¿Por qué las mujeres se vuelven cabronas?

No, no me refiero a esos libros de por qué los hombres aman o se casan con cabronas. La verdad es que no suelo prestar mucha atención a los vídeos de vloggeros, pero cuando se trata de @Lucielovesyouuu entonces tiendo a verlos hasta cinco veces para estar segura que he analizado del todo lo que está diciendo.

Es así que llegue al vídeo del 22 de febrero “¿Mujeres CABRONAS? #NiTanCabrona” y pues sí, efectivamente “a la gente le gusta la gente mala”. ¿Para qué negar que nos encanta el drama? Nos gusta sufrir, muy en el fondo casi puedo apostar que nos encanta que nos traten mal para tener de qué quejarnos. Tal vez nuestra bondad natural provoque la risa y las ganas de hacernos daño, entre más lindo eres más se aprovechan de ti y pues finalmente esa persona buena se cansa de ser buena.

Nos encanta que nos traten “de la patada”, nos gusta ir una y otra vez detrás de esa persona que nos ha cuerneado 40 veces porque creemos en su “Lo siento, no volverá a pasar”. Vamos y salimos con esa mujer que todos saben que sólo sale contigo porque tienes dinero y le cumples sus caprichos. Queremos ser amigas de ese grupo de chicas que todos saben que tienen fama de “zorras“, superficiales, de esas que beben cada fin de semana hasta perder la consciencia y fuman sin parar. Queremos ser amigos de esos chicos que todos saben que son delincuentes juveniles y muy probablemente terminen en la correccional.

Eso buscamos, eso queremos, eso ansiamos y “necesitamos” para seguir viviendo. Nos gusta lo malo, lo que hace daño; nos gusta eso que tarde o temprano nos acabará destruyendo y rechazamos eso que nos hace bien. Quizá he ahí la explicación de por qué friendzoneamos a la gente “bien” mientras corremos atrás de un patán que nos trata peor que un pañuelo usado.

Y así, la persona frágil y de la que todos abusaron se hace fuerte, le sale coraza y se vuelve “ruda“; decide ponerse una máscara para que nadie la lastime de nuevo. Así que esa cabrona no es cabrona nada más porque sí, es cabrona porque las experiencias la han hecho ser así y cuando una mujer cambia no hace un cambio simplemente porque ese día se levantó y dijo “Hoy me apetece ser una cabrona” sino porque se cansó de ser utilizada, se cansó de los malos tratos y se ha dado cuenta de su valor.

Ahora bien, si tú al ser su pareja no supiste valorarla, amarla como era debido, no te culpes si el día de mañana al verla la notas distinta. No te preguntes por qué su mirada para contigo es dura, por qué su cambio de actitud; por qué ya no baja la cabeza o brillan sus ojos cuando te mira. No preguntes por qué ya no habla con esa voz dulce y no se ve frágil o se deshace cuando pronuncias su nombre.

Esa “mujercita” se cansó de que la pisotearas y te burlaras de ella, esa “mujercita” se dio cuenta de su valor y hoy cuando la mires y la notes diferente no te quejes del cambio del que tú mismo fuiste partícipe.

Hoy cuando la mires y veas que es una cabrona hecha y derecha, ten por seguro que tú sólo podrás presenciar su cambio a lo lejos, porque esa mujer ya no es para ti, esa mujer merece un verdadero hombre y no hay nada más hermoso y sexy que una mujer que sabe lo que vale y lo que merece.

Mujer: No le temas a la oscuridad, tú brillas con luz propia.

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