Quizás para muchos de nosotros el tema de la Revolución Mexicana es sin duda uno de los acontecimientos más recientes en la historia de nuestro país y en el que muchos dicen que seguimos siendo los trabajadores de los oligarcas, los nuevos caciques del siglo XXI, en los cuales se siguen moviendo unos cuantos, mientras que la clase trabajadora, el pueblo, sigue bajo el yugo de estos.

¿Cómo empezó la Revolución Mexicana?

Si bien recordamos y hacemos un poco de memoria, sabremos que todo esto se gesta a partir de la dictadura de Porfirio Díaz, quien se encontraba en el poder desde 1876, después de haber perdido unas elecciones, la primara vez con Benito Juárez y la segunda con Lerdo de Tejada, (me recuerda a un tabasqueño) y después de haber dejado el poder en manos de su compadre el gral. Manuel González, mejor conocido como el Manco González, quien después de su periodo de 4 años regresara al poder en 1884 y no lo dejaría hasta 1911, año en el que Díaz fue exiliado a Francia para nunca más volver a su México.

Básicamente durante el periodo en el que Díaz estuvo, la tierra le perteneció a algo así poco más de 480 hacendados en todo el país y quizá la principal razón se encontraba en la ignorancia en la cual se encontraba sumida el país, además de las condiciones en las cuales vivía esta clase trabajadora, la cual tenia en desnutrición de 7 de cada 10 niños indígenas y la mortalidad era de 6 de cada 10 niños por las mismas razones.

Probablemente una de las causas que más molestaba a la población era que tanto la industria de la metalurgia, la petrolera y la ferroviaria, se encontraba en manos de extranjeros y que para principios del siglo XX Díaz optó por una nueva política todo con el fin de mostrar a un México de primer mundo, dejando al grupo de los científicos en cargos, que anteriormente eran exclusivos de los militares y quién dio pie y paso a los letrados, los licenciados ahora tuvieran el poder, tal es el caso del secretario de hacienda de Porfirio Díaz, José Yves Limantour, quien fuera pieza clave en su gabinete entrado el siglo XXI.

Para aquellas época ya era bien sabido que Díaz no dejaría la presidencia hasta que muriera, pero sin duda las revueltas de las clases trabajadoras trajeron a Díaz el presagio de su inminente fin como lo fueron las huelgas de Cananea en 1906 y la de Río Blanco un año después, las cuales terminaron con sangre y una fuerte represión por parte de Días, quien tenia intención de llevar a México al siguiente nivel, pero quizá una pieza clave fue la entrevista que dio a la revista norteamericana Pearson’s Magazzine, en donde aseguro que el ya estaba cansado y que México estaba listo para ser gobernado por otra persona.

Pero para muchos fue sorpresiva la noticia de que Díaz no se reelegiría una vez más, pero de igual manera tampoco quería dejar pasar las festividades del centenario de la independencia de México, las cuales venia orquestando desde años atrás, con la construcción de edificios, colonias nuevas, nuevos monumentos y con grandes cenas y bailes para celebrar este importante hecho en la historia del país.

Pero todo esto se vería opacada sin duda por un acontecimiento el cual Díaz por más que quiso aplazar, no llego, el estallido de la Revolución Mexicana, la cual encabezaba su adversario en las urnas de ese mismo año y el cual había perdido ante él en las elecciones realizadas, Francisco I. Madero, quien tomaba la bandera que el años atrás había hecho suya, la de la no reelección.

¿Qué paso después de la Revolución Mexicana?

Muy probablemente pocos entendemos que se logró con la lucha de la Revolución Mexicana, pues bien podemos decir que ganamos garantías individuales, las cuales nos dieron derecho a tener una jornada laboral, protegieron nuestra integridad como persona en temas laborales y de educación.

Además del repartimiento de las tierras equitativamente y que fueran de quienes las trabajarán, este último se vio reflejado con el Lázaro “el Tata” Cárdenas, al igual que el de la expropiación petrolera.

Y bueno algo que también nos dejó el porfiriato fueron las hermosas construcciones en nuestro país tales como Paseo de la Reforma, Paseo de Montejo, edificios como son el de correos en Veracruz, el Teatro Macedonia Alcalá en Oaxaca, el Palacio de Correos en la Ciudad de México, la columna de la independencia, entre otros muchos más.

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