¿Alguna vez han oído que a alguien le falta un tornillo en la cabeza? Tornillo, clavo, perno, tachuela, lo que sea. Generalmente lo decimos como una broma; pero el video que quiero compartirles quizá pueda cambiar un poco la dimensión que tenemos sobre este asunto.

   Para los que no tuvieron tiempo de verlo, aparten 15 minutos y háganlo; hay mucha reflexión en este simple video. Pero, en pocas palabras, “Y se perdió el reino” es una pequeña muestra de cómo el más pequeño error puede traer consecuencias catastróficas y pérdidas terribles.

   Gracias a una simple distracción que causó un error en los planos de la construcción de una sala de conciertos, el proyecto en el que se invirtió tiempo, dinero y el esfuerzo de cientos de personas; ahora es pérdida total. Por si fuera poco, el error, que pasó por varios filtros, jamás fue detectado debido a otras distracciones y negligencias.

    Quizá sea inverosímil que una equivocación de esa magnitud ocurra en la vida real, es un poco increíble que pase desapercibido algo de ese tipo con tantas cosas que hay en juego; pero la idea de este video no es retratar la vida real, sino ponernos a pensar cuántas veces hemos pasado por alto un error tan pequeño y que después creció como una bola de nieve.

   Desgraciadamente, hay ocasiones en las que repentinamente lo perdemos todo y tendemos a culpar a la vida y a las situaciones que pasamos. No podemos encontrar explicación para lo que ha pasado y generalmente pensamos en nuestra mala suerte y nos consolamos con el “por algo pasan las cosas” o porque “simplemente no se dio”.

   ¿Cuándo se nos ocurre pensar que al principio, justo en el comienzo de todo, cometimos un error muy pequeño que a cada paso se hacía más grande?

   Quizá nos hace falta reflexionar más seguido, repasar nuestro camino y hacer verdadera conciencia para saber si hemos cometido algún error que debamos y podamos arreglar para no seguirlo arrastrando y evitar que un día nos explote en la cara.

   “Por un clavo se perdió la herradura, por la herradura se perdió el caballo, por el caballo se perdió el caballero, por el caballero se perdió la batalla y por la batalla se perdió el reino.” Con suerte, cada que a alguien le falta un tornillo en la cabeza, sólo queremos decir que es un poco alocado, diferente. Porque si, repentinamente, comenzara a desarmarse esa persona, éste sería un mundo muy diferente.

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Mariana Huerta
Soy Mariana, estudiante de la escuela y de la casa, de las amistades y del día a día, estudiante de la vida. Quizá mis cortos años; porque sí, son pocos; no me permitan decirles todo lo que he hecho pero sí todo lo que soy. Me gusta sorprenderme pero me gusta aún más sorprender. Escribir es un lujo, mi pasión, mi escape y contacto con la Mariana de adentro, con todo lo que me rodea. Un gusto estar aquí.

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