A veces pasa que no nos damos el crédito que merecemos. Estamos tan envueltos en el día a día que reconocer nuestro esfuerzo, nuestra valía, el trabajo que realizamos que no detenemos a observar que esos pequeños y grandes logros que van surgiendo en el camino no son producto de la casualidad, ni son generados espontáneamente, sino la consecuencia lógica de todo el tiempo que hemos invertido en ellos.

No confundir lo anterior como un aliento a la egolatría, no nos confundamos, no hablo de cosas vanas que nos dan una idea ficticia de quienes somos; hablo de aquellos logros resultado de nuestro esfuerzo.

Date un tiempo para reflexionar y reconoce que el punto en donde estás hoy es consecuencia de tus decisiones y acciones. Reconoce que en el camino te has equivocado, has tomado malas decisiones y te has dejado llevar por las decisiones de otros. Reconoce que eres imperfecto, falible y tan frágil como cualquier otro.

Acepta esos errores, son ahora parte de ti, asume que tienen consecuencias que debes enfrentar, estas te pasarán una factura que debes pagar, en el tiempo que se disponga para hacerlo.

Ahora que te reconoces imperfecto,  te reconoces capaz de ser mejor cada día, de aprender, de cambiar aquello que no te deja ser esa persona que quieres ser. Y ese camino hacia el “yo” ideal es un camino de trabajo diario, esfuerzo, preparación. Ese es el camino que recorres hoy.

Todo camino es más fácil cuando hay alguien dándote aliento mientras lo recorres, y esto no siempre ocurre, disfruta a tus compañeros de viaje, pero no dependas de ellos para seguir. Aliéntate, reconoce que pocas o muchas, has alcanzado metas en tu andar; que han tenido sus satisfacciones y recompensas; que estas últimas no son para siempre, pero estamos en la búsqueda de más.

Te has arriesgado, has ganado y perdido; arriésgate hasta donde la prudencia te aconseje.

Reconoce que todo requiere un esfuerzo, que a veces parece mayor de lo que podríamos pensar ¿pero como sabes que no eres capaz si no haces el intento?

Reconoce que eres un ser humano, imperfecto, falible. Pero eres un ser humano que lucha, trabaja y crece. Un ser humano que está dispuesto a afrontar retos, correr riesgos, dispuesto a aprender. Eres una persona que se toma un tiempo para sí misma, que disfruta de las cosas que la vida le ofrece y que reconoce la grandeza en su humanidad.

Así que, tomate un minuto frente al espejo y reconoce todo lo bueno que eres, que todo lo malo que hay en ti es parte de ti mismo y comienza tu día con la mejor actitud.

¡Excelente inicio de semana lectores!

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

1 Comentario

  1. La Verdad?, Nada es Casualidad… Hace unos dias, (no muchos) pasaba ese pensamiento por mi cabeza: Que onda con tu reconocimiento como persona?, es decir… Lo que haz logrado?… Es algo que normalmente no me había pasado antes, considero que es el momento de hacerlo.

    Nada es casualidad… ” Muchas Gracias por el artículo ” está genial! ;)

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