Nos convencemos de hacer cosas. Si no queremos hacerlas… las disfrazamos de algo bueno.

-Irving

A veces en la vida, todo lo que tienes son opciones jodidas.

– Rosalyn

 Ambientado en los años 70 el FBI investiga un caso en busca de los delincuentes de cuello blanco de la época, estafadores, banqueros, evasores de impuestos, e incluso algunos miembros del Congreso. Su primer caso el estafador Irving Rosenfeld (Christian Bale) y su socia Sydney Prosser (Amy Adams) tienen que trabajar para el agente del FBI Richie DiMaso (Bradley Cooper), con la promesa de que después de que le entregue y ayude a atrapar a otros cuatro estafadores será exonerados de todo cargo, pero el caso se vuelve más grande superando todo lo que tenían en mente.

La película muestra elementos del declive social de la época, mismos que se siguen manteniendo en la actualidad y que rigen la vida de muchos, por encima de todo concepto moral y en ocasiones por encima de la ley:

El engaño y la mentira, no sólo en la forma en la que Irving estafa a sus “clientes” ante los cuales se muestra como una última opción para la solución de los problemas, atacando principalmente a los desesperados que  sin preguntar ni indagar nada ven en él lo que todo el mundo busca: una solución fácil para los problemas; de la misma forma se hace presenten estos elementos en la relación de pareja, en la aceptación del amante del otro, por el hecho de no perder el estatus, de las comodidades, de esa sociedad de negocios y “amorosa”, también el aceptar las amenazas, las extorsiones y el juego psicológico de perder un hijo y el constante reproche del abandono, la aparición de la autocompasión como juego de poder y la abnegación manipuladora que se hace presente para hacer sentir mal al otro con el sólo fin de retenerlo.

Las apariencias sociales, elegantes vestidos, grandes peinados, lo cual deja de lado un poco la seriedad de la trama y hace un poco de comedia,  fiestas y excesos que, en este caso, los personajes usan para ocultar su realidad, una realidad rota para hacer creer al otro que todo está bien, que se lleva una vida feliz en todos los aspectos y que no hace falta nada. Una forma muy adecuada de retratar la realidad envuelto en un ambiente antiguo y peligroso, pero que suena tan parecido a la vida virtual actual en la que en redes sociales se muestra a los otros aquello que refleje la vida perfecta que tenemos.

La corrupción política, que en gran medida funciona detrás de la sombra de la misma ciudadanía que los eligió como representantes, esa misma que los protege siendo indiferente y esperando siempre a cambio de algo mínimo que tal vez nunca llegará. Tal  es el caso de Carmine Polito, quien se escuda en que todo lo que hace es para ayudar  a  la sociedad, al pueblo de clase media baja al que supuestamente tanto le debe, en este aspecto creo que hizo falta un poco de profundidad en ese aspecto enfocando un poco más la trama en el crimen.

El dinero fácil, en algo que me recordó mucho a “The Wolf the Wall Street” de  de la cual pueden leer la reseña aquí, busca que el espectador se identifique con el bandido, que logre el dinero fácil, que tenga la oportunidad de hacer mucho dinero de la noche a la mañana, ya sea de forma legal o no y que sea aplaudido por ello, se tienden a magnificar a todos aquellos que lo han conseguido, tal como sucede con The Wolf the Wall Street, pero de una manera no tan sutil, buscando identificación por medio del disfraz, una gran panza y una peluca tan absurda y tan genial a la vez  por parte de Christian Bale y un escote de Amy Adams durante toda la película.

Resulta ser una película altamente entretenida, con  una historia ya contada en diversas ocasiones, pero con esos toques novedosos y cómicos que la hacen muy interesantes, con 10 nominaciones al Oscar promete ser una de las grandes ganadoras de la noche de premios.

Por: Josué González

Twitter: @joss_gonzalez

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