Tal vez el nombre por si mismo no suene tan común pero es creador de unas cuantas joyas cinematográficas de los últimos veinte años.

Danny Boyle es un director y productor de cine británico que se caracteriza por sus extraordinarios diseños de iluminación, utilizar el humor negro y las emociones humanas al límite en sus películas.

 

Boyle saltó a la fama en 1994 con un thriller de humor negro llamado Shallow grave (tumba al ras de la tierra) en la que aparecería en su primer protagónico el ahora famosísimo Ewan McGregor. La película habla sobre una tercia de amigos que se topan con una maleta llena de dinero y los problemas en escala que vienen con esto. En esta, su opera prima, se observan elementos muy claros del estilo tan característico del director. Movimientos sencillos pero precisos, siempre enfocados en la modernidad y preponderando las actuaciones. Característica que continua hasta su mas reciente filme.

En 1996 ve la luz el ahora clásico de culto Trainspotting (la vida en el abismo) trabaja por segunda vez con Ewan McGregor para contar la historia de un grupo de drogadictos sin oficio ni beneficio que van por la vida buscando la manera de vivir con el mínimo esfuerzo y el máximo de drogas. La película marco un hito por su estilo suelto, sus escenas alucinantes y su soundtrack que por si solo es una verdadera joya.

 

Claro que, como les sucede a la mayoría de los directores, no todas sus películas son sobresalientes. En este caso la película The beach (La playa) es un descalabro en la filmografía del director. La película incluyo en el reparto al entonces recién vuelto a la fama, Leonardo Di Caprio y a la que continua siendo desconocida a la fecha Virginie Ledoyen, contando la historia de un viajero que se topa con una mítica ciudad escondida en una pequeña isla. La película debería de contar con momentos trascendentes y personajes bien delineados, pero en vez de eso solo observamos el despliegue de elementos técnicos recargados y el ímpetu por querer sorprender con lo obvio.

 

Otra película importante en su trayectoria es 28 days later (exterminio) su incursión al género zombie, cuenta con una impresionante secuencia de inicio y unos zombies muy diferentes, además de ayudar a otro gran actor a brincar a la fama, Cillian Murphy. Sobresaliente también su soundtrack y sus atmosferas visuales agitadas.

 

Su mayor éxito comercial llega en 2008 con Slumdog millionaire (quien quiere ser millonario) película sobre un pequeño joven indú que participa en un programa de concursos llamado ¿quién quiere ser millonario?) y en una serie de flashbacks vemos como las vivencias fortuitas de su vida le han proporcionado cada una de las respuestas que ha ido haciendo en el show. La película reboza de momentos de iluminación y montaje sobresalientes pero sobretodo logra generar empatía del espectador con su protagonista. La película le reditua, además de mucho dinero, el prestigio y tres premios importantes a dirección (Oscar, Bafta y globo de oro)

 

A partir de este momento, cada película de Danny Boyle debería ser un suceso y 127 hours (127 horas) lo confirma. Película del 2010 basada en la historia real de Aron Ralston, un escalador de montañas que se accidenta en lo profundo de una cañada de Utah, quedando atrapado por 5 días, hasta que decide tomar la drástica decisión de amputarse el brazo para poder liberarse y sobrevivir. Actuada por James Franco y perfectamente musicalizada por A.R. Rahman, la cinta se antojaba compleja ya que debía suceder en un solo espacio confinado, sin embargo el oficio de Boyle se manifiesta y logra introducirnos en la situación del personaje por encima de todo.

 

Actualmente lanzó Trance (en trance), película estelarizada por James McAvoy y Rosario Dawson, un paciente que no recuerda lo sucedido en un robo que el mismo escenifico, una especialista en hipnosis que pretende ayudarlo y una banda de ladrones que están desesperados por recuperar el botín. Una película con varias vueltas de tuerca, donde nada es lo que parece en principio, rodeada a la perfección de música de DJ y con muchas atmosferas visuales sobresalientes.

Sin duda Danny Boyle es un director con mucho oficio, que sabe lo que quiere ver y escuchar en sus películas y que va en búsqueda siempre de los motivos mas profundos que mueven las necesidades de sus personajes. Sin duda un realizador al que vale la pena darle una visitada por su filmografía y dejarse llevar por ella.

 

 

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