Hace un par de años, platicando con uno de mis amigos más queridos, llegamos al tema de la fidelidad en pareja. Me preguntó si yo siempre había sido fiel, a lo que contesté que sí, y que una infidelidad es de las cosas que me parecen imperdonables en una relación.

Él me contestó con una frase que nunca se me va a olvidar: “Es que más que de ser fiel, se trata de ser leal.”

La certeza de esas palabras me dejó pensando un buen rato.

Ser fiel implica seguir, estar siempre, cumplir un compromiso con una persona. Es básicamente lo que hace una mascota.

Ser leal, va más allá. Habla de respetar, atesorar una relación, no sólo a una persona. Es permanecer firme en lo que crees y sientes, empezando contigo mismo.

Mantenerte leal a ti mismo hará que todo lo que hagas, digas y pienses, vaya de acuerdo a lo que sabes bueno y correcto, al menos para ti. Y te hará darle la misma importancia a lo que la persona con quien estás considera bueno o malo, por lo tanto sabrás qué no hacer para no lastimarle.

Es así de simple.

Así que para los que dicen que la fidelidad es asunto exclusivo de equipos de sonido, podría darles la razón, pero les invitaría también a preguntarse, ¿a qué le son leales?

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