Mucho he leído del caso de la Maestra Idalia y de la alumna Marina, una situación que en un principio me pareció una más pero que me llamó más la atención por los niveles que ha alcanzado, gracias al alcance de las redes sociales. Hoy en día cualquier persona con un teléfono, una cámara y una conexión a internet, logra cruzar muchas líneas, incluso las del sentido común.

Para mí es un claro ejemplo de lo que nuestra sociedad vive hoy en día, especialmente entre los jóvenes, ya no se limitan a ser rebeldes por naturaleza, sino que ahora lo exponen, pues hay libertad de expresión. ¿Pero hasta dónde es sana esta libertad de expresión?

Muchos apoyan la reacción de la maestra al reprenderla usando el mismo medio que la jovencita, muchos otros lo llaman un abuso de autoridad al descender al mismo nivel que la adolescente. Yo me pregunto, ¿a quién le gusta que lo ofendan? En la vocación de ser maestros, o cualquier tipo de autoridad, incluso como padres, no se nos enseña ni se nos programa a tolerar una falta de respeto. Si no la escuchamos, seguramente no tendremos ninguna reacción, pues “ojos que no ven, corazón que no siente”. Pero no conozco a nadie, que lea, escuche o se entere de una ofensa en su contra y no reaccione, por mucha madurez que se tenga.

Creo que este caso en particular refleja el exceso de libertad de expresión que se vive en las redes sociales, si la joven Marina no lo hubiera tuiteado, nada de esto hubiera pasado. Moraleja, conserva privados cierto tipo de expresiones o no te quejes después de sus consecuencias. No se puede patear el avispero y esperar que no suceda nada.

En lo personal creo que es preferible que la maestra tuviera algún tipo de reacción, a que simplemente dejara pasar un detalle tan molesto, que no por ser común, deja de ser una falta de respeto. La mala educación se nota en  muchos detalles, y la impotencia de los afectados ante tal situación, también.

No me atrevo a opinar más allá acerca del desempeño de la maestra como docente, ni de la jovencita como persona, solo doy mi opinión acerca de las consecuencias de nuestras acciones, seguramente ambas pensarán mejor sus movimientos la próxima vez.

Tus derechos terminan en donde comienzan los de la otra persona.

Tratemos de convivir sin faltar al respeto a nuestros semejantes. Excelente martes.

2 Comentarios

  1. Tienes toda la razón, sobre acción y reacción, pero que la maestra haya actuado así frente a las cámaras fue venganza, y la verdad a mi como padre de familia me daría coraje que se vengara de mi hija una persona mayor, Ahora dedicar una clase entera para eso, que solo duró 8 min, si fuera padre de alguno de los que estuvieron ahí, si sacaría a mi hijo de esa escuela, no tiene necesidad de aguantar groserías de compañeros groseros ni de maestras allteradas, Yo ví el video y se me hizo muy fuera de lugar, causo gran polémica, pero era obvio que la reacción esperada y justa era que citara a los papás y se hablara del tema en privado, sin tanto circo. Si nos dejamos llevar instintivamente por todo el mundo la vida sería un campo de batalla peor de lo que es ahora. Yo lo que veo con las redes sociales que más allá de expresarse “de más” hay gente que solo busca sus 5 min de fama.

    • Buenos días, coincido contigo Zachariel, en que la maestra se excedió; es cierto, perdió el control y no debió hacerlo. Y como dices, no debemos permitirnos dejarnos llevar. Pero, ¿cuántas personas están preparadas para manejar los alcances de las redes sociales? Para mí, es como con los autos, cualquiera que tenga los recursos maneja un auto al igual que las redes sociales, pero ¿cuántos de nosotros tenemos el criterio para saber usarlo? En una época en que hay mucha libertad de expresión en las redes sociales, pero poca regulación de su uso, el caso de la maestra Idalia y Marina, es apenas el inicio. Debemos, como tú dices, aprender sus alcances y a controlar nuestras emociones, o además de la jungla de asfalto, tendremos la jungla cibernética, que como hemos visto en casos anteriores, puede llegar a terminar con una vida, en todos los sentidos; como en el caso de los jóvenes que son acosados por bullying.
      Muchas gracias por leer y dejarnos tu opinión Zachariel, un saludo.

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