximo invitado, el Sr. Pickles, quien lleva a la audiencia del estudio a sus pies. Nos damos cuenta rápidamente de que el tema musical de Puppet Time, un cruce entre una canción de Jason Mraz (Jeff toca con la ayuda de UkeLarry, un ukelele con rasgos faciales parecidos a un títere) y «I Love You» de Barney y sus amigos, refleja el corazón de Kidding.

Cómo lidiar con la pérdida

Kidding no solo refleja el luto como única forma de pérdida; a lo largo de la historia refleja la difuminación de la familia, la pérdida del amor propio, la pérdida del interés. Cuando la hermana de Jeff, Deirdre (Catherine Keener), se disculpa en el episodio cuatro por no hablar más con él, ella dice: «Ya no sé cómo hablar contigo. Pero quiero que sepas que lo hago todo el tiempo en mi cabeza, así que se siente como si te hablara más a ti que a mi«. Esto, acompañado de un silencio es seguido inmediatamente por una sensación de comprensión: aquí hay algo realmente honesto y triste sobre la forma en que las personas buscan pero rara vez inician la intimidad.

Mientras que la familia de Jeff continúa expresando su legítima preocupación por su bienestar y manejando su propio dolor en formas más tradicionalmente aceptadas, la serie parece rogarnos que cuestionemos lo que asumimos que es el camino correcto. Lo que está causando la caída de Jeff no es su fijación a la mortalidad, sino el hecho de que no tiene a nadie con quien resolver sus sentimientos porque todos tienen mucho miedo de sentir algo.

Dado su pedigrí, Kidding no es lo que podrías esperar. Su tono general es difícil de precisar, y su único contemporáneo podría estar en el cine, Tres anuncios por un crimen, una improbable comedia negra sobre una madre que lidia con la muerte de su hija, siendo otra especie de comedia que utiliza el duelo como una plataforma de lanzamiento para ofrecer comentarios sobre la condición humana.

Pero es eso precisamente lo que hace que valga la pena comprometerse con la mejor televisión de prestigio, puesto que Kidding está llevando al público a una ruta de emociones que está salpicada de un diálogo inteligente y una portentosa interpretación de Jim Carrey, probablemente su mejor trabajo desde Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Su Jeff Pickles es la personificación de un hombre sumergido en el dolor, en la tristeza y el duelo que a pesar de sus interminables conflictos debe emanar una personalidad pacífica e inquebrantable.

Lo que significa que Kidding es una de las mejores series estrenada en los últimos meses que vale la pena echarle un vistazo.

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