¿Quién no ha escuchado historias de amor a primera vista?

¡Y a quién no le gustaría que le sucedan!… De esas miradas que llegas a sentir, y cuando levantas la vista son desviadas de inmediato. Para mi sorpresa, este no fue el caso…

Era una noche fría, y sin embargo yo estaba fuera, en la calle, comprando algo para cenar, como acostumbraba hacerlo cada viernes, desde hacía mucho tiempo. El aire fresco se estrellaba en mi rostro como un niño jugando conmigo. Mientras esperaba que prepararan lo mío, cerré mi abrigo con una mano y metí la otra al bolsillo haciendo un gesto de frío. Estaba absorta observando la habilidad de mi cocinero al preparar mi cena, cuando de repente la sentí, levanté la vista para buscar de dónde provenía esa curiosidad depositada en mí, esperaba ver el movimiento rápido de los ojos al mirar hacia otro lado al ser descubiertos, pero no fue así. Lo que encontré fue un par de ojos café claro, brillantes, como sorprendidos de encontrarse con los míos, pero al mismo tiempo  buscando leer dentro de mí.

No pude menos que sonreírle, sorprendida por tal situación; parecía que él me conocía, pues tomó mi sonrisa como una invitación a acercarse. Cuando estuvo cerca, le tendí la mano para saludarlo, pero en vez de eso él me dio uno de los besos más expresivos que alguien me ha dado jamás.

Lo abracé y reí con él, parecía que nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Las personas que estaban junto a nosotros, sonreían divertidas, testigos del curioso y emotivo encuentro.

Mi cena estaba lista y era hora de irme, pero no sin antes invitarle algo a mi compañero, que recibió su parte de muy buena gana. Cuando me despedí de él, lo abracé de nuevo y dejé que me besara otra vez; parecía agradecido por ese gesto mío. Sin embargo, era yo la que estaba agradecida por esas muestras de cariño tan espontáneas, y en especial de un desconocido.

Me fui de ahí, no sin antes voltear varias veces para seguirlo mirando; de vez en vez volteaba a verme con esos ojos cafés tan alegres que tanto me gustaron y se quedaron grabados en mi memoria.

Fue así como esa noche tuve la oportunidad de conocer a un perrito de la calle con una personalidad muy especial. De algún modo, ese animalito me hizo sentir por un rato el amor de una manera muy especial, y espero de la misma forma, haber podido transmitirle mi sentir hacia él.

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