Paseando con mi novio por el centro, nos agarró el hambre, como siempre. Él mencionó un lugar en donde vendían unas gorditas ahogadas, cosas que no entendí bien al principio pero me dije a mí misma: ¿por qué no?

Lamentablemente la primera vez que fuimos, ya no había de las famosas, así que me chuté un huarache con suadero, ya saben, para la dieta. Afortunadamente la segunda vez fue todo un éxito.

A una calle de la Alameda Central de la Ciudad de México (sobre Av. Independencia, a unos pasos del Eje Central), se encuentra un pequeño restaurante de nombre Tlaquepaque “La casa de la exquisita birria”, en donde podrán encontrar infinidad de platillos mexicanos, entre birria, huaraches, sopes y, su más grande atracción: las gorditas ahogadas.

Y cuando dicen ahogadas es en serio. Una gordita del tamaño (casi) del plato, rebozada y escurriendo salsa que no puedes sino comerte con cubiertos. Si tienen suerte (como yo la primera vez que me comí una), estará picosita pero deliciosa. Ese picante que te hace agua la boca y tomarte un litro de agua de horchata. Si no tienen suerte, les pasará como a mí la segunda vez: enchilada descomunal.

El personal del restaurante es muy atento y tienen mucha variedad, tanto en la comida como en las bebidas, aunque nosotros, siempre acorde a lo que comemos, optamos por el agua de frutas de temporada.

Les recomiendo ir entre semana o los fines de semana temprano, pues se llena y se acaban las gorditas (inserte aquí cara triste), pero si andan por el Centro Histórico de la Ciudad de México, no duden en irse a comer unas deliciosas gorditas ahogadas… o huaraches… o chamorro.

Calificación: 9/10.

Qué comer: Una gordita ahogada o un huarache con carnitas. ¡Riquísimo!

Advertencia: Las salsas son MUY picantes. Aténganse a las consecuencias o lleven un omeprazol.

Precios: Los huaraches son muy llenadores, con menos de $100 quedas más que satisfecho.

Imagen propiedad de Gabriel Quijada.

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