Ya sabemos que la música se compone de varios elementos. Elementos con diferentes funciones pero generalmente iguales en importancia. Como también mencionamos, son elementos con los que, por el simple hecho de escuchar música, ya estamos de una u otra manera familiarizados.

Esta vez, iremos un poco más allá en nuestra exploración de la música y, en vez de ver el arte por los componentes empleados para crearlo, abordaremos la creación misma del arte. Veámoslo así: Ya hablamos de los materiales que se necesitan para construir un edificio. Esta vez hablaremos de las habitaciones, los diferentes pisos, el sótano, la azotea, etc.

¿Cuál es la estructura de la música?

Bueno, retomemos una alegoría que ya habíamos usado antes: Escuchar música es parecido leer un libro -con una pequeña diferencia de la que hablaremos en unas cuantas líneas más-. A menos que el libro que vayas a leer sea “Rayuela”, estarás de acuerdo conmigo en que, por más pequeño que el libro sea, siempre se debe comenzar por el primer capítulo y continuar sucesivamente sin omitir capítulos hasta que lleguemos al final. Dependiendo de lo bueno que sea el escritor, la historia se irá haciendo más compleja, aparecerán nuevos personajes, situaciones, soluciones que los protagonistas irán resolviendo –o no—, haciendo así la trama más interesante y al final, descubriremos cómo termina todo de una forma convincente.

Con la música ocurre lo mismo. Toda obra musical, ya sea que dure treinta segundos o tres horas, puede dividirse en secciones. Unas más grandes que las otras, algunas más interesantes, pero todas con la finalidad de hacer más interesante la historia, o dicho de otra forma, el discurso musical.

¿Qué es el discurso musical?

El discurso musical es esa línea que va desde que una obra comienza hasta que termina. Es lo que nosotros, al escuchar música vamos siguiendo durante toda la obra. Este puede ser, por ejemplo, la melodía llevada por el vocalista del grupo en la canción que escuchamos, melodía que después la guitarra repetirá en su solo, pasando de esta forma el discurso a la parte de la guitarra (porque el discurso musical rara vez está sujeto a un solo instrumento), y que al final de la canción el vocalista retomará.

En la música académica ocurre lo mismo. Sólo que como no siempre hay voces que nos guíen, el discurso es llevado por otros instrumentos. El problema con esto es que en las obras de música académica se usan generalmente más instrumentos, lo que hace que en ocasiones sea más difícil seguir esta “línea” de la que hablamos. A esto, hay que agregar que es común que en la música académica se usan varios “temas” mientras que en los otros géneros lo más usual es usar sólo uno o dos.

¿Qué es el “tema” en la música?

Podríamos decir que el tema es lo importante de la música. El tema es esa parte de la melodía que siempre viene a nuestra mente cuando recordamos alguna obra o canción.

El tema es la melodía que escuchamos cuando Los Beatles cantan “Because the world is round it turns me on” en “Because“.

El tema es también  el “PAM PAM PAM PAAAAAM” en la quinta sinfonía de Beethoven, que escucharemos una y otra vez durante todo el primer movimiento –y que NADA tiene que ver con “leche con pan”—.

El tema es también lo que se desarrolla durante la obra. Por ejemplo: Imaginemos que tuviésemos que dar un discurso acerca de “las manzanas”. Probablemente nuestro discurso comenzaría diciendo algo así como “La manzana. Ese fruto de roja piel y suave sabor que crece en…”. Después de hablar un poco de manera introductoria procederíamos a desarrollar el tema, hablando de diferentes tipos de manzanas, de los productores o alguna cosa relacionada. Para finalizar, recordaríamos rápidamente lo hablado y terminaríamos de forma agradable o memorable para el público (dependiendo de cuán buenos oradores seamos, claro).

Con este ejemplo quiero hacer evidentes dos cosas que debemos tomar en cuenta al escuchar música: La recurrencia del tema y el hecho de que la música es un arte temporal.

¿Cuál es la diferencia entre las artes temporales y atemporales?

Supongamos ahora que, en vez de ser el orador, fuésemos espectadores. Si pusiésemos suficiente atención durante el discurso, distinguiríamos cada vez que el orador mencionase el tema. Entenderíamos los puntos expuestos y sus razones de ser. Al final, seríamos capaces incluso de recordar partes concretas del discurso.

Al contrario, si por alguna razón nos distraemos durante el discurso, nos quedaremos sin escuchar una parte que no podremos recuperar. A diferencia de si vemos una fotografía de una manzana, en la que la imagen permanece ahí, permitiéndonos observarla el tiempo que queramos y ver las partes de la obra en el tiempo que queramos.

En eso radica la diferencia. Las artes atemporales son aquellas que podemos apreciar sin depender de una duración de tiempo determinada. Por ejemplo: Podemos apreciar una pintura o una escultura por un par de minutos o por una hora. Las artes temporales son aquellas cuya ejecución se da durante un periodo de tiempo específico –o aproximado—. El teatro, el cine y la música son claros ejemplos. Pues aunque podamos repetir una canción o una película varias veces, no podemos hacer que permanezcan indefinidamente.

Por eso la importancia de poner atención al escuchar música. Sobre todo al escuchar música académica, por ser algo más compleja.

Esto por supuesto, es algo que sólo podemos lograr escuchando mucha música académica. Para ello he pensado en comenzar a publicar cada semana (estoy pensando en domingos o lunes) en artículos independientes a estos, una recomendación musical con una obra de la cual les hablaré un poco a la vez que les daré unas humildes y personales recomendaciones para escuchar la misma. Con el fin de que después ustedes puedan disfrutar por sí mismos de este placentero arte.

