El miedo a lo desconocido puede ser concebido en una pantalla con un despliegue de efectos, la exageración de los pasos en el eco o de la sobrexplotación de una maldición milenaria que consume a cada uno de los supervivientes de una casa o una aldea. Sin embargo, el miedo puede derivar en ansiedad, en la incertidumbre de la calma que nunca será restaurada y de un encierro implícito que condena a enfrentar al miedo o a morir ante él. Alien (1979) es capaz de hacer esto y mucho más.

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Advertencia: El siguiente artículo tiene spoilers

Encierro y Desesperación

Para 1979 el cine de ciencia ficción ya tenía cierto reconocimiento, Kubrick había logrado un trayecto considerable y el espacio era sinónimo de éxito debido a Star Wars. Fox decidió apostar por Alien y luego de pasar por varios directores, Ridley Scott realizó una propuesta sólida con Alien: el Octavo Pasajero.

La trama no representa una mayor complejidad: siete pasajeros despiertan de un largo viaje en el espacio, creen estar cerca de regresar a la Tierra tras un sueño criogénico. Conducidos bajo una falsa alarma, llegan a un planeta desconocido en donde deciden explorar los misterios que conforman aquel ecosistema.

Los tripulantes se darán cuenta que la señal no es más que una advertencia y que después de todo, sí hay vida en aquel planeta. Gilbert Kane (John Hurt) caerá víctima de un extraño ser que se adherirá a él y que los obligará a retirarse del planeta con el mismo.

A partir de ese punto la cinta cambia radicalmente su enfoque, Scott adopta los espacios de la nave Nostromo con un carácter claustrofóbico. Al principio creemos que Kane tendrá alguna oportunidad, el mayor riesgo no será como su vida pende un hilo al estar conectado al extraño ser sino la incertidumbre de la ciencia al cuestionar si deberá separarlo del mismo independientemente si esto ocasiona su muerte.

La muerte se aproxima

Las películas de terror tienen claro que la muerte no es sólo la vía en que se deshacen de sus personajes sino que representa cierta diferenciación para marcar la narración y el ritmo. La primera muerte les demuestra que los Alien corroen la vida de Kane y acaban con toda esperanza. Posteriormente cada uno de los tripulantes caerá al buscar una salida.

Lo interesante de la propuesta es que no es Destino Final o una matanza aleatoria, sino que cada quien intenta buscar una salida, negar que siente miedo y que todo irá bien, pero allí es donde Ellen Ripley (Sigourney Weaver), explota al máximo la ansiedad de su posible muerte.

El alien es una criatura que evoluciona rápidamente, que acaba con sus víctimas y las caza, que no le interesa pactar con otra especie ni dominarla, sino más bien extinguirla, desaparecerla bajo un instinto de supervivencia.

La desesperación y el encierro le dan una noción lúgubre al espectador, donde al giro de cada pasillo puede encontrar la muerte. La música tiene que un peso que acentúa el misterio y la incertidumbre.

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Después de todo, el cine había acostumbrado a sus espectadores a percibir la historia del hombre conociendo otra civilización, queriendo imponerse mediante las armas, conociendo otros mundos y siendo superior bajo la premisa de “colonizar” espacios. Pero en esta apuesta de Scott pasa lo contrario, el ser humano es empujado al límite, es reducido a sus emociones más primeras y a suplicar para sobrevivir.

¿Consideran que sentó un precedente para su época?

Nos vemos en la próxima.
@Chdnk

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