Hablemos de fantasmas, específicamente los fantasmas de tus ex o fantasmas de las relaciones pasadas. Y es que muchos de nosotros no somos realmente conscientes del daño que nos hacen y como estos fantasmas arruinan nuestras relaciones presentes bloqueando nuestras posibilidades de ser felices.

Como podemos adivinar muchos de nosotros no estamos en la primer relación de nuestra vida, sino que venimos de una serie de decepciones y tonterías que nos han hecho quienes somos en este momento, nos han dado momentos buenos, momentos malos y siendo sinceros…nos han hecho también algo paranoicos e inseguros incluso si no estamos 100 % al tanto. Aunque también para ser justos, estás relaciones me han dado mucho en que pensar y bueno, temas de los cuales escribir.

Vayamos al grano, sería para mí sumamente fácil decirles que todo pasa y que las heridas cierran pero, bueno vamos a ser honestos no quieren leer lo mismo que les dicen todos de “el tiempo lo cura todo” como si pasándonos un reloj pronto dejáramos de sentir o algo así. Sí, poco a poco eso que dolía tanto deja progresivamente de hacerlo con tanta intensidad y las memorias se almacenan pero pasar de un dolor profundo a estar “bien” no es algo rápido ni mucho menos fácil.

Las relaciones son de dos tipos: las que duran por siempre jamás o las que se quiebran como galleta.

Ahora bien ¿por qué hasta el momento he tenido más de las segundas? Bueno, comenzaré diciendo que hasta el momento he conocido personas con las que hubiese podido tener una relación asombrosa, pero ¿qué pasó? Déjenme ahorrarles el análisis, la razón es que los “benditos” fantasmas de mis relaciones pasadas se han cruzado, por el historial que llevó en un principio me cuesta demasiado confiar en la persona y no creer que me van a ver la cara (otra vez).

Por otro lado, confiar en mi misma y en que está vez si elegí a la persona adecuada es un triunfo, aunque no tengan nada que ver una persona con la otra, mis miedos y temores salen a la luz como si cada vez que inicio algo se abriera la caja de Pandora, no son ellos, soy yo y mis fantasmas.

Lo bueno, o lo relativamente bueno es que sé bien de donde vienen estos fantasmas y se de mi autosabotaje para regarla de nuevo, pues sé que ellos no hacen nada para activarlos sino que yo comienzo a buscar señales de que actúan como el anterior, pretextos para salir corriendo a la primera de cambios y perderme de una experiencia que pudo ser buena o a largo plazo (cosa en la que estoy trabajando, poco a poco) y es que, no sé si les ha pasado, pero hasta las más pequeñas cosas activan esos sentimientos de inseguridad y es horrible. Por ejemplo, esos mensajes que a veces les llegan, no es obligación de nadie enseñar los mensajes, pero bueno una piensa y se acuerda de las infidelidades y ahí explota la bomba, me pongo ansiosa y no sé como reaccionar. No es cosa suya ¿ven? Ni es que no le crea o dude de ellos, es la situación.

Con un poco de reflexión y auto terapeo me di cuenta que era lo que estaba pasado y recordé a todas esas personas que no estaban en posición de quererme o amarme como yo las quería o como yo las amé, lo hicieron sí, pero a su manera o en la forma que podían. Y sé que no era la manera en la que yo quería y por algo hoy no estoy con ninguna de ellas.

Así fue que cuando mis inseguridades, miedos y fantasmas salieron a la luz, entendí que no podía seguir así si realmente planeo encontrar el amor, una pareja estable e ir hacía algún lado con alguien con quien pueda compartir mis logros y momentos. No podía atarme a los fantasmas si quiero algo nuevo de cero, igual las relaciones distan de lo ideal pero ¿no quiero al menos una oportunidad?

Punto uno, ten en mente que si una persona está contigo es porque quiere estar, deja de pensar que “TODAS LAS PERSONAS SON IGUALES”. Repítelo las veces que sean necesarias, todas las relaciones tienen sus momentos bueno y malos, el punto es si ambos tienen lo que hace falta y las ganas de superar los malos momentos para seguir adelante, es evidente que en las experiencias pasadas, no estuvimos en este punto. Mientras más lo pensé más cuenta me dí que mis emociones no estaban en el lugar adecuado sino viajando al pasado donde ya no debían estar. Cerradas, amuralladas e incapaz de “abrirme” a las nuevas experiencias que se me presentaban regándola una y otra vez.

¿Qué sucede entonces? Pues que terminamos sintiéndonos mal, que no merecemos amor, abandonados, cosas que uno mismo viéndolo objetivamente ha provocado. Con miedo, pero la realidad es que es que uno mismo no es capaz de amar a nadie, al menos todavía. Hasta no superar estos fantasmas no podemos aspirar a nada.

Lo que ocurre con estas situaciones es lo que ocurre con la mayoría de las personas que salen de una mala experiencia como lo es una relación que fracasa: nos llenamos de culpas y miedos. Nos ponemos a pensar que hicimos mal, en que fallamos, que somos incapaces de recibir amor, cosas que no tienen razón de ser porque incluso dejamos de confiar en nuestro propio juicio.

Como les digo, si tenemos asuntos sin resolver nuevas relaciones vuelven a sacarlo a la luz y aunque me está costando este “trabajo interno” tiene que servir para evitar volver a arruinar nuevas oportunidades y no cometer errores absurdos. ¿Primer paso? Entender que es lo que esta pasando y recordar que el subconsciente no tiene lógica sino que opera a base de pura emoción. Hay que aprender a distinguir realidad de recuerdos y no operar bajo cosas sin fundamentos. Bájale tres rayitas a la locura y aprende a ser objetiva.

Si te has dado cuenta que son los fantasmas de las relaciones pasadas los que te sabotean, te deseo suerte, te pido que te quedes con lo bueno, con las cosas que te funcionan, relájate y deja que el amor y las nuevas oportunidades entren a tu vida. Lo mereces, todos merecemos la oportunidad de amar.

Si el pasado te lastimo, se vale vivir el duelo, pero también se vale levantarse y darse la oportunidad de encontrar alguien que valore todo lo que eres, sin miedos, sin culpas, sin fantasmas. No siempre es fácil, pero te aseguro que valdrá la pena. Suerte.

1 Comentario

Comenta en el recuadro