Sr. Enrique Peña Nieto:

Soy una ciudadana mexicana, madre de familia y creo yo, buena persona. Me dirijo a usted de este modo porque es el medio que yo conozco y manejo para expresar mis ideas; de otro modo podría ser que me olvidara de alguno de los puntos que quiero mencionarle y dudo mucho tener otra oportunidad para hacerle llegar esto. Le pido, de ser posible, que los atienda de manera urgente.

Mi sentir

Creo que es generalizado para la mayoría de mis compatriotas; me siento sorprendida y a la vez decepcionada del manejo de este país, pero no solo por parte de los altos mandos, sino también de los niveles más nucleares de la sociedad. La familia por ejemplo.

El día de hoy ya es muy difícil hablarles de autoridad a nuestros hijos, me preocupa que en las calles y escuelas es poco el respeto hacia los mayores y maestros, policías y gobernantes. Muchos respetan aún, pero es posible que ese número vaya siendo menor con cada generación que habite este hermoso país.

Lo llamo hermoso país, porque puedo ver sus paisajes, su noble tierra, pero sobre todo, cada día me encuentro con personas muy amables que luchan por salir adelante, que se preocupan por el que va a su lado, sin importar si le conocen o no.

Pienso en ese chofer que aún es amable y cuidadoso, en esa profesora que todavía ama su vocación y cada día se para delante de su clase y enseña y corrige a cada uno de sus alumnos. Pienso también en esos niños que aún respetan a otros niños y niñas, aquellos que guardan su basura en su mochila esperando encontrar un bote de basura de regreso a casa.

Me detengo a observar a aquellas personas que cuidan amorosamente de sus mascotas, que levantan sus desechos y evitan pisar el pasto.

Pero no quiero desviarme, hablaba de autoridad. Hoy en día, en este país está de moda la burla, en todas direcciones, comenzando en las casas; algunos hijos se burlan de sus padres, tachándolos de anticuados, o en su defecto, la familia se burla junta, de otra familia o de otra raza, de otra religión, de otra ideología.

En las escuelas, los padres de familia reclaman al maestro la baja calificación de su hijo, olvidando que el hijo es responsable de su resultado; y juntos, padres e hijos, se burlan del maestro, desacreditando su autoridad y desempeño. En la calle, los muchachos y muchachas agreden a otros por diversas razones y no conforme con ello, lo graban y reproducen para humillar a ese individuo.

Y finalmente, los gobiernos, la justicia. Pocas cosas causan tanta risa como burlarse de ustedes nuestros gobernantes y policías. Ya nadie respeta nada, y yo me pregunto ¿a dónde se fue ese valor? El respeto se gana otorgándolo primero. Orgullo y dignidad no son lo mismo, el primero se siente, y la segunda se vive.

Soy ciudadana de este país, nací aquí y seguro me enterrarán aquí también. Y me siento con el derecho que me otorga el respetar las leyes y a mis semejantes, para exigirles respeto de la misma forma. No estoy dispuesta a seguir manteniendo su hambre de poder y dinero. No perseguimos los mismos fines, y mucho menos utilizamos los mismos medios.

Yo no tengo dinero ni poder, sin embargo su posición descansa en mí y en muchos otros que al igual que yo, estamos hartos de sostener individuos y no ideologías.

Su vida personal debe estar alejada de su vida laboral. Nos dirigen como país, pero viven su vida personal a costa de nosotros. ¿Eso es respeto? ¿Gastar el dinero que no ganan es respeto? No señor, eso es abuso, eso es pasarse de listo. Es aprovechar una oportunidad sin merecerla, sabiendo que no se volverá a tener.

No hay uno solo de mis días que no esté lleno de honestidad, tal vez no sean perfectos; de hecho no lo son en absoluto, pero puedo asegurarle que en esta casa se vive dignamente, modesta y austeramente. ¿Puede usted decir lo mismo? Explíqueme la relación que hay entre la riqueza y el poder, escarbe en sus recuerdos y cuénteme qué lo llevó a ser presidente.

