Si prestamos atención a todas las temporada de Game of Thrones, cada una establece reglas del juego de tronos. O tal vez soy yo quien está viendo cosas donde no las hay. Pero con la muerte de Ned Stark y Viserys Targaryen en la primera temporada comprendemos que el honor y la ambición desmedida no llevan a ningún lado excepto la muerte. En la segunda entendemos el poder de las alianzas entre hermanos (como se asientan las bases del vínculo que desarrollarán Sansa y Arya; como la incompatibilidad de Renly y Stannis se convierten en su perdición); en la tercera temporada, el error es la confianza.

Los dos grandes perdedores de esta tercera entrega son Catelyn Stark y Robb Stark. La primera confió demasiado en sí misma, el segundo confió en los ¿aliados? que no debía. Pero vamos a desglosar las acciones de ambos y cómo acabaron desangrados, literalmente, en la boda roja.

Catelyn Stark, confió en las habilidades que no poseía

En primer lugar, antes de que se torne como algo demasiado obvio, tengo que decir que Cat Stark es uno de mis personajes menos favoritos de la serie. Para mi, si hay alguien más detestable que un villano, es un villano con piel de víctima y así precisamente era la madre de la manada Stark.

Al comienzo, tenemos a Cat que se casa con Ned para cumplir el contrato de compromiso entre sus familias; pocos días antes de que Ned se fuese con Robert para librar la guerra. Robb fue concebido durante esos días, y un año después, Ned regresa con el bastardo Jon. No hay razón para creer que un vínculo de amor se había establecido; y aun así llegar con un hijo bastardo es una acción insultante para Lady Stark. Ciertamente, algo de resentimiento estaba allí, y debería haber estado dirigido hacia Ned, pero en cambio, nos enteramos de que el bebé bastardo sufre la peor parte. Esta es la primera alarma de Catelyn: porque espero que una mujer, una madre, podría tener más compasión por una víctima tan joven e indefensa en el mundo. Pero no,  ella no lo hace. Ciertamente, el niño crece sabiendo que es un bastardo, y debe asumir el lugar de un bastardo.

En la primera temporada nos encontramos con este supuesto parangón de maternidad y señoría que recorre el castillo, expresando su opinión y ejerciendo su autoridad. Ella parece saber lo suficiente sobre sus inminentes huéspedes para ordenar velas adicionales para la habitación de Lord Tyrion “porque a él le gusta leer toda la noche”. Ella conoce la personalidad de Bran lo suficientemente bien como para decirle que se mira los dedos de los pies antes de mentir. Entonces, podemos saber que es una mujer inteligente, que puede seleccionar detalles y tomar decisiones basadas en ellos.

Después de la caída de Bran, ella no quiere que Ned se vaya, pero ya ha dado su palabra, por lo que debe hacerlo. Desde ese momento, su cuidado hacia sus hijos es inconsistente. Ella obsesivamente se cierne junto a la cama de Bran, mientras ignora el sentimiento de abandono de Rickon, de seis años.

Finalmente, cuando un hermano no tan querido (y por ello me refiero a Jon Snow antes de partir al Muro) llega para mostrar su cuidado y despedirse, hay un momento crucial de conmoción en el que el amor mutuo por el niño enfermo podría haber superado el pasado. Pero Cat no es así, no da tregua a su resentimiento y no pudo resistirse a meter su propia daga en el corazón de Jon, diciéndole que debería haber sido él y no Bran.

Después del ataque a Bran, Cat decide abandonar a sus hijos -incluyendo a un convaleciente Bran- para llevar la daga a King’s Landing. La entrega de esta daga parece ser una prioridad mayor al hecho de ser una madre en este momento. Porque no puede enviar a Rodrik Cassel en su lugar, tiene que hacerlo ella misma. Cat ha decidido jugar al Juego de tronos. Su primer error: confiar en Meñique, quien usa esa confianza para influir en Ned en la creencia de que Tyrion envió al asesino.

Cat y Rodrik comienzan sus viajes de regreso a Invernalia, donde desafortunadamente Tyrion cae justo en su regazo. Al no tener un consejo sabio susurrando en su oído, ella lo captura y lo acusa de intento de asesinato, sin pensar en las posibles consecuencias. Con este único acto, el punto de mira de los Lannister ahora se centra en Ned, su esposo, su protector y el padre de sus hijos quien está a unos simple pasos de los leones en King’s Landing. Jaime Lannister lo ataca en la calle, le rompe una pierna y la ira se pone de manifiesto.

Después del juicio de Tyrion por combate y posterior liberación, debería haber vuelto a Winterfell. Estar en una zona de guerra no es el mejor lugar para la madres de tres niños pequeños. Incluso Cersei no se equivoca al estar cerca de sus hijos y protegerlos. En lugar de volver a Winterfell, se une a Robb y visita a su padre moribundo. Lo siguiente fue tratar con Renley: un esfuerzo inútil. Liberar a Jaime Lannister fue un gran error, en mi opinión. En el juego de tronos debes intentar considerar todas las posibles consecuencias.

Robb apenas presta atención a su consejo y ella está furiosa. En la serie, ella le da un discurso a Talisa, sobre cómo oró para que Jon se recuperara cuando él estaba enfermo cuando era un bebé, pero luego descubrió que todavía no podía amarlo. Ella continúa sugiriendo que toda la miseria que se produjo fue porque no podía amar a un niño sin madre. Pero allí discrepo con ella. Podría haber menos desdicha para su familia si ella no hubiera intentado jugar el juego de tronos por si sola. Si ella se hubiera quedado junto a sus hijos en Winterfell, Ned Stark seguiría vivo o al menos Sansa y Arya habrían vuelto a casa.  En cambio, murió junto a su hijo, dejando a cuatro niños huérfanos y dispersos en todas direcciones.

