Apenas ayer se cumplieron 51años del fallecimiento de Hermann Hesse, que ha revolucionado a la juventud de varias generaciones con libros como Lobo Estepario, Siddharta y El Juego de los Abalorios. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1946, éste autor nacido alemán, pero naturalizado suizo, es el creador de la novela que cambió mi vida y que, puedo decir, marcó el final de mi infancia.

Demian llegó a mis manos por casualidad (aunque no sé si se le pueda llamar casualidad a cualquier cosa que pasa), y la historia y todos los cambios que el protagonista sufría, hicieron que me identificara y, no sólo eso, abrazara con cariño esos cambios.

Cuando alguien de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad la que lo pone en su camino, sino él mismo.

Originalmente publicada en 1919 con Hesse usando el seudónimo de Emil Sinclair, Demian nos cuenta la historia de Emil Sinclair, un niño de familia acomodada que siempre había visto al mundo dividido en dos: el mundo de luz, junto a sus padres y hermanas, lleno de rectitud y cantos y regalos, que predominaba en su casa; y el mundo oscuro, de ladrones, borrachos y golpeadores que había al traspasar el umbral con un extraño escudo que separaba a su casa de la calle.

Por causas del destino y una confusión normal a su edad, Emil siente que ha traspasado esa barrera y empieza a notar que no todo es bueno o malo, que la vida tiene matices y, de la mano de Max Demian, un extraño chico de la escuela, descubre que el mundo es lugar distinto al que él siempre había creído y que las cosas, por muy ciertas que sean, siempre pueden tener una interpretación diferente.

Demian y su madre, Frau Eva, representan la espiritualidad que Sinclair añora alcanzar, fuera completamente del concepto de religión o iglesia, sin embargo, tiene que pasar por muchos obstáculos para llegar a ella.

El pájaro rompe el cascarón, el huevo es el mundo. Quien quiera nacer, debe destruir el mundo.

Demian es una historia que te invita a aceptar todas las facetas del mundo y verlas como parte de un todo, sin separarlas o hacerlas menos o malignas y alcanzar, gracias a ello, tu autodescubrimiento, aceptando todas las cosas que conforman parte de tu todo individual. En Demian se critica fuertemente al cristianismo, pero no por el hecho de ser, sino de excluir y demonizar completamente a la mitad de todo lo existente, lo llamado “malo”. En su lugar, nos presenta a un dios más antiguo que el mito de Jesús: Abraxas. El dios que comprende en sí mismo todo lo bueno y todo lo malo del mundo, siendo a la vez dios y demonio, como representación del universo en sí.

Llena de misticismo y exploración de las posibilidades, de decisiones tomadas que pueden ayudarte a encontrarte o ayudarte a perderte, la historia de Emil Sinclair y la influencia que tiene la familia Demian en él, es un parte aguas para todos los que lo han leído alguna vez.

Si no han tenido la oportunidad de leer Demian, les invito a que corran a su librería más cercana y se hagan de una copia (o varias), además de cambiarles su perspectiva del mundo, hará que quieran compartirlo con todos los que conozcan, se los aseguro.

Los dejo con la que quizá sea mi cita favorita de Demian, dicha por Frau Eva, la madre de Max Demian al joven Emil Sinclair:

El amor no debe pedir ni exigir, debe tener la fuerza de llegar en sí mismo a la certeza, así dejará de sentirse atraído y comenzará a atraer.

4 Comentarios

  1. Te felicito por el breve resumen que has efectuado del libro. Sin lugar a dudas coincido plenamente con tu visión. He de confesarte que nunca hube derramado lagrima alguna por una lectura, no obstante, al terminar el último párrafo no pude evitar llorar de la emoción. Tengo 32 años y hubiese agradecido leer este libro a los 20 años, pero nunca es tarde y si llego a mis manos en estos momentos, es porque así debía de ser. Continua escribiendo y nuevamente mis felicitaciones por tu lectura y exposición

    • Muchas gracias, qué bueno que disfrutaste el libro y tienes toda la razón, siempre llega a uno cuando tiene que ser así. Es el libro que aparece en tu vida justo cuando lo necesitas. Ahora te tocará a ti compartirlo. Y de nuevo muchas gracias.

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