Bloodline es otra de las series originales de Netflix (producida por Sony Pictures), pero que a diferencia de Orange is the New Black o House of Cards, realmente esta no ha dado tanto de qué hablar. Aun así, tiene sus adeptos, y muchos críticos la han catalogado como la mejor serie de Netflix.

Esta serie es un drama familiar que da inicio en los Cayos de Florida, siguiendo a la familia Rayburn, quienes poseen un exitoso hotel a orillas de la playa. Pero lo interesante comienza con la vuelta de Danny, el hijo mayor de los Rayburn, un tanto problemático a decir verdad. Durante su estadía con la familia, Danny se involucra en negocios ilegales, corriendo el riesgo de “manchar” el buen apellido Rayburn. Lo que obligará a la familia a tomar riendas en contra de él.

2da temporada de Bloodline

ALERTA DE SPOILERS. En la segunda temporada nos damos cuenta de los motivos de Danny para hacer las cosas que hacía, que, quizá no se justifiquen, pero al menos ahora sabemos sus razones. El motivo principal, su hijo Nolan.

Nolan (Owen Teague)
Nolan (Owen Teague)

 Un  hijo que apareció justo al final de la primera temporada,  un hijo que ni nosotros, ni el resto de los Rayburn conocían. Pero, ¿es realmente Nolan, hijo legítimo de Danny?

Durante la primera mitad de esta segunda temporada nos hacen dudar tanto como la familia lo hace. ¿Es Nolan un verdadero Rayburn? o ¿Simplemente una farsa creada de la mano de algún oportunista? (Tal vez él mismo, tal vez Eric O’Bannon). Pero con la llegada de Eve, su madre, y algunas memorias de Nolan, nos dan la respuesta. Definitivamente sí, es un Rayburn. Y no sólo eso, Robert y Sally Rayburn lo sabían desde antes de que naciera, y estaban dispuestos a pagarle a Eve para impedir su nacimiento.

Pero volviendo al tema de Danny. John y sus hermanos creyeron que todos los problemas desaparecerían si Danny lo hacía. Pero no tenían idea de que apenas empezaban.

Meg perdió su trabajo en Nueva York, Kevin está lidiando con serios problemas económicos, ligados a la cocaína y el alcohol. Mientras John, se lanza para Sheriff. Lo que traería más problemas… prácticamente atraídos por ellos mismos.

En su búsqueda por dinero para financiar la campaña de Sheriff, Megan contacta un antiguo “amigo” de su padre, el que efectivamente les financiaría la campaña, pero a cambio de ciertas condiciones que no había especificado antes. Igualmente al comprar el astillero de Kevin.

Mientras tanto, el caso del asesinato de Danny sigue abierto, y Marco (ex novio de Meg y compañero de John) está haciendo todo lo posible por dar con el responsable de su muerte. Dándose cuenta más tarde que la familia Rayburn no era lo que él creía. Ya casi resuelto el caso, el miedo de Kevin lo llevó a hacer algo desesperado, y al no recibir la respuesta que esperaba, dominado por la rabia, ahora tendrá su propio cargo por homicidio.

BLOODLINE
Marco (Enrique Murciano) y John (Kyle Chandler)

Es interesante la construcción del personaje de Eric O’Bannon (amigo de Danny), pasando a ser un personaje secundario sumamente importante, aunque no participe demasiado en pantalla. Y ahora que John lo dejó con vida, y Kevin se deshizo de Marco, veremos cómo se desenlaza todo en la 3era temporada.

Esta segunda temporada sigue teniendo esos buenos planos aéreos, y el característico ritmo lento que puede llegar a ser bastante cansino para un episodio de una hora completa. Sobre todo cuando sigue siendo extremadamente difícil simpatizar con algún personaje mientras más los vamos conociendo. Egoístas, mentirosos, traficantes, corruptos, hipócritas, mal hablados, oportunistas, maltratadores… cada uno tiene lo suyo. Desde los principales hasta los más secundarios. Pero de eso se trata, no sólo son personajes, son personas, y a veces parece preferible no conocerlas tanto.

Bloodline no es una serie de anti-héroes, realmente no nos hacen desear que no atrapen a los Rayburn por lo que hicieron. Simplemente nos van mostrando cómo lidian con ello, y cómo puede complicarse todo a causa de nuestras propias decisiones. Se trata del comportamiento humano. Y esa característica tan realista de Bloodline es precisamente lo que justifica lo pesada que puede ser a veces, aunque al mismo tiempo se siente como una novela.

Definitivamente esta segunda temporada de Bloodline superó su antecesora en varios aspectos. ¿Cómo terminará la familia Rayburn? Eso está por verse en la 3era temporada, que ya ha sido confirmada por Netflix para estrenarse en el próximo año 2017, contando igualmente con 10 episodios.

Cabe destacar que Bloodline consiguió dos nominaciones para los próximos Emmys 2016, con Kyle Chandler (John) y Ben Mendelhson (Danny) como Mejor Actor y Mejor Actor Secundario. Difícilmente se lleven el premio a casa, pero ya veremos.

Tráiler de Bloodline 2da temporada

Comenta en el recuadro