Crítica The High Note | Entretenimiento inofensivo

Tiene sentido que después de dirigir Late Night, Nisha Ganatra haya sido la elección perfecta para llevar el timón de The High Note. Hay mucha similitud en ambas historias, sin embargo, donde Late Night se regodeaba como una historia afilada e ingeniosa, The Hight Note prefiere ser más inofensiva a insulsa por lo que el resultado es una típica película de verano muy encantadora, entretenida pero lejos de ser notable.




¿De qué trata The High Note?

Música, glamour y fama” como se le conoce entre el público hispano sigue la historia de Maggie (Dakota Johnson), la asistente personal de Grace Davis quien suele pasar desapercibida delante de sus sus compañeros de trabajo a pesar de sus muchos años de servicio. Entre las tareas más absurdas como preparar jugos verdes y tomar una agotadora caminata al amanecer por Runyon Canyon para tomar una foto para el Instagram de su jefe, ella fomenta en secreto el sueño de convertirse en productora musical, un trabajo infamemente desagradable para las mujeres en la vida real. Como dato curioso, desde que se creó la categoría Mejor Productor del Año en Música No-clásica en los Grammys en 1975, ninguna mujer ha sido galardonada y solo siete han conseguid la nominación.

Por otra parte su jefa, Grace Davis (Tracee Ellis Ross), es una diva, no tanto en declive como en una cinta de grandes éxitos, espectáculos en estadios y álbumes de conciertos en vivo, que se dirige directamente hacia una cómoda residencia en Las Vegas. Esa situación de bajo ajetreo y grandes pagos resultaría ideal para su manager de toda la vida, Jack (Ice Cube), y tal vez sea lo mejor que una cantante de pop puede esperar una vez que supere los 40 años.




El sueño de Maggie y el deseo en secreto de Grace de salir de su zona de confort es el punto medio de una historia que combina música, romance, comedia inventiva de personajes para contar una historia sobre los defectos de la industria de la música pop y cómo las mujeres tienen que lidiar con ello.

Comedia sin pretensiones

Late Night (2019), la película que dirigió la directora antes de esta, gira entorno a una mujer que desempeña un trabajo mientras sueña con otro pero a una vez que lo consigue debe lidiar con la hostilidad que recibe solo por ser mujer en un ambiente dominado por hombres; el fondo de The High Note (2020) es básicamente el mismo. Por este motivo, tiene sentido que sea Nisha Ganatra la directora de ambas películas. Además. Ganatra aporta una enérgica sensación de brío y dinamismo a la estética y el ritmo de una historia que carece de la picardia que Mindy Kaling sí dotó en el guión de la película que ella misma protagonizó junto a Emma Thompson y que se hace tan necesaria al narrar una fábula del mundo del espectáculo que también quiere lidiar con las realidades del sexismo y la discriminación por edad en la industria.




El detalle es que Música, glamour y fama es menos ambiciosa en ese aspecto y su humor busca ser más ingenuo. El guión de la debutante Flora Greeson es alegre y reconfortante, pero también es inonfesivo y se limita a cumplir como simple entretenimiento, renunciando a ser una movida mordaz, algo que hubiese elevado el material. Siempre que intenta llegar más allá ya sea para explorar el punto más bajo emocional de un personaje o para comunicar un mensaje más amplio, se esfuerza por llevarte con él. Y además apela a un giro de trama completamente innecesario y telenovelesco. Sin embargo hay que aplaudir su contribución al regreso a los cuentos de hadas cómicos modernos impulsados ​por mujeres como El diablo viste de Prada.

Actores que se la pasan en grande

Lo que más eleva la historia es, desde luego, el cuarteto de actores que se la pasan en grande con el material que tienen en manos, haciendo que la historia crezca. Una de las actriz de comedia más consumada de la televisión norteamericana, Tracee Ellis Ross no solo muestra aquí sus habilidades para la comedia, también es capaz de construir esta emperatriz del pop desde adentro hacia afuera, trenzando la confianza ganada con tanto esfuerzo de Grace con hilos de vulnerabilidad y arrepentimiento.

Las habilidades de Ellis Ross se comparan notablemente con las de sus compañeros de reparto. La asombrosa falta de timidez de Dakota Johnson y su capacidad para escuchar y responder a sus compañeros actores le da mucho con qué trabajar, al igual que Ice Cube, cuya experiencia en la industria de la música le viene como anillo al dedo para interpretar a un manager fatigado de su propio trabajo.

Después de su gran año con papeles en Luce y Waves donde demuestra su talento interpretativo, Kelvin Harrison Jr. Consigue la oportunidad de demostrar su calibre como estrella al dar vida a un cantautor prodigiosamente talentoso que, por razones totalmente personales, prefiere los conciertos en los bar mitzvahs en lugar de los grandes recitales.

La música como otro personaje

La música también es una ventaja, al igual que la atención que se le da al proceso creativo. Las escenas que muestran a Maggie colaborando con David para descubrir su sonido, que se sumergen en el momento y se alejan del arco argumental más amplio, se encuentran entre las más atractivas de la película.

No es sorpresa que el sountrack reuna tanto canciones icónicas de artistas como Aretha Franklin, combinadas con piezas originales producidas por Sarah Aarons y Greg Kurstin, el señor que produjo Chandelier de Sia y 25 de Adele.

A pesar de sus defectos la película se disfruta porque te gustan estas personas, amas el mundo en el que habitan y quieres que encuentren la felicidad, personal o profesional, y al fin y al cabo, son los personajes y su simpatía los que hacen que te enamores de una película como esta. Después de todo, es un tipo de cuento de hada con aspiraciones y ¿quién de nosotros no se ha sentido feliz de aceptar que un asistente mal pagado pueda vivir en un apartamento fabuloso o que el cumplimiento de un sueño podrían seguir al ser despedido?

Nunca sucedería en el mundo real, pero en películas como The High Note aceptamos felizmente que así es como es y puede ser la vida y, por lo tanto, incluso cuando ocasionalmente podemos hacer una pausa para reírnos interiormente de una improbabilidad narrativa completa, nos damos cuenta que son por esas cosas que vemos estas películas en primer lugar. Queremos creer que las personas con los pies en la tierra pueden vivir vidas tan doradas y mágicamente posibles, y The High Note concede nuestros deseos, recompensándonos con una película rica en canciones y llena de emociones, que es el antídoto perfecto para este 2020.

Nela Mach
Nela Mach
Amante de las películas y las series. Intento de escritora. Entusiasta de la cultura pop

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