O Romeo y Julieta en la plaza de las tres culturas.

Carlos Bolado es un cineasta que se caracteriza por tener un fondo social, llegando ocasionalmente a lo político. Situación que cada en proyecto lo hace más evidente. Desde su Bajo California, el límite del tiempo, hasta Colosio: el asesinato y su más reciente, Tlatelolco, verano del 68. Cada vez alza más su voz, manifestando lo que el considera necesario que se diga a nombre del pueblo.

Sin embargo, Tlatelolco, contrario a lo que todos pensaríamos o estaríamos predispuestos a ver en una película que refleja los hechos violentos sucedidos en la plaza de las tres culturas el 2 de octubre de 1968 y los meses previos en recintos universitarios y culturales, la realidad es que toma este hecho y lo utiliza de marco para contar una historia de amor.

 

Un chico estudiante de arquitectura de la UNAM conoce por vil suerte a una chica estudiante de Ciencias políticas de la Ibero. Están inmediatamente  atraídos el uno por el otro. La situación en la que se desenvuelven  los lleva a conectarse a nivel emocional y compartir los sentimientos libertarios tan propios del tiempo. La película, atiene elevadas virtudes en el departamento de arte (maravilloso), locaciones (muy precisas) y peinado y maquillaje (increíbles), que demuestran el alto nivel de especialización técnica y humana que se ha alcanzado en México en los departamentos de producción.

 

 

Christian Vázquez y Cassandra Ciangherotti

Probablemente se sienta que su defecto sea que se concentra más en la relación amorosa que en los hechos que los rodean. Es decir, definitivamente la película no será utilizada como material didáctico, los hechos se muestran muy superficialmente, principalmente la matanza del 2 de octubre, que más que mostrar los elementos de la matanza a sangre fría, transmiten el drama de una pareja separada por un contexto violento.

 

 

 

 

El reparto es muy bueno, con participaciones especiales atinadas, (como Mario Zaragoza, a ultimas fechas sale en casi todas las películas mexicanas) y caracterizaciones tan adecuadas como la de Roberto Sosa como el presidente Ordaz, vamos, incluso Juan Manuel Bernal se muestra adecuado y en su personaje en cada escena. Mención aparte merece Casaandra Cianguerotti que, además de lucir hermosa en cada secuencia, está atinada al tiempo e intensidad de cada diálogo y acción requeridas.

 

Bolado logra darle unidad dramática a las escenas, mezclando adecuadamente los sonidos y el montaje general con escenas de archivo histórico, a pesar de que hay algunas escenas de humor involuntario y hay que destacar que Tlatelolco es una coproducción México-Argentina así que notarán algunos personajes con acento muy particular y muy poca explicación a este hecho. Uno de los inconvenientes de hacer coproducciones internacionales a fin de cuentas.

 

Con todo, Tlatelolco, verano del 68 es una película de gran manufactura y muy disfrutable, aprovechen que aun está en cartelera y apoyen al cine mexicano.

 

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Roberto Sosa como el presidente. Ricardo Kleinbaum como el señor secretario

 

 

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