Recientemente terminé de leer la novela “Gomorra” de Roberto Saviano; un relato crudo y sin florituras que sumerge al lector al universo de la mafia napolitana; la Camorra.

El poderío de esta organización criminal fue tal que superó por mucho a la “Cosa nostra” en cuanto su fortaleza económica (a través de una compleja estructura de negocios; lícitos e ilícitos a nivel internacional), política, y en niveles de violencia.

Era tanto que lo que la Camorra había permeado en  sociedad italiana que se estima que al inicio de este siglo el 50% de los negocios de la provincia de Nápoles estaban vinculados directamente al grupo delictivo. Los negocios por los que esta organización “blanqueaba” el dinero eran en rubros tan diversos como los transportes, la moda, la construcción, el turismo, los alimentos (¿Recuerdan la leche Parmalat? Adivinen con quiénes estaban asociados…), y el manejo de desechos. Con presencia básicamente en toda Europa, pero principalmente en España, también en América en Canadá, Estados Unidos, Brasil y Argentina; e incluso en Hong Kong en Asia.

La Camorra era el principal distribuidor de droga en el viejo continente, además del tráfico de piratería electrónica china, la ropa de imitación, extorsiones, y asesinatos.

Las muertes provocadas por la Camorra solían ser especialmente violentas, de un sadismo que supera nuestro concepto del “gore”; ya fuera una venganza privada o ajuste de cuentas en la vía pública, la sangre, el desmembramiento, la tortura fue el día a día de los napolitanos durante mucho tiempo, no fue hasta mediados de la década pasada que el gobierno italiano realizó pesquisas exitosas donde uno a uno fueron cayendo los jefes de los clanes camorristas, embargando propiedades, empresas y vehículos por varios miles de millones de euros. Roberto Saviano, el autor del libro, vive bajo protección policiaca desde 2006 por las diversas amenazas de muerte que ha recibido al hacer público los nombres de muchos de los jefes camorristas y el modus operandi de los clanes.

Durante la lectura de “Gomorra” no pude dejar de notar los símiles entre el comportamiento de los clanes camorristas y los narcos mexicanos. Los levantones, las ejecuciones, los “encobijados” con narco mensajes, el deshacer un cuerpo en ácido, el desmembramiento, la estructura militarizada de sus brazos armados, el reclutar a chicos cada vez más jóvenes, ya no como vendedores o “halcones” sino como sicarios…

Esto potencializado a un país casi siete veces más grande que Italia y con cuarenta millones de habitantes más; con algunos problemas similares como el alto índice de desempleo y la enorme brecha entre ricos y pobres.  Sin embargo en Italia, a pesar de que la Camorra ponía y quitaba a los alcaldes de la provincia de Nápoles, no llegó a tener influencia en el gobierno de esta república; los camorristas rehuyeron siempre de los carabineros (policía) y con una estrategia de inteligencia fueron sobre los objetivos principales hasta prácticamente desarticular a la organización.

En México se planteó una estrategia antidroga en el sexenio pasado sin pies ni cabeza, sacando a las fuerzas policiacas federales (infiltradas por el crimen organizado) y militares a las calles, dejando a  la población civil en plena indefensión entre las balas del gobierno y la de los criminales. El resultado ha sido la mayor ola de violencia que el país ha padecido, donde caen algunos líderes del crimen organizado, pero donde éstos han sabido reestructurarse y armarse mejor que las fuerzas federales, donde en vez de acabar con los cárteles cada vez aparece uno nuevo. Se ha demostrado a luces vistas que la estrategia calderonista no dio resultados ¿Qué espera el gobierno de Peña para cambiarla?

Quizá si alguien le hiciera llegar a Peña el libro de Saviano, comprendería que la estrategia antinarco debe ser orientada de forma distinta. Aunque pensándolo bien esto resultaría inútil en un país donde el presidente no lee.

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

1 Comentario

  1. Un Presidente que no lee y que además tiene nexos con el Narcotrafico… va a estar difícil. Independientemente de que en Nuestro Pais todo el Gobierno esta corrompido y metido en los “negocios”

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