El mal de nuestros días y que viene aquejando a muchos de nuestros hijos, ha tomado la forma de este nombre: Trastorno de Atención, y en ocasiones por Hiperactividad.

Salvo algunos casos muy específicos en donde hay un fundamento biológico para sustentarlo, les voy a decir que yo no creo en la enfermedad, para mí tiene otro nombre menos temible, y no por ello menos difícil de contrarrestar, se llama: Falta de interés.

Sí señores padres y madres que me leen, la mayoría de los problemas escolares de nuestros hijos pequeños y jóvenes, no es ninguna otra que la falta de interés en atender sus obligaciones y responsabilidades.

O díganme, ¿presentan también falta de concentración al jugar solos o con sus amigos? Esta pregunta es bien importante, todos los niños tienen interés en algo, tómense la tarea de averiguar en qué, y podrán comparar su comportamiento en estos casos. Estoy segura que me dirán que para salir de vacaciones son los primeros en levantarse o estar listos; para jugar con sus videojuegos también nunca están cansados o desinteresados, y aquí es donde nosotros debemos aprovechar esto como estímulo para cumplir con algo que debería ser una exigencia de nuestra parte, no un favor que nos están haciendo.

A lo largo de muchas juntas escolares con los padres de familia, he podido observar que los padres no están a gusto con los resultados de sus hijos, y lo primero que se hace es buscar un culpable, pero lo sorprendente en este caso, es que al parecer el menos culpable es el niño en cuestión, primero se le reclama al maestro(a), luego al sistema, pero nunca al niño.

Siendo que debería ser totalmente al contrario, a cierta edad, los pequeños saben perfectamente cuáles son sus obligaciones, o deberían saberlo, es nuestra labor dejarles en claro ese punto. El resultado escolar viene de un trabajo en equipo conformado por padres, maestros y alumnos.

No podemos permitir que esta falta de interés siga anidando en la mente de nuestros hijos, ni podemos seguir justificando su pobre desempeño o mediocridad, porque al final de todo esto, quienes van a padecer las consecuencias serán principalmente ellos.

Nuestro país se está convirtiendo en un lugar lleno de gente mediocre y egoísta que solo ve por sus propios intereses; cada vez más, las buenas oportunidades están cayendo en manos de quienes menos las merecen, y esto se ve reflejado en una pobre calidad de vida, contrastando con el enorme esfuerzo que aún llevan a cabo ciertos tipos de personas.

En este país, cada vez son menos personas de bien, que son responsables y trabajadoras; que a su vez sostienen a un grupo cada vez más numeroso de personas holgazanas, mediocres y de dudosas intenciones.

No es justo.

Nosotros somos los padres, debemos de bajarle un poquito al ritmo de trabajo y empezar a tener interés en educar hijos ecuánimes, interesados en su porvenir y el de los demás.

No son reyes ni princesas, y si seguimos así, el único reino que les heredaremos, será un enorme basurero; que de hecho, ya lo es.

Nosotros somos la autoridad, somos quienes decidimos sí se hace, o no se hace, y no solo eso, también decidimos el cómo se hace.

Tenemos que decirles que ir a la escuela es su obligación, que no van a jugar, van a estudiar, van a poner atención al maestro y a hacer lo que les pongan a hacer; y no estar buscando pretextos para justificar su desidia, con argumentos como “es que la maestra ni revisa la tarea”, pues aunque no la revise, la obligación es hacerla. “Es que la maestra ni va”, pues cámbienlos de escuela, o cómprenles libros guía para terminar el bloque si es necesario. Quien ve un pretexto para cada solución, es porque esa persona, es parte del problema.

Si con reglas, negociaciones y demás estrategias, no vemos avance en nuestros niños, no debemos esperar a que el problema empeore. Es momento de recurrir a un profesional, existen terapias de aprendizaje, en donde los niños son enseñados (junto con sus padres) a estructurarse y organizarse para un mejor desempeño escolar y personal.

Los niños son seres naturalmente llenos de curiosidad e interés, si nuestros hijos son desinteresados en sus obligaciones, es porque algún proceso hemos hecho de manera incorrecta y entonces se genera una apatía enfermiza que no traerá nada bueno.

Debemos regresarlos al buen camino y encontrar la manera de incentivarlos, motivarlos a seguir adelante siempre en su provecho.

Este es un tema muy extenso, pero lo seguiré tocando en los siguientes artículos, quien necesite un consejo, o una orientación, aquí mismo lo puede pedir, ya que tenemos acceso a muchos expertos de esta área o de cualquier otra de la educación.

Muy buen lunes y que tengan excelente semana, hasta pronto.

4 Comentarios

  1. Ufffff!!! Vero, amiga, gracias por compartir como siempre estas palabras que no sabes como me llegan. Justo estoy pasando por algo así con mi pequeño y mi pregunta siempre es la misma ¡cómo hago para que a Diego le interese la escuela? En fin, a dedicarle mas tiempo y a enseñarle que es su obligación y responsabilidad. Buen día!!!!

    • Amiga, generalmente batallamos más con nuestros hijos varones que con nuestras hijas, por la cuestión de que la madurez se ve más lenta en ellos que en ellas, otro dato curioso es que los niños (varones) que cumplen años después de agosto, al entrar a la escuela, la diferencia de meses se hace presente también; es conveniente esperar al siguiente ciclo escolar para que vayan más maduro. A veces todo es cuestión de exigirles más y no ser tan condescendientes y/o solapadores. Pero si esto se está convirtiendo en algo complicado de llevar a a cabo, no dudes en consultar con un terapeuta de la educación. Generalmemte son terapias cortas con estrategias muy claras que puedes aplicar inmediatamente y ver resultados muy pronto. No incluyen medicación, ya que al ser diagnosticados con TDAH, la implementación del medicamento genera muchas reacciones secundarias que solo vale la pena vivirlas, si es totalmente necesaria la medicación. Ánimo Eli, seguro que un cambio de estrategia te servirá mucho con tu pequeño, qué edad tiene?

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