niña

 

Ella le insistió mucho a mamá para que la llevara a la plaza esa tarde. Se había portado muy bien, cumplió con sus deberes a tiempo y además ayudó a papá a bañar al perro.

Mamá la apoyaba en todo, la lleva los sábados a la televisora local donde participaba en un programa infantil, era una “pequeña coach”, daba consejos a otros niños sobre cómo ser mejores cada día. Nadie se enorgullecía más del rol en su comunidad que la pequeña Marina desarrollaba que su madre.

Era común verlas en las portadas de revistas regionales, o en las páginas de sociales animando a los lectores de estas rosas publicaciones a ser mejores, a tener una actitud positiva ante la vida, a afrontar retos, y superarse cada día.

Pero lo que Marina disfrutaba más que otra cosa, esa hora diaria que mamá le dejaba revisar su cuenta de Facebook. Marina era muy popular en la red, tenía muchos seguidores, de su colegio y de otras escuelas; compartía frases motivacionales (que tomaba del muro de mamá) con sus amigos cibernéticos. También las fotos de las revistas y los periódicos, o las que mamá le tomaba en el foro de televisión.

Papá fue muy tajante, nada de subir fotos que ella tomara, o de la familia. De hecho a papá le desagradaba que su pequeña de 10 años estuviera en una red social. Los niños, decía, deben pasar el tiempo jugando con otros niños, hacer la tarea y ayudar en la casa, no necesitan una cuenta de facebook. Pero mamá pensaba de otra forma, su hija puede interactuar con otros niños en redes, y compartir mensajes inspiradores en la red; eso sí, siempre bajo su supervisión, pues ella su esposo son adultos modernos y responsables.

Pero Marina también tenía su forma de pensar, sus ideas y tomaba decisiones. Creo una cuenta alterna en la red, donde contactaba con sus seguidores favoritos de la cuenta que sus papás monitoreaban. Y cuando visitaba a alguno de sus primos o compañeros de clases, aprovechaba el respiro que tenía de su absorbente madre para conectarse y platicar con ellos. Había un niño en particular que le comentaba lo solo que se sentía a veces, de las ganas que tenía de hacer más amigos y de lo mucho que le gustaría conocerla, pues la veía en la tele; él le decía cuanto la admiraba, y lo mucho que le inspiraban sus palabras. Le decía que se sentía agradecido y feliz por contar con sus consejos cada semana.

Durante meses estuvieron intercambiando mensajes, hasta que él la invitó a conocerse, a tomar un helado y pasar la tarde en la plaza comercial. Marina dudó en aceptar la invitación, sabía que su madre le haría muchas preguntas y que no la dejaría sola con su nuevo amiguito. Así que le dijo al chico que lo vería en la entrada de la tienda de videojuegos, que está frente a los baños de la plaza, le pidió a su mamá que la llevara a tomar un helado el día acordado, pues hacía mucho calor y ella se había muy bien estos día.

Mamá no podía negarle una salida a la plaza, y aprovecharía para ver aparadores. Ya en el lugar, mientras saboreaban sus respectivos vasos de helado, una amiga de mamá se acercó a saludar. Marina sabía que era el momento de ver a su amiguito, se disculpó para ir al baño, y mamá tuvo un primer descuido en mucho tiempo que se reprochará siempre: dejarla ir sola al sanitario.

Marina corrió a la tienda de videojuegos, donde un hombre joven la saludo, se presentó como el tío del chico, le dijo que su amiguito tenía fracturado el tobillo por una caída, pero que estaba afuera, en el coche, que saldrían a saludarlo rápido y que el mismo la llevaría de regreso con su mamá.

Marina no dudó de la palabra de aquel hombre y lo siguió, no tuvo tiempo de reaccionar cuando la subieron de golpe al vehículo, donde otro hombre la inmovilizó… La llevaron a una cabaña afuera de la ciudad, donde al cruzar la puerta, descubriría su propio infierno, que inició al unirse a facebook.

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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