Señora no quiero ser grosera pero ya se me hace tarde, se puede apresurar y parece que a la señora le  pagan por ir más lento por tardarse más de lo posiblemente aceptable. A quién no le ha pasado…

A mi me pasó y puedo apostar que a más de a uno le ha pasado; que uno lleva mucha prisa y la gente conspira para hacer las cosas lentas, para tardarse como si pudieran leer el estrés o la desesperación en la cara.

Pero NO, lo que pasa es que uno tiene prisa, hace las cosas rápido, nos apuramos y cuando nuestros semejantes con los que nos  vemos obligados a relacionamos no se apuran, creemos que hacen las cosas lento a propósito con tal de fastidiarnos y la verdad es que NO.  Incluso peleamos con el idiota que no se da cuenta de que se nos hizo tarde y se atreve a estorbarnos y para qué, para nada.

Y entonces es cuando uno ve el reloj y madres, ya nada más faltan 10 minutos para llegar a la escuela\al trabajo\a una cita\al aeropuerto\escriba aquí el destino que usted quiera y le dice al taxista\chofer por favor vaya más rápido y “boom” tocan todos los semáforos en rojos, se queda sin gasolina o simplemente tomamos el único taxi en la ciudad que respeta los semáforos aunque tenga todo libre para pasarse y el reloj sigue su marcha y faltan 5 minutos para la hora.Ya no queda más que llorar y pensar ¡¡maldito universo me odias!!

Así es como competimos con el estrés en esa carrera contra el tiempo y por más que corramos no ganamos, ya que al estrés lo acompaña su hermano la lentitud.

No queda nada más que respirar, ver todo con calma y aceptar que mientras corramos en el carro del estrés y lo conduzca su hermano estamos  jodidos.

Relato pensado y escrito mientras le recuerdo su madre al taxista que decidió dejar pasar a los peatones en lugar de avanzar; con dedicatoria especial a la señora de la tienda que se tardó 5 minutos (puede que menos) en darme una botella de agua.

 

Imagen de: http://congestiondepersonas.com/2009/01/elogio-a-la-lentitud/

 

 

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