Vemos al invencible Superman llorar por la dolorosa muerte de su amada Lois Lane, con desesperación y desaliento, el mítico héroe vuela por los aires y cambia el eje de rotación de la Tierra. Al fin su amor vuelve a la vida, también mueren todas las personas que salvó en los últimos minutos, pero eso no importa, que viva la felicidad y el amor.

Partiendo de aquel horroroso final y de un Superman, que aunque recordado con cariño, actualmente no puede verse más ridículo, Dc nos trajo en 1978 la primera adaptación en la gran pantalla con efectos considerablemente asombrosos para la época.

Aunque la franquicia que se quiso establecer tuvo el pero final posible con la horrorosa Superman IV, las cartas jugaban a favor de esta compañía. Con las adaptaciones de Batman en los 80s y 90s, todos reconocían al vencedor de la batalla entre el Hulk físicoculturista y el sentimental Christopher Reeve.

¡Por Dios! Tanto Marvel como Dc aprendieron mucho de los 60s con sus adaptaciones cinematográficas, siendo los años posteriores donde demostrarían cuanto ácido habían consumido en dicha década. Solo miren el intento de establecer una película tan exitosa como The Avengers en el año 1978:

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Pablo Orellana
Pablo planea ser un erudito del cine mientras dirige películas y salva a todos los gatos del mundo. También tiene pensado morir a los 300 años.

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