Catelyn Stark fue una terrible jugadora del juego de tronos, y debería haber puesto en primer lugar la protección de sus hijos y su hogar.

Robb Stark, el joven lobo confiado

Cada vez que un personaje menciona a Robb es para hablar de lo valiente que es, de sus agallas y de cómo siendo un joven inexperto no ha perdido ninguna batalla. Pero la inexperiencia de Robb no se mide por su desempeño en el campo sino por confiar, básicamente, en todo el mundo. Robb es un excelente comandante, liderando desde el frente e inspirando a sus hombres con su valentía y su destreza en la batalla. Pero también es un general terrible.

La primera motivación de Robb para ir a la Guerra es liberar a su padre. Él es el cuarto Rey en discordia pero a diferencia Joffrey, Renly y Stannis, él no quiere el Trono de Hierro, él quiere recuperar la independencia del norte y -después de la muerte de Ned- hacer pagar aquellos que acabaron con su padre. Para ello, se impone como objetivo la reconquista de Harrenhal.

Tomar Harrenhal no es estúpido. Al tomar el castillo, Robb tiene muchas más posibilidades de preservar sus ganancias territoriales contra un oponente numéricamente superior. A menudo olvidamos, dado su aspecto ruinoso, que Harrenhal es un valioso activo militar por derecho propio. Reconocemos a Robb como buen comandante y estratega excepto en que confío en la personas que no debía muchas veces.

Su primer error fue enviar a Theon Greyjoy a Pyke. Ignorando el consejo de Catelyn, Robb confió en Theon para buscar una alianza con Balon Greyjoy, el Señor de las Islas de Hierro. Estamos hablando de Theon un joven que creció como prisionero de los Stark (!) y su padre quien perdió en batalla frente a Ned (!!). En qué estabas pensando Robb. Inflingido con un complejo de inferioridad patológica, Theon traiciona a la familia que lo crió y «paga el precio del hierro» mediante la captura de Winterfell. Por lo que el Norte puede suponer, los isleños de hierro quemaron a Winterfell (pero en realidad es Ramsey), cortaron la cabeza de Ser Rodrik Cassels, apuñalaron al maestre Luwin y mataron a Bran y Rickon.

El segundo gran error de Robb es confiar en sus instintos. Después de que Lord Rickard Karstark asesina a los niños Lannister en sus camas de prisión, Robb tenía varios posibles cursos de acción a considerar. Enviar a Rickard al Muro podría haber sido visto como un castigo débil para un hombre que cometió una traición desafiante. Por otro lado, retener a Rickard como rehén para obligar a los Karstark a continuar luchando por el Norte habría sido una decisión astuta, tal como le aconsejó Edmure (y pensar que creíamos tonto a este) pero esta no es el tipo de justicia que Robb creía que merecía.

Robb se aferró a la delgada esperanza de que Bran y Rickon aún estaban vivos, y como no pudo llevar a Theon ante la justicia, Lord Karstark sí obtuvo lo que se merecía, lo que probablemente sea la misma decisión que habría tomado su padre Ned. Pero tras la ejecución de Karstark, Robb perdió casi la mitad de su ejército, muchos de los cuales ya estaban perdiendo la fe en los Starks.

Allí es donde entra en juego la tercera persona en la que Robb tampoco debió confiar: Roose Bolton. Tal vez Robb debería haber sospechado un poco que, a pesar de haber enviado al hijo bastardo de Bolton y a unos cientos de hombres para que retomaran a Invernalia, su hogar terminó en la ruina y sin noticias sobre el destino de Theon. Y es que como una rata que zarpa de un barco, Roose percibió el descenso de Stark y una vez que zarpó se fue a negociar con los Lannister en un plan de contingencia que lo nombrará Guardián del Norte.

Por último, podemos decir que el mayor error de Robb no fue casarse con Talisa pero si creer que un hombre tan despiadado como Walder Frey iba a perdonarle por traicionarlo.

Debido a la infatuación juvenil de Robb y la falta de perspicacia política, desestimó la terrible advertencia de Catelyn de que Walder Frey es un hombre peligroso. Además de eso, en Westeros, el matrimonio es una forma de alianza política y una forma de asegurar la paz entre las familias. Romper su juramento a Walder Frey con su imprudente matrimonio con Talisa es la última perdición de Robb. Robb estaba invicto en el campo de batalla pero perdió a los Freys, Karstarks, Winterfell y el Norte.

Desde la perspectiva de Walder Frey, hay una larga historia de ser menospreciado por las grandes Casas de Westeros. La perspectiva de casarse con una de sus hijas con el Rey del Norte habría apaciguado su naturaleza orgullosa y habría dado a su familia el honor que le corresponde. Al permitir que el Norte cruzara el puente, Walder Frey se arriesgó porque sabía que los enemigos de Stark no lo olvidarían, es decir, los poderosos Lannisters. En la Boda Roja, Walder Frey recibe su retribución y consolida su alianza con los Lannister, pero al violar los derechos de protección de los huéspedes sagrados, deshonra el nombre de su familia. El norte lo recordará.

En conclusión, Robb y Catelyn confiaron demasiado en sí mismos y en los demás. Catelyn no era tan astuta como se creía al momento de dejar su hogar y pelear una batalla que ya había perdido; mientras que Robb se dejó cegar por el triunfo de sus batallas y le faltó tacto para elegir a sus verdaderos aliados. De haber sido ambos más prudentes, la Boda Roja jamás se hubiese llevado a cabo.

1 Comentario

Comentarios

Ingresa tu comentario!
Por favor ingresa tu nombre