Como les comenté, una de mis formas de decir adiós sin tener que hacerlo en persona pues son las cartas que nunca llegan a manos de a quien están dirigidas, les quiero compartir esta que escribí hace tiempo.

[divider ]Recuerdos a ti[/divider]

Abrí esa cajita, aquella donde guardaba todo lo que parecía especial. Encontré tus fotos, los boletos, las cartas, ésas donde me decías que siempre íbamos a estar juntos, en las que prometías una vida, una casa, hijos, hasta un perro y un jardín donde pondrías una banca para sentarnos juntos cuando envejeciéramos  Fue tan raro no tenerte al lado para abrirla y sonreír tomados de la mano mientras comentábamos cada uno de esos objetos.

Tomé entre mis manos nuestra primera fotografía, eramos unos niños, ¿en qué momento nos separamos? No sé en qué momento podría definir que nuestros caminos tomaron rumbos distintos, en qué parte nuestros planes ya no estaban ligados como los hilos de la tela de una araña. No, por más que doy vueltas a todo lo que vivimos no encuentro en qué momento se rompió esa conexión que parecía mágica, perfecta, esa sensación que me daba al estar entre tus brazos sintiéndome protegida y amada.

Sigo pensando que eres el hombre maravilloso que conocí aquel día, cuando estaba tan nerviosa de verte por primera vez, ese día en el que al mirar tus ojos supe que eras especial, diferente. Me niego a pensar que has perdido esa esencia que te hacía único o que te hayan  robado todo lo que amaba de ti.

Rocé mis labios con la yema de mis dedos, recordando esa noche cuando te besé por primera vez, cuando todo se desvaneció y supe que eras el indicado, el amor de mi vida. Desafortunadamente, creo que para ti no fue así.

Las fotos que me diste, esas donde apareces cuando eras solo un niño, esas que veía y soñaba como serían nuestros niños, con tus orejitas, tu naricita, tus ojos. Sigues siendo el hombre con el que siempre había soñado. Ahí mismo guarde mi lista, la que siempre te dije que cumplías a la perfección, quien lo diría ahora que lo analizo  tal vez yo nunca reuní lo de tu lista.

Saltaron millones de estrellas de papel y una lágrima traicionera rodó por mi mejilla, ¿recuerdas que prometí llenar tu mundo de estrellas? Tal vez lo tuyo siempre han sido otras figuras.

Disculpa si esto se ha convertido en algo que no deseas leer más, lo siento, es solo que mi cabeza esta llena de tu esencia, de tu aroma, esa sensación al rozar tu piel, al besar tus labios, al abrazarte. No, no lo niego, no puedo olvidarte. Siempre estarás en mi mente como un tatuaje, guardado en lo más profundo de mi alma.

Quizá siempre me quedaré esperando, como Penélope, como Ana a la orilla del mar. Tal vez, encuentre alguien a quien llegue a querer con quien pueda compartir, vivir, ¿pero amar? lo que se dice amar, eso sólo te lo llevas tú porque tu me hiciste vibrar y volar alto. Tan alto que pensé que podría tenerte por siempre, como prometimos, como lo escribiste… por siempre.

Ya, prometo no escribir más palabras, solo déjame concluir, quiero que recuerdes que por más tonto que suene siempre serás mi primer amor, el único, el último. Y olvídame, por favor no pienses en mí cuando pases por todos los lugares donde estuvimos, cuando pronuncies “te amo”, cuando le digas princesa, cuando recargues tu cabeza en su hombro al ver una película en el cine, cuando quieras acariciar a quien sea y perderte en su piel, no pienses en mí, porque en el fondo cuando mis labios rozan otros, yo pienso en ti.

 

 

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