Hasta la próxima entrada.

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2 Comentarios

  1. Hola otra vez.

    Verás, una amiga y yo leemos tu artículo cada que publicas y luego lo comentamos. Esta vez no fue la excepción. Sin embargo, al momento de compartir opiniones, me dí cuenta de que ella -o yo- estábamos confundidas con respecto a lo que el tema es. Ella hablaba del "beat", pero yo lo entendí como la "idea principal". ( Y creo que la confusión surgió por el PAM PAM PAM PAAAAAM) El caso es que tratamos de encontrar lo que era el tema y llegamos a la idea de que en una canción cualquiera, se trataría del coro. Esa parte de la canción que se repite y que es, por lo general, lo que recordamos con mayor facilidad cuando cantamos la canción.

    Sin embargo… en el primer movimiento de la quinta sinfonía, no existe letra que nos diga: "Aquí estoy repitiendo el tema". Entonces me puse a pensar que podría ser que el tema se repita sin que necesariamente se repita la letra. (Espero que me entiendas aquí)

    Por ejemplo, si tarareamos Yesterday de los Beatles, la parte en la que dicen: "Yesterday all my troubles seemed so far away" y la parte de: "suddenly, I'm not half the men I used to be" Para mí, que no he estudiado música, suena igual. ¿Es esto el tema? Sinceramente no alcanzo a diferenciar si las notas, instrumentos u lo que sea suenan exactamente igual en ambas partes porque la letra me distrae. Pero si pongo atención a la melodía, me parece lo mismo. Y he ahí mi duda. Tampoco se me ocurre alguna otra canción para el ejemplo, pero quiero tener la certeza de que estoy entendiendo esto.

    Hasta ahí la duda por ahora. Saludos y gracias por responder.

    • Hola otra vez, Jess.

      Primero que nada: Me parece excelente lo que hacen tu amiga y tú.

      Ahora, dile a tu amiga que te haga más caso, pues entendiste casi por completo –del único detalle hablamos ahorita— lo que de manera breve expliqué. Primero, para reafirmar; hablaremos un poco sobre tus ideas correctas:

      El tema es exactamente la idea MUSICAL principal y justo como piensas, no tiene que ver con la letra. Los versos que me citas de “Yesterday” te suenan por completo iguales porque precisamente lo son. Lo único que cambia es la letra, pero para fines musicales eso no tiene importancia. Tampoco importa que no tengamos idea de qué notas son o qué ritmo tiene el tema. Lo importante es reconocer la idea cada vez que aparezca.

      Ahora, tu amiga no está tan perdida. Pues el tema también tiene que ver con el “beat” o ritmo. El tema en realidad está conformado por ambos elementos. A veces uno en mayor medida que el otro. Precisamente en ese ejemplo que hice de Beethoven, el tema es más rítmico que melódico. Por eso somos capaces de identificarlo “pampameándolo”. Cosa que sería bastante más complicada si intentásemos “pampamear” el tema de Yesterday, por ejemplo (Pam pam paaaam, pam pam pam pam pam pam paaaam pam paaaam…).

      Respecto a Beethoven, por supuesto que entiendo lo que me dices (esa es, de hecho, una de las características de la música académica que hacen que sea un poquito más complicada de escuchar). Permítanme recomendarles un pequeño ejercicio: Escuchen otra vez ese movimiento de Beethoven con la idea de que el “PAM PAM PAM PAAAM” es el tema. Ese “beat” lo van a escuchar repetirse una y otra vez durante toda la pieza, con ciertas variaciones, claro. Pero si ponen atención, notarán que lo que más cambia en ese tema es la melodía. Entonces, se darán cuenta de que les es más fácil reconocer las apariciones de ese tema por su ritmo. Después, cuando se repita de manera idéntica que como al principio les será aún más sencillo reconocerlo. Terminado ese ejercicio –y esto traten de aplicarlo en toda la música que escuchen— traten de identificar si es más fácil reconocer cierto tema por su ritmo o por su melodía.

      Para terminar, hablemos del detalle que te mencioné al principio. ¿Recuerdas que mencioné que suelen usarse varios temas? Pues es eso lo que pasa en las canciones. El coro no es más que otro tema.
      Por ejemplo, en Yesterday otro tema sería la melodía de “Why she had to go? I don't know, she wouldn't say”, que se repite justo después (con una ligera variación al final) en “I said something wrong, now I long for yesterday”.
      En Beethoven, otro tema sería lo que tocan los violines en 1:11, el cual es repetido luego por otros instrumentos de la orquesta y protagoniza la obra hasta más o menos 1:35. Algo curioso que pasa con las canciones es que los temas tienen una importancia bastante equilibrada. En la música académica el tema principal –el que aparece generalmente al principio de las obras— tiene una importancia mucho mayor que los otros temas que puedan aparecer. No hay mejor ejemplo que ese mismo movimiento de Beethoven, donde el primer tema se desarrolla –se repite y se varia— hasta el cansancio, mientras que el segundo que les mencioné apenas y aparece (como parte del ejercicio pueden tratar de reconocer también las veces que aparezca este otro tema).

      Espero haberlas ayudado con sus dudas. Si tienen alguna otra, por pequeña que sea, no duden en escribirme.

      Por nada, es un placer responderles.

      Saludos

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