Días tristes, días nublados, días. La nostalgia empieza a nublar mis recuerdos. Los ojos se llenan de lágrimas, cuando el corazón se comprime ante el suspiro de los días que fueron, que son, que vendrán. Nadie nace para sentir que el alma se desgarra, pero el largo pasillo que se bifurca delante de los ojos, un día llega a ese punto, donde el retorno no es opción. Pero luego seguir cuesta, y cómo cuesta subir esa montaña resbalosa. Cuesta tanto que las vestiduras se vuelven harapos y desnudan el alma ante el viento que congela el rostro y todo el cuerpo, que casi muere. El viento que congela, que hace sentir que el frío pasa por las venas, por la yugular; que desgarra y hace desangrar el cuerpo. Ese cuerpo frío que queda en la absoluta obscuridad, en la soledad y en un silencio interminable. Pero luego hay un ruido infinito en el pensamiento que no permite que estalle toda la calidez y el amor que corre por las venas.

El núcleo que forma la existencia es la luz que se desprende del corazón, de esa fuerza que empuja hacia la vida, de la armonía que vive en el interior. Ese interior que se revoluciona, que desprende energía, que va más allá de todo y que algunas veces no se entiende. La belleza del interior posee más fibras sensibles de lo imaginado, la belleza que hace único a cada ser es para otros inexistente. Hay ciegos que no ven el interior, que se niegan a ver la sensibilidad, la hermosura de las personas. Pocos los audaces para observar y adivinar la ternura que se esconde en las venas de aquél que crea muros de acero, muros, muros, para que no traspase nada de adentro hacia afuera y viceversa.

Nadie enseña las leyes para sobrevivir a este mundo, pero cuando llega la hora de enfrentarse a la soledad y al dolor entonces el instinto sale, feroz y crea castillos que no se rompen. Entonces resulta que se sobrevive a todos los golpes malditos, golpes que llegan en intentos consecutivos a destruir y devastar el interior. El hombre que se aferra a la vida, resulta en salir airoso de este encuentro. Tendrá que pasar por muchos momentos y estos son muy difíciles, pero si lo desea con todo el corazón y trabajo duro vencerá. El logro es salir de esa incertidumbre, del dolor y desesperación que causan los profundos hoyos por los que atraviesa.

Alejandra Olson

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Alejandra Olson
Espíritu congestionado por las letras, que busca encontrarlas en el camino del hacer literario y de éste encuentro aparezcan historias de empatía con los ojos participantes del espectador. Se dice incipiente escritora, pues cada día se descubre, redescubre, encuentra, pierde hilos dentro de éste oficio. Oficio que necesita dedicación, amor y empeño. Ella es así, tan natural como la vida se lo permita y aguerrida.

2 Comentarios

    • Cin gracias por leer mis palabras. Las palabras llegan porque las hacemos nuestras, qué bueno que las puedes hacer tuyas. Eso para mí significa mucho, quiere decir que logro llegar a conmoverte, eso es una parte importante de compartir palabras. Gracias chaparrita, besos…

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