Emoción, impresión, conmoción, alteración, desasosiego, enternecimiento, exaltación, turbación, agitación, inquietud, temor.

Deja fluir: “No te aferres a nada ni a nadie, todo tiene su momento en nuestras vidas y también tiene un porque”

Esta frase la leí hace poco, me llamo la atención porque precisamente buscaba una respuesta de porque esto o aquello, caí en la cuenta que es cierto, las cosas que pasan en la vida de cada persona  tienen un significado. Sea bueno, malo o regular se aprende de cada experiencia, oportunidad o decisión.

Los malos momentos dejan experiencias dolorosas, pero luego nos damos cuenta de todo lo aprendido en ese camino, los buenos momentos dejan una luz encendida de lo aprendido.

Experimentamos transformaciones por el hecho de crecer junto a esa experiencia, podremos sentirnos más fuertes en esa área, porque ya hubo en carne propia la sensación de sentir sentimientos fuertes y profundos. Cuando son significativas las situaciones dejan una marca imborrable, por lo que, en el momento que estamos otra vez frente a ello, pareciera que esas heridas se abren y sangran otra vez o vuelan otra vez, según sea el caso, agradable o dañino a nuestro corazón.

Por ejemplo: la emoción de sentir ilusión, esa herida se abre, pero envuelve todo lo que hay alrededor con armonía, vuelan luciérnagas iluminando los días, cierta quietud alberga el corazón y lo hace sonreír. Sonríes al amigo, al vecino, al desconocido, al que pasea al perro. En totalidad ves la vida circular de manera diferente, los colores son más brillantes, las personas parecen más amables, hay un tendencia a levantar las comisuras más seguido, aun en la soledad la sonrisa no desaparece. Esa parte de emocionarte por esas cosas maravillosas que pasan en el camino andado es linda, hace sentir que siempre puede pasar algo espectacular sin esperarlo. Esa sorpresa que envuelve el mundo en esos instantes de la emoción desbordándose por la ilusión de algo nuevo, de algo que se pensaba enterrar para siempre (amor, amistad, o lo que quieras) se presenta ante los ojos, entonces se abren tanto, tanto que empiezan a brillar y destellar luces azul-plata. Pero la experiencia vuelve a tocar tan profundamente que se sigue creyendo en el significado de emocionarse.

Emoción: reacciones que se tienen inevitablemente ante un estímulo, sea una persona, acción, objeto o idea. La verdad es que sin esas reacciones el mundo sería tan plano y aburrido que se secaría. Y es que las emociones hacen reaccionar individualmente o en masas. He visto reacciones en masa, como emocionarse por un artista, partido o líder y la energía que emana de los poros se contagia inevitablemente. Se mueve el estómago, se grita, se llora, se corre, se maldice, la adrenalina fluye a toda velocidad y una explosión recorre todo el cuerpo. Gratificante emocionarse, no importa si dura poco tiempo, reconforta y llena de energía el hecho de experimentarla.

Definitivamente hay que buscar emocionarse, revitaliza el corazón y hacer vibrar el cuerpo, que hierva la sangre con las nuevas experiencias, con el movimiento de la vida. Sentir, vivir, sentir y dejar fluir sin aferrarse, hasta su más profunda consecuencia. Y, el por qué de sentir tal o cuál emoción, ese ya se averiguará más tarde.

Ale Olson

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Alejandra Olson
Espíritu congestionado por las letras, que busca encontrarlas en el camino del hacer literario y de éste encuentro aparezcan historias de empatía con los ojos participantes del espectador. Se dice incipiente escritora, pues cada día se descubre, redescubre, encuentra, pierde hilos dentro de éste oficio. Oficio que necesita dedicación, amor y empeño. Ella es así, tan natural como la vida se lo permita y aguerrida.

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