¿Aún sueña con un México digno, honesto, evolucionado? ¿Alguna vez lo hizo? Porque déjeme decirle, que usted no tiene derecho a soñar con eso si no trabaja por ello, si no comulga con ello, si no vive para ello.

Me imagino que tiene miedo, mucho miedo por el futuro de su familia, de sus hijos, porque sabe al igual que yo que sus oportunidades dependen de otras personas, de otros favores, y no de sus propias capacidades.

Qué bueno, señor presidente, que sus hijos tienen su futuro asegurado; qué envidia que gocen de los medios económicos para conseguir casi todo en este país. Pero no se olvide que en un futuro no muy lejano, llegará el día que el dinero y los favores no basten para conseguir lo necesario. Estamos acabando con lo más importante, la humanidad de las personas.

Deseará no tener hijos, y que sus hijos tampoco tengan descendencia para no vivir la preocupación que hoy vivimos muchos de ser asaltados, desempleados, enfermos o desalojados. Yo solo sé que no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no llegue, y créame en unos años, en este país seguirá habiendo alguien que a usted le importe y Dios no quiera que viva la impotencia y necesidad que hoy vivimos la mayoría.

Como dice aquella vieja película, “Cuando el destino nos alcance”, no habrá dinero ni poder que nos salve.

Espero de todo corazón, que usted comience a hacer su trabajo con conciencia y honestidad, porque aunque es cierto que el país lo somos todos, usted es un gran ejemplo para esta nación. Usted y las familias son los puntos más importantes de esta gran cadena de humanos que formamos este país.

Nunca es tarde para hacer lo correcto.

Atte.

Verónica Guerrero.

14 Comentarios

  1. Hola Vero

    Sorprendente lo que unos cuantos párrafos sin ofensa pueden salir de una persona, si tienen la delicadeza de revisar sus cuantiosos asesores, se quedará ahí y no pasará de ahí, vivimos en un país en el que lo único que sucede es lo que la esfera del poder dicta a cada momento y a cada instante.

    Me gusto mucho tu columna, esperemos que ya no sea tanta poesía.

    • Hola Jorge, un gusto que comentes esta nota, como siempre sabes que tu opinión es muy importante para esta autora; antes que nada muchas gracias por leer esta columna, y como bien lo dices, es difícil que tenga mayor alcance, seguiremos trabajando en ello en pro de llegar más lejos.
      Mediaremos la poesía con la conciencia social. Un saludo y excelente tarde.

  2. Tu sentir es el de mucha gente Verito, pero creo que a EPN no le importan ni sus propios hijos.
    Algo muy importante que se les olvida a la mayoría de los políticos corruptos y rateros, es que el dinero no se come, y junto con la humanidad que se esta acabando, también se están acabando el campo y por lo tanto los alimentos.
    Entonces si actualmente nos atacamos unos a otros, por diferencias sociales, por diferencia políticas, por todo tipo de diferencias, imagínate cuando la comida escasee… creo que entonces el ataque será a muerte.
    Ufff que difícil ¿verdad?…

    • Totalmente de acuerdo Gaby, suena muy duro lo que dices, pero pienso que pudiera ser verdad. Y lo que dices de la comida y el agua, también lo he pensado y creo que será catastrófico. Saludos y gracias por leer.

    • Muchas gracias por leer, Raúl; tal vez un día logremos producir un efecto dominó tan grande, que alcancen destinos que no imaginamos. La cosa está en no dejar de intentar. Un gran saludo.

  3. Wow me encanto la forma de comunicar tu sentir y el de muchas personas que habitamos este país. Felicidades por externarlo y ojala en verdad sirva para que este señor haga algo. No es posible que este México lindo este así.

    • Hola Araceli, muchas gracias por leer y como dices, es un sentir muy generalizado; Ojalá todos nos pusiéramos de acuerdo y cambiáramos para bien nuestra situación. Los altos mandos y los ciudadanos en general. Gracias y un abrazo.

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