La mayoría de las relaciones humanas están basadas en una mezcla de amor y apego. Este amor ordinario no es puro porque surge del anhelo por lograr la propia felicidad y, por lo tanto, apreciamos a los demás solo cuando satisfacen nuestros deseos. El amor puro no está mezclado con el apego y nace del deseo de que los demás sean felices; nunca causa problemas, solo proporciona paz y felicidad tanto a nosotros mismos como a los demás. Para eliminar nuestro apego, no es necesario que abandonemos nuestras relaciones, sino aprender a distinguirlo del amor, e ir reduciéndolo hasta que nuestro amor sea puro.

A veces al estar en una relación sentimos que no podemos vivir sin esa persona, que si se va de nuestro lado jamás volveremos a ser felices. Creemos que eso que sentimos es amor; es fácil confundir el amor con apego y es que al pasar tiempo con alguien y desear estar cerca de él puede resultar muy parecido a lo que la gente dice que es el amor.

Al terminar una relación sientes un enorme vacío, añoras todo lo que solían hacer juntos, sus abrazos y sus caricias, es peor cuando llega la soledad y la nostalgia; estos dos crean una bomba que se confunde con amor, extrañas tanto lo vivido con esa persona que crees que la única solución es volver con tu ex.

No, lo que significa todo eso es que añoras momentos del pasado, lo bonito que vivieron e incluso olvidas el porqué la relación no funcionó y los problemas que te llevaron a dicha solución. Además, es un hecho que todos deseamos encontrar el amor, lo deseamos tanto que incluso nos conformamos muchas veces con “lo que llegue” pero es importante saber la diferencia entre amor y apego.

Apego, se le conoce al estado emocional en el que estamos vinculados con una persona determinada y se basa en la creencia de que sin ella no podremos ser felices. Su elemento positivo es el placer y a la emoción que nos produce tenerlo, refuerza esta creencia de falsa felicidad. Por tanto crea también tensión y miedo de perder aquello que nos hace sentir tan felices.

Esto lo podré explicar en otros términos. Bueno, ¿han notado como a algunas personas hacer cambios es cosa cotidiana mientras que a otros tienen prácticamente que obligarlos para que los realicen? Incluso están las personas que pueden tirar la ropa de su closet y hacer espacio para más y otras que guardan “por si algún día la ocupan”.  Y bueno están las que prefieren ser infelices acompañados que solos.

Estas personas tienen incapacidad de renunciar a los vínculos que crean aunque en el fondo sepan que no es sano  e incluso muchas veces eso a lo que nos aferramos va en contra de nuestros valores, principios y frena nuestro desarrollo personal. Simplemente nos negamos a soltarlo.

El amor es ciego”, la realidad es que lo que es ciego es el apego, nos impide ver claramente la situación que estamos viviendo, nos genera miedos, inseguridades. Nos crea una necesidad compulsiva, distorsiona y falsea nuestra percepción, le da un valor a las cosas que en realidad no lo tienen.

Diariamente tenemos ejemplos de “amores tóxicos”, parejas que se hacen daño, que son infelices, que tienen un lazo más que quebrado y aún así siguen juntas. Esto es porque seguramente alguna de las personas se dedica “en cuerpo y alma” al otro y se ha olvidado de sí misma, de sus sueños, de su vida, incluso de quien es. Todo se lo dan al otro, todo para retenerla, para que no se vaya; ya que como mencione el tenerla cerca le da la ilusión de que es feliz, de que claramente “sin ella se muere”.

El amor por otro lado no esclaviza al otro, sino que las personas son capaces de vivir en libertad, de aceptar al otro como es sin desear cambiarlo. Sabemos que podemos vivir sin esa persona, que sin ella seguimos siendo los mismos y somos capaces de seguir adelante, pero escogemos compartir las experiencias con ella. Es recíproco, hay un ganar-ganar, y ambas partes tienen el acuerdo de respetar al otro y estar ahí para apoyarse.

¿Por qué es tan difícil dejar a alguien que no nos hace felices? Simplemente porque decidimos auto engañarnos diciéndonos a nosotros mismos que amamos a esa persona, que nos hace felices aún y cuando es claro que no es así. Ahora si estas con alguien piensa ¿las cosas están realmente bien y ambos son felices? Y si no están bien ¿qué te impide alejarte y terminar sanamente para poder avanzar? ¿El miedo, la inseguridad, la necesidad?

Aquí aplica la frase “es mejor solo que mal acompañado”, ninguna persona tiene la responsabilidad de hacerte feliz, eso solo lo puedes lograr tú. Recuerda que el amor es recíproco y ambas partes deben llegar a acuerdos si es que quieren que una relación funcione, nadie debe desgastarse para que los “engranes de la maquinaria del amor” caminen perfectamente. Si realmente no eres feliz y tu pareja tampoco lo es, lo más probable es que no “están hechos el uno para el otro” y lo mejor es  no continuar para no seguirse lastimando. Tú tienes la llave de tu propia felicidad. Suerte.

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