En los parques vemos al vendedor de globos, algodones, esquites y un sin fin de cosas; vemos palomas, perros, gente en bicicleta, ancianos, pero… ¿Y los niños? ¿Donde están los niños?

[dropcap size=dropcap]T[/dropcap]al vez sea la edad o la nostalgia al abrochar mi cinturón de seguridad del asiento del avión, mirando la pista de despegue, y despidiéndome de mis vacaciones de verano en la gran manzana; que recuerdo las vacaciones veraniegas de mi infancia.

Sí, aquellas vacaciones, donde nos la pasábamos trepando árboles, guardando tesoros en nuestros jardines al estilo de Tom Sawyer, cazando luciérnagas, jugando futbol y comiendo helado con los amigos de la cuadra; o simplemente mirando las estrellas, buscando aquellas de los tres reyes magos, o preguntándonos cómo se metió ese conejo en la luna. Yo aun recuerdo, y con una sonrisa, ese verano que pase con mi gran amiga de la infancia, donde a diario íbamos a un parque cercano a su casa. Permanecíamos ahí por horas aprendiendo a saltar de los columpios. Trazábamos marcas en la tierra, y cada día nos columpiábamos más fuerte, tratando de romper nuestra propia marca llegando más lejos con nuestro salto.

Hoy en día es muy común escuchar a la gente quejarse de que los niños de hoy se la pasan pegados a la computadora, la “tablet”, el celular, la televisión o jugando videojuegos. Pero sólo hace falta estar en algún lugar público y observar un poquito… El niño, lleno de energía como debe ser, se empieza a desesperar, y los padres de inmediato le dan el celular o la “Tablet” para que se entretenga y no esté molestando. Y en casa es lo mismo. ¿Se han preguntado qué estamos haciendo nosotros para que eso no suceda? ¿Qué opciones les damos?

Los niños están a unos días de salir de vacaciones y eso significa que pronto los tendrán con ustedes las veinticuatro horas del día los siete días de la semana. Así que tal vez sea hora de dejar las quejas a un lado y buscar opciones y soluciones antes de que empiecen a jalarse los pocos pelos que les quedan o les den ganas de tirarse de un balcón.

Si tienen el privilegio de salir a vacacionar fuera de su ciudad, busquen actividades que el lugar ofrezca, si no es así, no importa donde vivamos, siempre habrá algo interesante, recreativo y divertido que hacer. Lleven a sus hijos al parque, jueguen a la pelota, dibujen, bailen, salgan a andar en bici, etc.

No es necesario tomar un avión e irnos una semana a la playa para pasarla bien. Tal vez el presupuesto no lo permite, pero quizá sí podamos escaparnos con la familia un fin de semana a algún lugar cerca de casa.

En mi próxima entrada a este blog daré algunas opciones sobre qué hacer en estas vacaciones. Mientras tanto, nos estamos leyendo.

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La Diabla
Uso el sarcasmo porque escupir en la cara o patear en los webos esta mal visto! Pocas veces angel, muchas veces demonio, PERO SIEMPRE YO!

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